En Alemania, la coalición gobernante, encabezada por el canciller Olaf Scholz enfrenta una crisis después de la dura derrota que le infligió la extrema derecha del partido Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales del pasado domingo.
Los principales medios alemanes titularon sus ediciones con expresiones como "debacle" y "desastre" tras los comicios organizados en los Estados de Baviera -el más rico de Alemania- y Hesse, que alberga la metrópolis financiera de Fráncfort.
En estos bastiones conservadores, el Partido Social Demócrata (SPD) del canciller y sus socios, los Verdes y el Partido Liberal (FDF), sufrieron un duro golpe frente a una extrema derecha que confirmó en las urnas el repunte en votos que se venía verificando en las encuestas en los últimos meses.
La coalición de Scholz, que está en el poder desde diciembre de 2021, sufre un voto de castigo de la población que está preocupada por la escalada de los precios y la crisis industrial en plena guerra en Ucrania, así como el resurgimiento del debate en torno a la inmigración.
"Si Olaf Scholz quiere ser reelegido" en dos años, "debe aceptar el hecho de que los dos resultados marcan un giro en su mandato y reaccionar lo antes posible", señaló el semanario Der Spiegel en una editorial.
Por su parte, el tabloide Bild, que cita el instituto de investigación política Infratest Dimap, indicó que un 80% de los electores del domingo quieren un cambio en cuanto a la política migratoria.
Más de 250.000 solicitudes de asilo se presentaron hasta finales de septiembre, la misma cifra que todo el año pasado, según datos de este lunes y los temores a una nueva crisis, como la de 2015-2016, preocupan a los ciudadanos, de acuerdo a los sondeos de opinión.
En su campaña electoral, el triunfante AfD se centró en las cuestiones del asilo y la migración. El partido ha pedido la deportación de millones de solicitantes de asilo rechazados de Alemania y otros estados europeos. Durante años, ha avivado deliberadamente el miedo a los musulmanes y a los inmigrantes, especialmente de África y Oriente Medio.
Esta postura parece resonar entre muchos votantes alemanes: según cifras recientes del Infratest Dimap, el AfD logró atraer a no votantes y también a partidarios de todos los demás partidos políticos. Entre los votantes jóvenes, incluso se ha convertido en la segunda fuerza.
Tras el anuncio de los resultados electorales del domingo, la copresidenta de AfD, Alice Weidel, abordó el tema de la migración en una conferencia de prensa. Afirmó que Alemania estaba permitiendo que personas de Irak, Siria y otros países ingresaran al país "sin control", sin aclarar a qué se refería. "Debe haber un cese inmediato a la inmigración de personas de estos estados", exigió.
La centroderecha CDU/CSU también se ha ocupado de las cuestiones del asilo y la migración. Al día siguiente de las elecciones en Baviera y Hesse, le pidieron a Scholz que actuara en materia de política migratoria. "Después de todo, podemos ver que en Alemania las cosas están torcidas", afirmó el secretario general de la CDU, Carsten Linnemann, en la emisora pública ARD, refiriéndose al gran número de refugiados.
Las escuelas y guarderías no tienen suficiente personal para cuidar a los niños, afirmó, añadiendo que la carga para el sistema sanitario también es evidente. La oposición CDU se ha ofrecido a cooperar con el gobierno federal para encontrar soluciones a estos problemas sistémicos y estructurales.
Y es probable que la presión desemboque en una acción gubernamental. La copresidenta socialdemócrata, Saskia Esken, ha prometido que las decisiones se tomarán rápidamente: "En materia de política migratoria, el canciller Olaf Scholz se ha puesto en contacto con los estados federados, los municipios y la CDU/CSU para cooperar", afirmó después de la reunión del comité ejecutivo de su partido. los lunes.
(Con información de agencias)