A toda máquina lucía la tapa de El Observador Agropecuario la semana pasada y en ese título se buscó resumir la marcha de la 19a Expoactiva Nacional hasta ese momento. El agro imparable, es el título de hoy, y las palabras sobran.
Es que durante cuatro días, el establecimiento El Túnel, en las afueras de Mercedes, en Soriano, se transformó en el escenario ideal para ver lo último en tecnología para el sector agropecuario y, al mismo tiempo, en un punto de encuentro de productores, técnicos, empresarios, analistas, ministros y hasta el presidente de la República.
Según los organizadores, 35.000 visitantes pasaron por la muestra ávidos de conocer la tecnología que permite mejorar la productividad del campo, desde la semilla resistente a herbicidas e insectos hasta los sistemas satelitales para la siembra y cosecha.
Y no faltó nada. Ni los GPS de la nueva agricultura ni las cosechadoras que al mismo tiempo pican el forraje para sacarlo preparado directo al consumidor.
Hubo demostraciones que llamaron más la atención, como la buena respuesta a la fertilización foliar en cultivos de soja, la oleaginosa que lidera la expansión agrícola en el país. Y los sensores de temperatura y humedad de los silo bolsa para controlar el buen estado del forraje.
La muestra siguió creciendo en la antesala de la vigésima edición, que se cumplirá el año próximo. Los organizadores informaron que este año hubo 350 expositores, entre 10% y 15% más que en 2013, con más rubros.
Hubo una presencia fuerte de las instituciones financieras, que vienen acompañando la expansión del agro de la última década, y también de escritorios rurales y empresas vinculadas a la ganadería.
Es que la puesta en marcha de los planes de uso y manejo de los suelos abre la oportunidad para una sinergia con la ganadería. Dos ejemplos de ello se reflejaron en las páginas de El Observador Agropecuario: la apuesta de Erro a la alimentación de terneros para la cuota europea 481, publicada la edición pasada, y el corral de engorde de Il Tramonto, que sostiene en alto ese sistema de producción.
Por otra parte, las demostraciones de la activa en el maquinódromo volvieron a concitar la atención del público. Por él desfiló la tecnología para grandes, con máquinas de alta gama, en su mayoría de procedencia europea y de EEUU, y para chicos, de fabricación local y regional. Pudo verse también el auge de la venta de tecnología usada, un nicho de mercado que cobra vigor, así como demostraciones de camionetas 4x4 en terrenos barrosos, en los que acostumbran andar.
Como pasa en ferias y muestras de este tipo, la otra cara de los negocios es el encuentro de los actores del quehacer agropecuario, desde productores y empresas hasta financieras y autoridades, para intercambiar novedades, recabar demandas y estrechar las relaciones.
Los visitantes también supieron aprovechar la oferta de conferencias que ofrecieron los organizadores y las empresas, donde especialistas analizaron la coyuntura del sector y trazaron las perspectivas para el resto del año.
Si bien no se pueden desconocer algunos nubarrones que existen en el horizonte, como el ajuste de precios de las materias primas en los mercados, cierta incertidumbre provocada por conflictos políticos y el clima en varias regiones del mundo, los cuatro días que duró la Expoactiva sirvieron para constatar que el agro uruguayo tiene su fortaleza.
Y que tal vez con ajuste de costos, aumento de la productividad e insistencia en los mercados para colocar los productos, pueda superar las incertidumbres y redoblar la apuesta para bien del país.