13 de mayo de 2013 18:00 hs

Hace muchos años que las cosas en la industria del entretenimiento están cambiando. Y a pesar de los esfuerzos, nadie parece saber a ciencia cierta qué forma terminará tomando.

De lo que no hay duda es de que quienes están activando esta transformación no son las grandes empresas de siempre. Son jóvenes emprendimientos y, a través de la innovación, logran hacerse un hueco los que están modificando las normas del juego.

Seguramente dentro de unos años, cuando trate de entenderse la industria cinematográfica, se considere a El cosmonauta como una de estas iniciativas que marcaron un antes y un después a varios niveles. Este largometraje de ciencia ficción se inscribe en una nueva ola de producciones que, como Artemis Eternal, Iron Sky, A Swarm of Angels y RIP! A Remix Manifesto (ver recuadro), encuentran en internet un fértil territorio para trabajar en un régimen de colaboración y crear un nuevo tipo de cine participativo.

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La unión hace la fuerza
El cosmonauta es el primer largometraje español financiado con crowdfunding, una forma colectiva de financiación por internet.

Para que esto funcione, los creadores del proyecto deben informar constantemente de los avances de su trabajo y mostrar algunos de los materiales que se van produciendo, de modo que quien se acerque se sienta interesado y quiera colaborar.

En este caso, el apoyo económico se podía realizar de dos formas: como productor, haciendo una donación a partir de € 2; o como inversor, haciendo aportes de € 100 o más, y teniendo la posibilidad de recibir en proporción parte de los beneficios de la película. Al día de hoy más de 5.000 personas han logrado juntar más de € 400 mil.

Pero la forma de financiación no es la única particularidad de este proyecto. A diferencia de la casi totalidad de largometrajes que existen, El cosmonauta se distribuye bajo licencia Creative Commons, una forma de derecho de autor abierto y adaptable a las necesidades de cada creador, y que en este caso habilita al público a copiar, distribuir y remezclar la película como prefiera. De hecho, una de las innovaciones más notables es que la totalidad del material rodado se pondrá a disposición de los usuarios, para que lo reediten o modifiquen como les parezca.

En principio, El cosmonauta puede parecer un proyecto algo altruista pero no deja de ser la expresión de una industria que, agónica, trata de reinventarse.

En este sentido, la producción busca generar beneficios de una forma nueva. Su estreno mundial será el sábado, y se podrá ver en televisión, salas de cine, en DVD y gratuitamente, y en HD a través de internet.

Para poder proyectarla mediante descarga se debe pagar un monto que oscila entre los € 6 y los € 20, dependiendo de si se quiere ver la película normal en su versión más económica, o disfrutar de una experiencia transmedia que incorpora 32 episodios web y un mockumentary (documental ficticio en tono de comedia), entre otras propuestas.

La expectativa ha sido tan grande que incluso el festival de Sundance la ha apoyado.

Cualquiera que quiera puede organizar una proyección en su ciudad a través de la plataforma web, que ayuda a organizarla.

Hasta la fecha ya están programadas proyecciones en diversas ciudades de España, Francia, Italia, Ucrania, Rusia, Estados Unidos y Perú, y varias más se están planificando en países de los cinco continentes.

Entre Rusia y el espacio
Nicolás Alcalá, Carola Rodríguez y Bruno Teixidor son los tres jóvenes españoles que en 2008 empezaron una aventura en la que pocos creían.

Hasta entonces no se había hecho en España ninguna producción del tipo de El cosmonauta, y desde el principio las opiniones al respecto oscilaron entre el escepticismo, la incredulidad y la expectativa, aunque tampoco faltaron las críticas desde la industria audiovisual tradicional.

A través de la web se pudo seguir desde los inicios la gestación del panorama estético y las referencias tanto cinematográficas como literarias, el proceso de escritura y revisión del guión, la elección de las locaciones, los actores o el plan de rodaje. Eso, junto con una serie de concursos, fue creando una comunidad de seguidores que se comprometieron con el proyecto y que al final, terminaron llevándolo a buen puerto.

La espera ha sido larga para muchos, pero este martes se podrá conocer el fruto de este trabajo, que cuenta la historia de dos jóvenes que se preparan para ser cosmonautas en la Unión Soviética de 1967, en plena guerra fría. En el corazón de la carrera espacial, estos dos jóvenes conocen a una chica con la que construyen un triángulo a medio camino entre la amistad y el amor.

No sabemos si la historia ficticia tendrá final feliz. Pero de lo que no hay duda es de que la historia real, la de estos tres jóvenes que cinco años atrás soñaron con hacer una película imposible, sí que lo tiene.

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