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6 de agosto 2021 - 21:30hs

Por Luis Romero Álvarez (*), especial para El Observador

El actual gobierno se esforzó durante meses para no subir el precio de los combustibles, o hacerlo parcialmente. Frente a una suba reciente del petróleo del orden del 50% había que aumentar. Lamentablemente surgieron criticas, pero, ¿cuál era la alternativa real: no subir y desfondar (otra vez) a Ancap?

Los que sienten la imperiosa necesidad de criticar al gobierno si llueve o si sale el sol no interesan para un análisis serio. Pero es cierto que hay que hacer cambios en la política energética.

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La línea conductora del razonamiento es tratar distinto lo que es distinto. A mi juicio, los vehículos urbanos de buses y taxis que dependen de un permiso para operar deben ser, en plazos planificados, convertidos todos a electricidad para mejorar el medio ambiente urbano.

Además, considerar al gasoil como insumo productivo, a diferencia de la nafta. En esa línea: bajarle cargas que no se derivan del costo del petróleo o del gasoil importado; crear un testigo de libre importación de un pequeño porcentaje del consumo nacional tipo 3% (que no quebrará a Ancap en absoluto) para saber de verdad cuánto cuesta importar gasoil; el testigo que se licitará puede crecer cada tres años con el crecimiento de la demanda de gasoil.

Es importante entender que no hay camiones, tractores o cosechadoras a nafta, por eso el gasoil no debe ser tratado como herramienta de recaudación.

Históricamente, el gasoil valía la mitad que la nafta; el Frente Amplio en su primera campaña electoral exitosa habló del “gasoil productivo” y el resultado fue llevar el gasoil al precio de la nafta. Ahora estamos en camino de corregir ese absurdo.

Es verdad que la refinería no produce las proporciones correctas para igualar el consumo doméstico de gasoil y nafta, pero eso se debe corregir importando o exportando combustible y no encareciendo un insumo productivo clave.

La cobranza de impuestos a través de Ancap no debería ser con base en porcentajes (porque cuando el precio sube el Estado recauda más, lo que no tiene sentido), sino con base en objetivos de montos fijos en dinero a recaudar, según el plan fiscal establecido.

Además, ya basta de pagar en el combustible pérdidas impresentables en otros rubros; ¿por qué pagar más caro el gasoil para que Ancap produzca portland? Ese mercado está bien abastecido con producción privada e importaciones donde los operadores ganan bien, ¿por qué Ancap debe tratar de competir allí para perder siempre?

Por último el tema biocombustibles: en el mundo la estrategia de destinar tierras buenas para producir alimentos para hacer combustibles ya se abandonó conceptualmente. Acá seguimos clavados con ALUR que cuesta millones de dólares para producir lo que se consigue muchísimo más barato en cualquier lado. Gobiernos anteriores intentaron diversificar para liberarse de ese peso muerto, pero erraron en la estrategia; poner al Estado a tratar de producir otra cosa es parte del problema y no de la solución.

El Estado debe investigar alternativas productivas hasta poner a punto tecnologías (como hizo Chile con el salmón) y luego pasar el paquete tecnológico a los privados para que inviertan, tomen riesgos y ganen si pueden.

En el tema Alur eso nunca se hizo. Por ejemplo, para encontrar caña de azúcar competitiva hay que subir unos 2.000 kms al norte, pero para ver yerba mate competitiva hay que cruzar la frontera hacia Argentina o Brasil y allí no más hay plantaciones comerciales viables; hay árboles de yerba mate nativos hasta en Rocha y Maldonado, pero jamás en la vida se vio una caña de azúcar nativa por acá. El Estado debió poner un centro de investigación para yerba mate en Bella Unión para dominar ese paquete tecnológico de producción y luego pasarlo funcionando a los privados. Esa inversión en investigación aplicada es la más rentable para un país, en vez de tirar miles de millones de dólares como hemos hecho para seguir presos de un rubro sin futuro.

En definitiva, en combustibles precisamos una estrategia y una hoja de ruta a largo plazo para hacer los cambios que hay que hacer.

(*) fms.com.uy

Temas:

Luis Romero Álvarez Agronegocios combustibles ANCAP

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