El gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunciaron el martes el inicio oficial de las conversaciones de paz. Comenzarán los primeros días de noviembre. El anuncio fue hecho por separado, y tanto los voceros del ELN como los del presidente Gustavo Petro lo hicieron en Venezuela. El diálogo contará con el apoyo y mediación de la jerarquía católica colombiana.
Las negociaciones habían comenzado en 2016, cuando el entonces presidente Juan Manuel Santos llegó a un acuerdo con el grupo guerrillero más poderoso, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En aquella oportunidad, el ELN se corrió de las negociaciones de paz.
En esta oportunidad, además de la Iglesia Católica se espera una misión de verificación de las Naciones Unidas.
Petro inicia un diálogo difícil. El ELN lleva medio siglo en actividad, fue el primer grupo armado, con fuertes vínculos con el Ejército Rebelde de Cuba que llegó al poder en 1959.
La desmovilización de esta guerrilla sería para Petro un paso decisivo, ya que de lograrse ya no quedarían organizaciones armadas de izquierda en Colombia.
Las dos partes firmaron un documento en el que suscriben la necesidad de la convivencia pacífica en Colombia.
El anuncio contó, por un lado, a Danilo Rueda, el comisionado de paz colombiano; así como a Paulo Beltrán y Antonio García, dos dirigentes del ELN. Estuvo presente el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, la coalición liderada por Petro. Por la Iglesia estuvo monseñor Héctor Fabio Henao, miembro de la Conferencia Episcopal y mediador en muchos conflictos.
En las conversaciones están involucrados representantes de Cuba, Venezuela y Noruega. Chile y España también se ofrecieron a sumar sus esfuerzos para lograr una paz sólida.
El jefe máximo del ELN, Antonio García, dijo tras el anuncio que este es el tercer gobierno que intenta un acuerdo de paz. En los anteriores no se llegó a buen puerto. “No es por negligencia del ELN, sino por los tiempos que han impuesto los gobiernos”, añadió García.
La realidad es que Iván Duque, el antecesor de Petro, suspendió las conversaciones tras un atentado de la guerrilla en la que murieron 24 militares.
García, esta vez, aunque escueto dijo que “esta vez se abre un camino”.
Los diálogos abiertos en Colombia también fueron una trampa para los guerrilleros desmovilizados. En el caso de las FARC, crearon el partido la Unión Patriótica en los años ochenta para participar en política. Sin embargo, cerca de 3.000 ex guerrilleros fueron asesinados y eso significó que el resto se rearmara y continuara con la guerrilla.
En menor grado ocurrió con el M-19, la organización de la que formó parte Petro. Algunos de sus ex militantes también fueron asesinados. El ejército y fuerzas paramilitares colombianos se opusieron al diálogo y eso es un dilema en este proceso porque el paramilitarismo no terminó en Colombia y los mandos militares no se muestran a favor de la desmovilización de las guerrillas.
García, el jefe del ELN, tomó nota de eso y espera que este proceso tome un camino distinto. “La paz en Colombia no solo pasa por las armas, sino por las causas del conflicto armado: la inequidad”, expresó. El representante de Petro, Danilo Rueda, dijo que el diálogo está “en una fase de construcción de confianza”.