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El largo adiós de Donald Trump: del "fraude" al "no concedo"

El dictamen de las urnas y los tribunales despejaron el camino para la transición en Estados Unidos

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30 de noviembre de 2020 a las 11:01

Una novela por entregas. En eso ha convertido Donald Trump su despedida de la Casa Blanca. "No concedo", repite, tuitea, piensa. 

Suspenso total. Coherente, por lo demás, con su línea de actuación. ¿Pudiera esperarse otra cosa de quien niega el cambio climático o el poder letal del coronavirus?  No concede ni lo uno, ni lo otro. Tampoco la inexorable derrota electoral que él, en su ciego empeño, hace más larga.

Trump introduce en la política estadounidense, en su novela por capítulos, un episodio filmado en Latinoamérica. Un competidor vociferante desconociendo la voluntad popular, desde el poder o desde la oposición ¿Será, en parte por eso, que tiene tanta receptividad  en amplios sectores del exilio de la región en la gran nación del norte?

El propio Trump ha comparado la infraestructura electoral de Estados Unidos con un país del tercer mundo.

Quizás los modos, la ligereza, las acusaciones infundadas, recuerden escenas conocidas, y padecidas, pero va contra la historia. Trump actúa, pero no dirige. Al frente de las cámaras -de los acontecimientos que se suceden también como en un guión previsible- hay otros mandos que no están dispuestos a torcer una realidad cada vez más real. 

La voluntad del que aún es el hombre más poderoso de la Tierra sucumbe, paso a paso, a medida que se cumplen las estaciones del ciclo electoral: conteos, reconteos, certificaciones.

Esta semana que concluye, con un cúmulo de derrotas en los tribunales donde Trump y sus abogados han intentado oscurecer la victoria de Biden, se ha dado luz verde oficial al inicio de la transición, que supone liberación de fondos federales, y, además, el presidente saliente ha admitido, bombardeado a preguntas por la prensa a la que tanto ha cuestionado, que si el Colegio Electoral concede la victoria, él también lo hará.

Sin embargo, mantiene el pulso. "Si lo hacen, dijo, cometerían un grave error". 

"Esta administración no"

No lo concederá nunca. Esa es una posibilidad. Donald Trump se irá de la Casa Blanca sin reconocer al "presidente Joe Biden".

Una nota de The Washington Post refiere conversaciones privadas, off the record, de ayudantes del presidente Trump que advierten que nunca, never, concederá la elección. Los más de 74 millones de votos que consiguió en las votaciones del 3 de noviembre, más que cualquier otro candidato en la historia electoral de Estados Unidos que no se llame Joe Biden, le ofrecen un amplio margen de maniobra.

Y las encuestas sugieren que el presidente se ha llevado consigo una parte considerable de la base republicana al creer falsamente que la elección fue manipulada y que él ganó", dice el Post.

La movida de Trump, como si fuera un tablero de ajedrez, va más allá del traspaso de mando del 20 de enero próximo ¿Pensará en 2024, cuando pueda volver a competir?, alguna vez ya lo ha asomado;  ¿Pretende, a la vez, ahondar en esa herida abierta, de división y confrontación, en la sociedad estadounidense?

Joe Biden, comedido y sereno, con aires presidenciales, tuvo que admitir días atrás que "era difícil entender cómo razona Donald Trump".

Tal vez así sea hasta para el mismo Trump, que ha estado a punto de reconocer a su vencedor, la primera vez una semana después de las elecciones, cuando de acuerdo a las proyecciones de los medios, Biden habría conseguido 306 delegados y Trump 232 para el Colegio Electoral, pero luego vuelve a sus argumentos duros y reiterativos.

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca con el plato fuerte del coronavirus sobre la mesa a Trump se le fue el primer "desliz" de aceptación de la derrota.

"Esta administración no se va a cerrar", le respondió a los reporteros ante la eventualidad de nuevos confinamientos. "¿Quién sabe qué administración será? supongo que el tiempo lo dirá", dijo, o se le escapó.

El diario de la capítal estadounidense desliza también, de acuerdo a reportes de sus periodistas en la Casa Blanca, que el presidente "vacila entre darse cuenta que perdió y esperar que de alguna manera se pueda revertir". También esperaba, hay que recordar, que el virus desaparecería de un día para otro.

“Como ya dije, para abril o durante el mes de abril, el calor habitualmente mata a este tipo de virus”, soltó en febrero pasado. La realidad se ha vuelto demasiado terca para Donald Trump. 

Acción de Gracias

Lo más cercano al reconocimiento del resultado electoral ocurrió apenas el jueves, el Día de Acción de Gracias en el que las familias estadounidenses se reúnen, el cuarto jueves de todos los noviembres, para agradecer "la cosecha del otoño". La más tradicional de las cenas en este país de viejas tradiciones.

En la primera vez que respondía preguntas de los periodistas desde las elecciones, fue interpelado sobre si dejaría la Casa Blanca en el caso de que el Colegio Electoral confirmara la victoria de Biden el próximo 14 de diciembre. "Ciertamente lo haré. Y tú lo sabes", espetó al periodista que lo interrogó.

Pero aún así insistió en su parlamento de que la elección "fue un fraude masivo", que le haría difícil conceder la victoria a Biden y que su país tiene la infraestructura electoral "de un país del tercer mundo". La misma, que se sepa, que en 2016 lo consagró como el 45 presidente de los Estados Unidos, en una victoria sopresiva pero irreprochable.

Antes, esta misma semana, 20 días después de la elección y dos semanas después de que Biden hubiera sumado casi el 56% de respaldo en el Colegio Electoral,  el presidente Trump aceptó que se iniciara lo previsto: la transición de poder, que implica la entega de fondos federales para el inicio de la formación del próximo gobierno, así como la entrega de información del estado de agencias gubernamentales que garantizan la seguridad nacional.

La responsable de la Administración de Servicios Generales, Emily Murphy, retrasó hasta último momento su decisión, evitando desautorizar al mandatario y sopesando las presiones tanto de republicanos como demócratas para dar el visto bueno a la  transición: a unos, por las acusaciones sobre la elección;  a otros, porque no querían más atrasos

Murphy, finalmente, dirigió a una carta a Biden el lunes en la que negó cualquier presión aunque Trump esa noche dijo en un tuit que había recomendado a "Emily y su equipo" que hicieran "lo que sea necesario respecto los protocolos iniciales" de la transición.

El Post afirma que Trump se queda sin opciones, que cada día habla más como un presidente que está de salida, cuando cuestiona, por ejemplo, el rumbo político que Biden y su equipo han marcado para la política estadounidense, que pretende recolocar al país en el rol de liderazgo que ha asumido, al menos, desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

"“No puede ser que alguien asuma el cargo y ya quieren deshacerse de America Primero", dijo Trump. Un "no concedo" bastante explícito. 

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