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23 de marzo 2022 - 5:04hs

Santiago se desplomó en plena cena. Los que rodeaban una mesa de amigos de repente se encontraron sosteniendo su cuerpo y en busca de una ambulancia. Así, en un abrir y cerrar de ojos ya nada volverá a ser lo mismo. Una vez en el hospital, la noticia les cayó encima: su amigo tiene una enfermedad terminal y su expectativa de vida es corta.

Expectativa, una palabra tan ambigua como la forma de medirla. ¿Qué configura una buena vida acorde a las expectativas? ¿Cómo se viven los últimos tiempos cuando hay un final anunciado? ¿Podemos superar las expectativas, incluso cuando tenemos la certeza de que muerte está cerca?

El primero de nosotros, la apuesta más reciente de Telefé y Paramount+ con la que reactivaron la ficción argentina después del golpe pandémico, se estrenó este lunes en simultáneo en televisión argentina y en la plataforma de streaming para Latinoamérica. Se trata de un relato coral que incluye las actuaciones de Benjamín Vicuña, Paula Krum, Luciano Castro, Jorgelina Aruzzi, Damián De Santo y Mercedes Funes como un grupo de amigos entrando a los cuarenta que se volverán a plantear una y otra vez el sentido que le han dado a sus vidas.

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En el Foro Paramount+ llevado a cabo en Buenos Aires, El Observador tuvo la posibilidad de recorrer el estudio donde se grabó la serie y conversar con sus protagonistas junto a otros medios de la región. 

“Esta fue de las primeras ficciones en Argentina en retomar la actividad en pandemia. Todos los actores lo vivimos con mucha alegría porque era volver a nuestro espacio de trabajo y se generó una especie de refugio, de lugar de seguridad ante tanta incertidumbre. En ese contexto nos llega esta historia que básicamente tiene un capital humano que es hablar sobre la vida, la muerte, las amistades, los vínculos”, explicó Vicuña.

Su personaje, Santiago Luna, es un psicólogo y runner que se enfrenta a su carrera más difícil. Un hombre divorciado que a los 42 años vive solo y es padre de una adolescente de 16 años con la que tiene un vínculo perdido. “Efectivamente es un personaje especial porque tiene aparentemente buenas herramientas para superar una noticia así de devastadora”. El actor se propuso quitarle dramatismo a la trama iluminando ciertas zonas de humor negro. "Finalmente la historia la van contando los amigos. No digo que este personaje no haya tenido miedo a la muerte, pero es un personaje que va para adelante con un perfil muy heroico", sostiene.
 

La enfermedad lo golpea y decide que la prioridad de ahora en más será reconstruir sus vínculos, comenzando con la relación con su hija para luego volver al amor pendiente de su juventud: Jimena Rauch, interpretada por Paola Krum.

La actriz se sorprendió por el dinamismo de la trama la primera vez que leyó el guion. Una velocidad acorde, según ella, al "impulso vital" que subyace en el texto. “Creo que hubo mucha valentía de parte de los productores de este proyecto. No solo de encarar una ficción en medio de la pandemia sino también de contar esta historia, meterse con este tema y contarlo de una manera que produzca real empatía y no distanciamiento”, consideró.

A partir de la noticia de la enfermedad de Santiago, cada uno de sus amigos empieza a tomar acción sobre su propia vida. Y los cambios son contagiosos. "La visión que uno tenía del otro de toda una vida empieza a cambiar. Tal vez esta historia sea una excusa para que todos entremos en ese juego. Ahí está el atractivo o el leimotiv de esta historia: no es la enfermedad, sino que es la vida", dice Damián De Santo desde el estudio de arquitectura de su personaje, Ignacio Reinoso

Se trata de un hombre que a sus 48 años dice por primera vez que le gustan otros hombres. Después de 22 años de matrimonio y de haber criado dos hijos ya no puede ocultar lo que siente a pesar de su formación conservadora. "Toma conciencia de la vida desde otro lugar. Desde el que lo quiso ver siempre y esta historia de la vida lo fue llevando a no cumplir con ese sueño que es muy interno, que más que un sueño es un deseo y más que un deseo es una necesidad. Creo que a la gente le va a pegar fuerte desde dónde venimos con esta historia de la pandemia, el encierro y todas las prohibiciones que nos fueron metiendo a cada uno, creo que esta situación de libertad va a ser sanadora para el espectador".

Junto a él está Soledad González, interpretada por Mercedes Funes. Una mujer que tiene una vida tranquila, casada con quien fue su novio de toda la vida, apegada al manual social de la "buena esposa". La noticia de su amigo también la lleva a replantearse si esa aparente estabilidad es la llave hacia a vida que desea. "El camino que ella va a transitar es bastante divertido, porque siempre se cree que cuando uno hace transformaciones en la vida son existenciales y profundas, y por ahí en ella son hasta un poco más tontas, pero no por eso son menos interesantes: aprender a manejar, que tiene que ver con ser independiente, o empezar a preguntarse si se siente bien, femenina y gozosa de su sexualidad. Ahí es donde también se abre el abanico para otros hombres", adelanta la actriz.

Es, de cierta forma, un mensaje generacional. El de hombres y mujeres que se preguntan por la esencia de sus vidas cuando todo parecía inalterable. Los actores entienden que a diferencia de su generación, que podía tener miedo de patear el tablero, los jóvenes de hoy directamente cambiaron las reglas del juego. Aunque todavía quedan cambios por hacer. "Hoy todavía se están rompiendo cosas. Las generaciones más chicas todavía tienen un trabajo por hacer", puntualizó Funes.

En este cambio de juego social lo que se ve en la televisión también tiene una ficha para apostar. "Creo que se ponen como un espejo. Es uno de los roles. Y generar empatía con el público precisamente. A mí particularmente me encantó que son historias de gente como yo, de mi edad, que les pasan cosas como a mí y que no transitan los conflictos de una manera adolescente", señaló la actriz.

De Santo consideró que la serie ofrece más humanidad que una visión global del mundo, alejada de la valoración económica del progreso de sus personajes y más encausada hacia el deseo. "Estamos viendo cuál es la esencia del ser humano", sostiene. Cree que la ficción es como mirar a través de la cerradura de una casa sin que nadie te vea para observar a la gente que allí vive y afirma que hay un común en todos los hogares que es la búsqueda de la felicidad. "Pucha, qué laburo. Porque hay cosas que están estipuladas en la vida que no te hacen tan feliz, ¿cuántas hacés para que te hagan feliz y para que las que hacés por obligación no te lastimen?".

En el set de un apartamento de soltero con sillones de cuero negro, alfombras de piel y revestimientos de madera, Luciano Castro se pone en el lugar de Nicolás Torres, un soltero que parecía incurable, huérfano heredero de una suma millonaria sin mayores preocupaciones que levantarse al mediodía con una mujer diferente entre las sábanas. El anuncio de la probabilidad de la muerte de su mejor amigo desencadena una reconfiguración de su modelo de masculinidad y lo lo empuja a ver el amor que siempre tuvo por su mejor amiga. 

Valeria Perell, interpretada por Jorgelina Aruzzi, es una mujer soltera e independiente. El golpe de la noticia de su amigo hace la hace pensar en acelerar su deseo de ser madre soltera y enfrentar las complicaciones que el proceso puede imponerle. Aruzzi sostuvo que si bien interpreta a una mujer que "se la banca sola" y "se resguarda de enamorarse", finalmente se cruza con su mejor amigo desde un lugar nuevo.

"Hice miles de historias de amor", dijo Castro y cualquiera que haya mirado alguna telenovela del otro lado de la orilla puede dar fe de que es cierto. Pero el actor señaló que esta vez tuvo la posibilidad de mostrar otra forma de amar. "Necesitamos que se cuente una historia de amor totalmente distinta a la tradicional".

Arruzi destaca que quienes trabajan en una ficción también tienen el lugar de reformar los estereotipos en la pantalla. "Es aprender entre todos como poner estos nuevos cambios en la ficción y que sean naturales. Todo es un aprendizaje. Todo cambió: la forma de ver tele, la forma de ver teatro. Nos estamos modificando completamente y está bueno que eso se plasme en los guiones y en la actuación para ver lo que se siembra".

"Está bueno ver otros estereotipos de hombre. Ahora se abrió un poco y estamos viendo otro tipo de mujer", destacó la actriz.

El primero de nosotros promete ser una ficción que nos sacuda del otro lado de la pantalla. Que nos sacuda de la estabilidad, de las ideas prefabricadas sobre la felicidad y los vínculos interpersonales. Porque la ficción puede ser un salvoconducto para la realidad, pero también un despertador. Vos, ¿qué harías si supieras que tu tiempo se está acabando?

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