Cinco minutos de pitch y casi 15 minutos de preguntas del jurado. Con una solidez que fue destacada por los integrantes del jurado y por el resto de los emprendedores al finalizar la final del concurso Chivas Venture, se presentó el cofundador de Sellin, Diego Fraga.
“Piensen por un instante en una mujer rural. Ella vive en un rincón de Uruguay, de Argentina o de cualquier lugar de América Latina. Se escucha el sonido de los pájaros, de la naturaleza, pero no hay ómnibus, no hay cajeros. Alicia es una ceramista que vive en uno de esos rinconcitos. Con mucho esfuerzo montó su taller, se compró el horno pero no tiene a quien venderle sus productos. Ella sueña con que sus cerámicas crucen la frontera. Es una de las más de 700 historias que hemos conocido de primera mano recorriendo el territorio”, dijo.
Luego de contar las dos vertientes de negocio del emprendimiento con impacto social, la plataforma de comercialización de productos para particulares y la producción para empresas, Fraga respondió las preguntas del jurado, que iban dirigidas a cómo captan a los microproductores y el nexo con las empresas que piden determinados productos, entre otras.
”¿Por qué crees que te va a ir muy bien?”, le preguntaron.
Fraga no vaciló: “porque en este poco tiempo hemos crecido mucho y se ha ido generando un interés positivo en lo que estamos haciendo, las empresas que están establecidas en determinado rubro se suman porque quieren ampliarse, pero no tienen los medios de producción para hacerlo. Se acercan a nosotros para encontrar esa posibilidad de impactar de forma positiva”.
Cruzar el charco
Fraga dijo a Café & Negocios que las posibilidades de dar el salto y comenzar a trabajar en Argentina están en el radar.
“Tuvimos encuentros en Córdoba y se generó interés por Sellin, estaría muy bueno dar ese paso”, sostuvo.
La gestión de la producción para otras empresas es lo que viene creciendo más rápido.
“Nos buscan a nosotros para que con sus marcas se vendan productos que los microproductores generan en sus talleres”, comentó.