Il Mondo de la Pizza ubicado en 21 de Setiembre y Coronel Mora, la heladería La Chicharra en Rivera y Simón Bolívar y el Bar Mera en 8 de Octubre y Garibaldi cerraron las puertas y dejaron vacíos lugares emblemáticos para muchos montevideanos.
En coincidencia con lo que afirmó Villamide, el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Uruguay (CIU), Wilder Ananikian comentó que este rubro ya venía dando señales poco positivas desde antes de la pandemia. “Desde el 2019 ya se venía viendo mucho local vacío, sobre todo después de las internas”, dijo. Explicó que el período electoral sirvió para absorber –durante unos meses– la cantidad de espacios vacíos que venía dejando la gastronomía.
Ananikian sostuvo que el verano implica meses magros para los lugares de comida ubicados en Montevideo, porque el movimiento se traslada a los balnearios.
Entonces, según el directivo de la CIU, el covid-19 fue una especie de empujón hacia el vacío. “Se había empezado a reactivar allá por marzo, pero ahí vino la pandemia y se cayó todo”, señaló.
Recuperación lenta
De igual modo, en el mercado se está viendo “una leve recuperación”, dijo Villamide. Esto implica que haya una adaptación de los espacios interiores, pero que no ha repercutido en la búsqueda de otro tipo de locales.
En el marco de la nueva normalidad, lo que viene siendo pan de cada día es la renegociación de los contratos a la baja, ya que la facturación del sector se ha visto menguada y se espera que siga así por los próximos meses. “En algunos casos también se están dando meses de gracia, en pos de que el inquilino siga ocupando el local y a la espera de que recupere una determinada entrada de dinero”, comentó Villamide.
Ananikian, por su parte, comentó que la mayoría de los contratos que se revieron estaban por vencer y se puso foco sobre todo en ayudar a que los inquilinos pudieran sobrellevar los meses de abril y mayo, porque “fueron los peores”.
El hecho de que los contratos dentro del mercado inmobiliario se estén negociando a la baja abre una brecha para que nuevos negocios apuesten a tener un local físico. Según comentó Villamide, a nivel del sector gastronómico, ha habido más consultas y “movimiento” en pos de buscar nuevos lugares para alquilar.
Agregó que la mayoría de estos potenciales inquilinos tienen “más elementos” que permiten negociar un precio mensual más bajo del esperado.
Esto sucede, sobre todo, porque por parte de los propietarios hay más flexibilidad, ya que la demanda bajó significativamente desde que el coronavirus llegó a Uruguay.
“Tienen más margen de negociación de lo que tenían antes de marzo”, enfatizó Villamide.
Ananikian señaló que esto sucede porque los valores se adecuaron a la realidad de la facturación que están teniendo los empresarios gastronómicos. “Se viene dando un diálogo muy solidario hasta ahora, porque la realidad es que hay mucha oferta”, contó.
No obstante, Villamide aclaró que el mercado es muy fluctuante y si la recuperación comienza a ser más intensa puede que los precios tiendan a elevarse. “La casuística es muy grande y en el mercado se sigue encontrando de todo”, agregó.
Para Ananikian esta situación se va a alargar en el tiempo, ya que la habilitación por parte del gobierno no permite que las compañías del sector trabajen al 100% de su capacidad. “Hay muchos empleados en seguro de paro, eso hace que algunos restaurantes o locales de comida estén cerrando ahora porque se les están terminando los meses de seguro de paro”, explicó.
En esta línea, Isidoro Kosak, director de Kosak Inversiones Inmobiliarias, sostuvo que al principio muchos empresarios siguieron alquilando porque tenían la esperanza de seguir operativos, pero con el paso de los meses no pudieron sostenerse. “Si bien muchos tenían contratos vigentes, en la mayoría de los casos se llegó a un acuerdo para cancelar el alquiler”, agregó.
Según los datos que tiene Kosak, las empresas gastronómicas más grandes fueron de las primeras que decidieron cerrar sus puertas para ahorrar en materia de gastos fijos. “Algunas decidieron cerrar, se fueron a otro lugar más chico y apostaron al delivery”, sostuvo.
Aninikian comentó que a este factor se le agrega el hecho de que muchos negocios ya venían dando pérdida, por lo que prefirieron cerrar sus puertas para no seguir remando contra la corriente.
A la espera de argentinos
Sobre las proyecciones, Isidoro Kosak sostuvo que “el futuro es incierto y va a seguir siendo de entrada y salida mientras que no llegue la vacuna”.
Para el agente inmobiliario, aquellas empresas del rubro que cerraron sus puertas no van a volver, por lo menos en el corto plazo.
Sin embargo, rescató que las empresas argentinas interesadas en instalarse en Uruguay pueden ser un salvavidas para ocupar los locales que la gastronomía viene dejando vacíos. “Hay muchos negocios argentinos, por ejemplo gimnasios, que están pensando y haciendo consultas para venir para acá. Por eso, si eso pasa, puede que la recuperación sea más rápida”, especificó Kosak.