El nuevo presidente del instituto, Martín Fernández, dijo a El Observador que la particularidad que representa la asociación entre un inversor privado y cooperativistas es una “experiencia interesante”, aunque se esté estudiando la viabilidad del proyecto.
El presidente del Fondes-Inacoop apuntó que la línea que se seguirá en la administración de los fondos públicos serán similares a los del período de gobierno anterior, que estableció a partir de la Ley 13.337 mayores exigencias y limitaciones económicas (un máximo de US$ 400 mil) para el apoyo financiero a proyectos sociales y solidarios.
Esto implicó, por ejemplo, que para diversificar se asumieran menores riesgos y un reparto entre mayor cantidad de emprendimientos. El Fondes venía de varios casos traumáticos del período 2010-2015 como Alas U y Envidrio, pero la mayoría de esos proyectos ya no están dentro de la cartera del instituto.
En líneas generales, Fernández expresó que se cree “firmemente en la herramienta”, pero considera que hubo distintos tipos de situaciones que por la mala gestión pudieron ponerle fin a un instrumento útil.
“Empezamos a pensar con una cabeza más privada. No importa que hace 30 años se está haciendo ese wáter”.
José Guichón
Inversor de Olmos
“Vamos a trabajar no solo para manenterla, sino para fortalecerla. Hay una cantidad de emprendimientos siendo apoyados y esperamos seguir recibiendo solicitudes. El problema que hubo fue que una cantidad de inversiones se dieron sin estudio de viabilidad, ni garantías sobre los préstamos. Era un manejo de boliche”, criticó .
El mix privado-cooperativa
CTC no hubiese podido encarar un reinició de sus actividades sin la inyección de capital privado que recibió, cuando tras un llamado a licitación el empresario Guichón adquirió 28 hectáreas y 90 mil metros cuadrados de infraestructura techados por US$ 1,5 millones.
El inversor presentó la única oferta para adquirir el Parque Industrial Olmos en diciembre de 2018. Después fue comprando hasta llegar hoy a tener 180 hectáreas. Dentro del predio además de CTC, funcionan la fábrica de pinturas Aquabelco, la distribuidora Pinturas del Uruguay, una metalúrgica, una empresa de servicios de elevadores, una fábrica de pallets, entre otros.
A diferencia de la etapa anterior, lo cooperativa (CTC) solo se encarga de fabricar productos, para vendérselos a una sociedad anónima propiedad del empresario, que se dedica a la distribución y comercialización.
Entre los objetivos planteados, es fundamental dotar de eficiencia a la fábrica de cerámicas, considerando mercados a los que se puede llegar y que la producción tenga correlación con los costos asociado.
“Empezamos a pensar con una cabeza más privada. No importa que hace 30 años que se está haciendo este wáter, si no se puede hacer más, no se hace más, y haremos un mate o un aislador para UTE”, reflexionó Guichón, que agregó que desde la cooperativa hay disposición a ese tipo de razonamiento.
Para Fernández, es una “experiencia interesante” porque puede representar un ejemplo de negocio en el que una cooperativa que tenía muchas dificultades, puede lograr mediante la asociación “cortar la cadena de trabajo de la cooperativa”, logrando así una mayor eficiencia con la especificación de solo dedicarse a la parte productiva.
“Lo que hacen ellos es producir y el privado compra la producción, para distribuirla. Desde la cooperativa tienen el know how de cómo desarrollar el producto –es muy bueno por su capacidad técnica–, mientras que el privado comercializa y abre nuevas oportunidades de negocio”, señaló.
Con cautela
Guichón, por su parte, señaló que no hay que apresurarse con los buenos augurios, debido a que es un camino que se “está explorando” con correcciones constantes.
En el presente además del parate provocado por la pandemia, la planta de cerámicas Olmos que produce y producirá vajillas y artículos sanitarios, se encuentra a la espera de una certificación especial para esta modalidad de negocios de la DGI para quedar operativa.
Sin embargo, para Guichón es muy apresurado sostener que se ha encontrado una modalidad exitosa de asociación cooperativa-privado, porque todavía restan afinar muchos mecanismos de funcionamiento.
Diego Battiste “Hacemos correcciones todo el tiempo. Estamos transitando por ese camino y faltan algunos detalles para que el proceso productivo todo funcione. Se está trabajando en llevar adelante un proyecto en el que participen por un lado el privado y por el otro la cooperativa, pero hay muchas cosas por pulir”, indicó.
Aunque el emprendimiento arrancó en su momento, hubo fallas en la gestión y la capacidad empresarial de la cooperativa, que provocaron ajustes en el funcionamiento de la cooperativa.
“Todo aquello que parecía para tirar y perder un montón de plata, estamos haciendo todo lo posible para generar nuevos nichos de negocio”
José Guichón
Propietario parque industrial olmos
Por su lado, el presidente de CTC, Andrés Soca, manifestó que en el marco de la asociación comercial uno de los principales planteos es determinar qué productos son rentables producir y cuáles no, coincidiendo con el punto de vista del empresario.
“Estamos estudiando y quizás sea por ese lado el camino. Por un lado la parte comercial que corresponde a Guichón y por el otro la productiva, que es la nuestra”, aseguró Soca, que agregó que hay ansiedad para volver a trabajar. La cooperativa cuenta con entre 50 y 60 integrantes, dado que algunos han abandonado la iniciativa en busca “de otros caminos”, indicó.
En tanto, desde la perspectiva de Guichón si bien ahora la cooperativa no se encuentra activa productivamente, hubo tres meses de acumulación de stock, que permiten que en el presente se esté “vendiendo lentamente sin hacer una campaña masiva de ventas”.
“Hasta estar seguros del suministro y de cuáles son los productos que la cooperativa nos va a poder cumplir. No queremos ir a vender lo que no vamos a poder entregar. Estamos yendo con cautela. Vendiendo cada vez más, pero avanzando en viabilidad para saber bien cuáles son los artículos que son rentables”, explicó el inversor de Olmos.
De todas formas, a pesar de la inactividad de Olmos, hay una cantidad de productos vendidos por la empresa distrubidora, ya en producción pero a la espera de ser terminados al volver a trabajar.