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Ána Araújo representa a Campo Unido en el INBA.

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El INBA y los ataques de perros: "Es evidente que no hemos podido dar respuestas"

Ana Araújo, delegada de Campo Unido en el INBA, habló sobre las jaurías, dijo que siente empatía por los productores que llevaron ovejas a Plaza Independencia y que la sociedad tiene responsabilidad

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05 de febrero de 2022 a las 05:55

¿Cómo viene el trabajo del INBA con respecto a los ataques de perros?

El directorio encontró un INBA desmantelado y no hemos estado abocados directamente a la problemática de las mordeduras de perros, porque primero tenemos que atacar la sobrepoblación canina, para evitar tantos perros sueltos.

Sobre eso no hemos podido trabajar porque estamos muy enfocados en armar las INBA en el interior.

Sin una estructura, con siete personas en Montevideo, es imposible dar respuestas, ni al maltrato de perros en las ciudades ni a los ataques en el medio rural, dos temas desbordados de denuncias. Por ahora los casos se derivan a Seguridad Rural; luego, dentro del INBAs se inicia un expediente. Eso se hace mientras no tenemos las brigadas de captura.

 

Los productores denuncian que hay una falta de respuestas...

Sí, es evidente que no hemos podido dar respuesta. Esta problemática viene desde hace muchos años, cuando aceptamos esta delegatura sabíamos que esto era a largo plazo. Teníamos la esperanza de que las brigadas de captura se efectivizaran más rápido, pero nos encontramos con un INBA tan desmantelado que nos dimos cuenta de que nos llevará un tiempo armarlo.

Los tiempos del Estado no son los de los productores. Esperamos hace casi dos años que se nombren los directores departamentales.

 

¿A qué se debe esa demora?

No tenemos una explicación clara de por qué se ha demorado, parece que se presentaron muchas personas y que los procesos, para que sean transparentes, son muy largos. Estamos esperando eso para poder ir al territorio. Hicimos 19 convenios con las intendencias para iniciar con los programas de castración y estamos armando la legislación.

El estar sentados en esa mesa fue algo que los productores pedimos durante más de 15 años y que nunca tuvimos. Ahora tenemos la oportunidad de dar nuestra mirada. No es fácil llegar a un consenso, porque son miradas muy diferentes, pero la idea es seguir avanzando, con pasos firmes, y ser creíbles.

 

¿Habrá un representante del INBA en cada departamento?

Sí, los directores departamentales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca van a presidir a nivel local las INBAs. En las grandes ciudades las problemáticas son parecidas, pero en el medio rural son por zonas y no se deben atacar de la misma forma.

Queremos apostar a la prevención, una vez que el hecho está consumado y las ovejas están mordidas, llegamos tarde, eso es clarísimo.

 

¿Y cómo van a funcionar esas brigadas de captura de perros?

El tema de los perros sueltos está poniendo en jaque a toda la sociedad, y la sociedad tiene que asumir que tiene una responsabilidad. Venimos pidiendo esto desde hace seis meses, pero todavía no se ha podido hablar a fondo. La idea es tener personal capacitado para retirar a los perros de la calle y llevarlos a un lugar seguro. Las brigadas estarán capacitadas por la gente del K9, del Ministerio del Interior, que está a cargo de todos los perros policía.

 

La mala relación entre Gastón Cossia, gerente ejecutivo del INBA, y el directorio, ¿afectó el funcionamiento del instituto? 

El directorio, por varias circunstancias que no vienen al caso, porque creo que los problemas internos se tienen que resolver adentro, le retiró la confianza en agosto de 2021. El directorio trabajó prácticamente sin un director ejecutivo desde entonces.

 

¿Cómo vio su renuncia?

Me pareció sensata y a tiempo su salida del instituto. Necesitamos un gerente que no tenga un perfil político, sino técnico ejecutivo.

 

Como productores, ¿se sienten escuchados? 

Sí, dentro del directorio nos sentimos escuchados. Nos respetamos mucho entre todos. Nos gustaría ir más rápido, pero las reuniones son muy intensas. Seguimos insistiendo en que es necesaria una campaña de bien público para que la gente se entere cuáles son las obligaciones que la ley impone. Estamos trabajando en la fiscalización, porque una ley sin que la fiscalice nadie es solamente una carta de intención y es lo menos que queremos.

 

¿Cómo vio la manifestación con ovinos en Plaza Independencia? 

Lo que implica un ataque perros a una majada, en lo emocional de la familia rural que se levanta y encuentra destrozados a esos animales que cuidó durante mucho tiempo, a los que les tiene cariño y en los que ha invertido, es de un impacto muy similar al del shock que provocó en la población en general ver a esas ovejas en ese estado en la Plaza Independencia. Es muy similar, o es peor.

Si uno no lo vivió, no lo puede explicar. Es muy violento, es algo horrible.

Junto a la Facultad de Veterinaria los productores lanzamos una encuesta consultando a los productores que habían sufrido ataques cómo se habían sentido en ese momento y tiempo después. Estamos esperando esos datos, que para mí es la bandera de comunicación que tenemos que tener para que la sociedad se ponga en nuestros zapatos.

Muchos productores sufren de ansiedad y depresión después de los ataques a sus majadas. Muchos, por más que las amen y sean su sustento de vida, piensan en dejar la actividad para no tener que pasar por esos ataques de nuevo, eso de levantarse sobresaltado noches enteras porque escucharon un perro ladrando en la zona. Realmente esto afecta la salud de las personas.

Sobre la salud mental no se habla mucho, es un tema como medio tabú y más en el medio rural, pero realmente para los productores es desolador, y se está viviendo todos los días y es algo que como sociedad tenemos que atender.

La prevención, la tenencia responsable y el sacar a los perros de la vía pública tiene que ser una prioridad país. Yo comprendo a los productores que se movilizaron, me surge empatía por ellos y por las ovejas, esas que sufrieron y las cientos de ovejas que están sufriendo en el campo. Creo que ese  fue un acto de desesperación, y si la sociedad tuvo ese impacto por ese número de ovejas –eran dos muertas y dos heridas–, hay que imaginarse lo que es para un productor rural ver a 100 de sus ovejas en ese estado en su campo. 

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