13 de abril 2022 - 17:44hs

Robin Harding

Una de las cosas más difíciles de sobrellevar en cuanto al confinamiento en Shanghái, según uno de nuestros contactos que ha estado encerrada en un pequeño apartamento con su padre durante las últimas dos semanas, es la incertidumbre. Ella pasa sus días en grupos de mensajes de WeChat, intentando coordinar pedidos de comida a granel, o mirando por la ventana para ver dónde han colocado las autoridades las líneas rojas de su cordón sanitario, las cuales los residentes no deben cruzar. No hay mucha más información.

Las redes sociales muestran una ciudad al borde de la desesperación. Los residentes gritan desde sus balcones y exigen comida. Los drones emiten mensajes exigiendo que vuelvan al interior de sus hogares. Miles de personas que han dado positivo están hacinadas en centros de aislamiento.

El martes, el Departamento de Estado estadounidense les ordenó a los trabajadores no esenciales que abandonaran su consulado en la ciudad debido a la "aplicación arbitraria de las leyes locales y las restricciones relacionadas con covid-19".

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Este es uno de los confinamientos más severos de toda la pandemia, y afectará a las economías de Shanghái, de China y del mundo entero. Sin embargo, está sucediendo en un momento en el que, en Europa y EEUU, muchas personas se encuentran en su tercera o cuarta ronda de infección y están listas para ignorar todo el asunto. Existe el riesgo, por lo tanto, de que pasen por alto las importantes consecuencias de lo que está ocurriendo en la mayor ciudad de China.

Se destacan tres impactos económicos: en las cadenas de suministro, en el propio crecimiento de China, y en el debate interno del país sobre la reforma.

Uno de los mayores choques inflacionarios que afectó a la economía mundial durante los primeros días de la pandemia fue la disrupción de la cadena de suministro causada por los retrasos de los envíos en los puertos. Shanghái es el mayor puerto del mundo. Aunque sus terminales están operando en una burbuja de "bucle cerrado" — en la cual el personal no tiene contacto con el mundo exterior —, existen problemas de logística en toda la región, por lo que los buques han empezado a hacer cola en las aguas de la costa mientras esperan para cargar o descargar. Las fábricas de toda Asia tendrán que esperar por los componentes. Europa y EEUU sentirán la disrupción con un retraso de algunas semanas o meses.

Esto se manifestará como un choque inflacionario en un momento en el que las economías occidentales ya tienen demasiados otros con los que lidiar, desde el salto en los precios de las materias primas causado por la guerra en Ucrania hasta sus propias disrupciones del mercado laboral tras la pandemia.

El impacto debería ser menos severo que en 2020 o 2021, porque los nuevos retrasos llegarán justo cuando la escasez de suministro anterior se está disipando, pero, como mínimo, añadirán incertidumbre adicional a un entorno de precios ya confuso para los asediados bancos centrales.

En China, el confinamiento de su capital comercial tendrá un efecto agravante sobre el crecimiento, y el primer ministro Li Keqiang ha hecho sonar la alarma en repetidas ocasiones durante la última semana. El economista Jingjing Chen, de la Universidad de Tsinghua, y sus colegas han utilizado los datos de seguimiento de 1.8 millones de camiones de largo recorrido para estudiar el impacto económico de los confinamientos, ciudad por ciudad, de China. El tráfico de camiones hacia una ciudad se reduce alrededor de un 60 por ciento cuando una ciudad entra en total confinamiento; la introducción de esos impactos en un modelo comercial les permitió estimar los costos negativos de terceros en otros lugares.

Según el modelo, un confinamiento de un mes en Shanghái — el cual se aproxima al escenario actual — supondría un costo del 4 por ciento de la renta nacional durante el mes en cuestión. Eso ya es suficiente, en sí, para tener un efecto significativo en el crecimiento anual, pero en el caso extremo de que todas las ciudades chinas sean puestas bajo confinamiento, la renta nacional se reduciría en más de la mitad durante ese mes, un costo enorme e insostenible.

Cuanto más negativamente afecten los confinamientos por covid al crecimiento de China, más difícil será para los legisladores mantener sus planes de desapalancamiento en el sector inmobiliario, cuyas luchas ejemplifica Evergrande, la desarrolladora gigante. Cuanto mayores sean las pérdidas económicas por la pandemia, mayor será la presión para impulsar la actividad con un nuevo episodio de desmesurado desarrollo inmobiliario.

Lo más fundamental es la cuestión de cómo interpretan los legisladores chinos el sufrimiento de Shanghái y qué les impulsa a hacer a continuación.

Una interpretación sería que ni Shanghái ni ninguna otra ciudad pudiera esperar pasar dos veces por un confinamiento de este tipo, por lo que China debe prepararse para poner fin a su estrategia de cero covid y vivir con el virus. La otra interpretación — la cual es la que es más probable que prevalezca entre los funcionarios locales sin una señal clara desde arriba — es que el error de Shanghái fue retrasar su cierre hasta que fue demasiado tarde.

Cantón sólo registró 27 casos el lunes, pero ha trasladado las escuelas al aprendizaje en línea y ha restringido los movimientos dentro y fuera de la ciudad. Todas, excepto 13, de las 100 ciudades más productivas de China han impuesto ya algún grado de cuarentena, según el análisis de la empresa de investigación Gavekal. Ya que sabemos lo infecciosa que es la variante ómicron, esto pudiera significar frecuentes confinamientos en toda China durante el resto del año, un riesgo bajista que los mercados realmente no han tenido en cuenta.

La mejor opción política para el presidente Xi Jinping, en su intento de asegurarse un tercer mandato este otoño, puede ser una línea dura en cuanto a los confinamientos. La mejor opción para la economía de China es claramente maximizar la cobertura de las vacunas, preferiblemente utilizando vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm) más efectivas, y luego salir de la estrategia de cero covid. Esa elección entre la política o el crecimiento impulsará la economía mundial durante el resto de este año.

Temas:

Financial Times china Xi Jinping Member

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