3 de mayo de 2023 16:31 hs

El Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias (GRFC) que se hizo público este miércoles en la ciudad de Roma, Italia, afirma que el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria grave y requieren ayuda urgente aumentó por cuarto año consecutivo en 2022. 

Y no se trata de un mero número: son alrededor de 258 millones de personas de 58 países y territorios las que sufrieron el año pasado una grave inseguridad alimentaria. ¿Los motivos? Según el informe fueron los conflictos, el cambio climático, los efectos de la pandemia del COVID-19 y la guerra en Ucrania.

Producido por la red de agencias de Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea, agencias gubernamentales y no gubernamentales, que trabajan en conjunto para abordar las crisis alimentarias, el documento revela que el fenómeno del hambre se agravó en todos los rincones del mundo, pero poco dice de las injusticias y las desigualdades.

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Esos 258 millones de personas, para los investigadores "se trata del número más alto registrado en los siete años de historia del informe".

Rein Paulsen, director de la oficina de Emergencias y Resiliencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), señaló a la agencia de noticias AFP que "la violencia, pero también la crisis climática se está convirtiendo en uno de los principales factores del hambre".

Y agregó: "Nos preocupa la situación en Afganistán, Yemen, Haití o el Sahel. También en Sudán. La lista es larga y la cantidad de personas que sufren de inseguridad alimentaria es inaceptable, porque conocemos las soluciones para remediarla". Es que siete países se enfrentaron a la inanición y a la indigencia, es decir a niveles catastróficos de hambre. Entre ellos, figura Haití, el único país del continente americano que aparece por primera vez en esa lista.

Los expertos que trabajaron en el informe señalaron que, para luchar contra el aumento desenfrenado del hambre, es clave "cambiar de paradigma, abordar las causas profundas y aportar medios para que los agricultores puedan producir y no tanto ayuda alimentaria”.

Paulsen explicó que "si se observan los flujos de financiación durante una crisis alimentaria, vemos que la mayoría de ellos se utilizan para proporcionar ayuda alimentaria, y sólo el 4% apoya la agricultura, de la que depende el 70% de las personas afectadas”.

El documento pone de manifiesto que, en 30 de los 42 contextos de crisis alimentaria analizados, más de 35 millones de niños menores de cinco años sufren de inanición o malnutrición aguda, y 9,2 millones de ellos, la desnutrición más peligrosa, casi mortal. Y pide mayor prevención, es decir anticipar y focalizar el fenómeno en lugar de responder después de que los efectos se producen.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sostuvo en el documento que "esta crisis exige un cambio fundamental y sistémico. El informe deja claro que es posible avanzar. Tenemos los datos y los conocimientos para construir un mundo más resiliente, inclusivo y sostenible donde el hambre no tenga lugar".

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