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20 de octubre 2023 - 12:24hs

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Uruguay. En el último año fueron casi la cuarta parte de los 39.321 fallecimientos que registró el Ministerio de Salud Pública. Son patologías que suelen verse con más asiduidad en los adultos mayores y, como las mujeres viven más años, suelen aquejar más a ellas que a ellos. Hasta ahí no hay demasiada novedad.

Si se tienen en cuenta aquellas muertes que sucedieron antes de superar la esperanza de vida al nacer (es decir que a la persona le quedaba, por estadística, un trecho por vivir), puede decirse que el último año se perdieron 15.468 años de vida potencial por muertes de mujeres acuciadas por enfermedades cardiovasculares, y 15.206 años por decesos de varones con los mismos tipos de patologías. Los cánceres, que suelen matar a personas más jóvenes, quitan más años de vida potencial. Hasta ahí tampoco hay demasiada novedad.

Pero hay un dato que sorprendió a la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular y que en un informe académico se admite que se “requiere un análisis en mayor profundidad”: el incremento de muertes por paros cardíacos.

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En 2019, antes de la pandemia, hubo 13,7 muertes por paros cardíacos cada 100.000 habitantes. Tres años después se elevó a 31,7 cada 100.000. Ese salto posicionó a esta causa como la tercera más frecuente entre las enfermedades cardiovasculares. 

Ocurre que casi todos morimos de un paro cardíaco —en el sentido de que el corazón deja de latir—, pero la causa básica que lleva a ese paro por lo general es otra. ¿Existen muertes cuya causa básica sean paros cardíacos? Sí, pero son los menos y, en criollo, se las conoce como muertes súbitas que no se logran reanimar.  

“La razón por la que vienen aumentando los registros de muertes por paro no la sabemos y nos preocupa, sobre todo nos preocupa porque al ser muertes súbitas se desconoce la causa detrás para poder tratar”, reconoce el presidente de la Comisión Honoraria, el cardiólogo Víctor Dayan.

El equipo que realizó el informe —entre los que estuvo Dayan— todavía no ensayó una respuesta a las razones y exigió más datos a Estadísticas Vitales de Salud Pública. Puede que haya un error de registro, aunque es extraño ese aumento sostenido. “La única manera de realmente saber el motivo es la creación de un registro nacional de paros cardíacos extra-hospitalarios”, dice Dayan.

La Comisión trabaja sobre un registro obligatorio que tendrán que hacer aquellas instituciones brindan asistencia fuera de los hospitales.

Lo cierto es que este incremento de los paros viene arrastrándose desde antes de la pandemia, pero ahora sigue al alza en un contexto de “exceso de muertes”. Como había acontecido en 2021, el año pasado Uruguay volvió a registrar más fallecimientos de los que cabría esperarse por la marcha histórica: 14% más.

Las enfermedades cardiovasculares, en cambio, tuvieron un exceso mínimo del 1%, un guarismo que podría explicarse por el envejecimiento poblacional y no por los avatares de la pandemia del covid-19.

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