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La vida del duque estuvo marcada por su matrimonio con Isabel II

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El príncipe Felipe y una vida marcada por su matrimonio real

Siempre al costado o detrás de su esposa, la reina Isabel II, el duque de Edimburgo tuvo una vida marcada por su rol de segundo de la monarca, y por una actitud políticamente incorrecta

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09 de abril de 2021 a las 10:55

La orden protocolar era clara: reverencia ante la reina, y luego darle la mano a su esposo, que como siempre, estaba parado a su lado. Los futbolistas de la selección uruguaya comenzaron a subir las escaleras rumbo al palco oficial del estadio de Wembley, en Londres, donde unos minutos después iban a jugar el partido inaugural de la Copa del Mundo de 1966 contra la selección local, Inglaterra. Los jugadores celestes fueron pasando de a uno, hasta que fue el turno del arquero, Ladislao Mazurkiewicz. El golero se inclinó ante la reina Isabel II, dio un paso al costado, extendió su mano, y cuando estrechó la del príncipe Felipe, muerto este viernes a los 99 años, le dijo "vos sí que estás al pedo, ¿eh?".

El comentario de Mazurkiewicz refleja seguramente una percepción habitual sobre el fallecido miembro de la familia real. Isabel era (es) la reina, y él solamente acompañaba. Era "el marido de". Y ese fue un rol que le generó a Felipe algunos golpes al orgullo, sobre todo al asumir el rol de consorte real, pero que siempre fue señalado por su esposa como la "roca" en la que podía apoyarse siempre que fuera necesario.

Figura alta y desgarbada que siempre estaba detrás o al costado de la reina, Felipe pasó 70 años de su vida junto a ella, y edificó a lo largo de su casi todo un siglo de vida (habría cumplido los 100 en junio) la imagen de un hombre poco afecto a lo políticamente correcto y con un particular sentido del humor, y de un acompañante que llegó a realizar varios sacrificios personales para quedarse en el lugar en el que estuvo durante la mayor parte de su vida.

Felipe de Edimburgo murió este viernes a los 99 años

A pesar de ser parte y estar asociado con la corona británica, Felipe nació como parte de otra familia real, la griega, y por nacimiento también estaba en la línea sucesoria al trono de Dinamarca, como parte de la familia Glücksberg, que ocupa ese trono, aunque las leyes danesas luego cambiaron y su rama de la familia perdió los derechos a reclamar esa corona. 

De ascendencia alemana, el duque nació, entonces, como príncipe de Grecia y Dinamarca, el 10 de junio de 1921 en la isla griega de Corfú. Era el quinto hijo de Alicia de Battenberg y Andrés de Grecia. Dieciocho meses después, Grecia se proclamó república, y la familia se exilió, primero en París, y luego en el Reino Unido.

Su padre era asiduo de los casinos de Montecarlo. La madre, depresiva, ingresó en un convento. Felipe tenía 10 años. Dejado en manos de parientes lejanos, frecuentó colegios en Francia, Alemania y Gran Bretaña hasta terminar en un austero internado escocés.

Ingresó luego en la Marina Real británica y participó activamente en los combates durante la Segunda Guerra Mundial en el océano Índico y el Atlántico.

A los 18 años conoció por primera vez a su futura esposa, que por entonces tenía 13 años. Fue en una visita de la familia real británica al Royal Naval College, la academia de la marina británica, donde Felipe estaba estudiando. Su tío, Louis, y la reina, le pidieron que escoltara a las hijas del rey Jorge VI, Isabel y Margarita, durante el recorrido. Desde ese primer encuentro comenzó a gestarse una relación que luego continuó sobre todo a través de cartas, y que se concretó con el matrimonio entre ambos en 1947.

Según el diplomático y escritor Sir Harold Nicolson, el rey Jorge VI y su esposa lo encontraban "grosero, mal educado y sin modales" y consideraban "que sería probablemente infiel". Intentaron presentar a su hija a otros candidatos más conformes con el perfil que ellos deseaban. 

En ese periodo tras la Segunda Guerra Mundial, la aristocracia británica se sentía incómoda con los allegados alemanes del príncipe. Sus cuatro hermanas mayores, casadas con príncipes alemanes cercanos al Reich, no fueron invitadas a su boda con Isabel. 

Las renuncias de Felipe

Felipe e Isabel estuvieron casados durante más de 70 años

El matrimonio implicó para Felipe algunas concesiones que golpearon su orgullo. Por un lado, renunciar a sus títulos como príncipe griego y danés, para adoptar la nacionalidad británica. Al hacerlo, recibió el título de duque de Edimburgo, y en 1957 fue declarado príncipe del Reino Unido (no pudo ser rey, ya que las leyes establecen que no puede haber nadie de igual o superior rango al monarca), y quedó siempre en un rol secundario.

También tomó el apellido de su abuela materna, Mountbatten, en lugar de Battenberg, un cambio que además estuvo motivado por el sentimiento antialemán generado en el Reino Unido por las guerras mundiales. Al convertirse en ciudadano británico, además, adoptó la religión anglicana, a pesar de haber sido bautizado en la Iglesia Ortodoxa griega cuando bebé. 

El matrimonio implicó, además, que la familia real británica siguiera siendo Windsor, aunque al casarse con él, Isabel debía tomar su apellido. En 1960, sin embargo, la reina decretó que sus hijos que fueran Mountbatten-Windsor, en los casos que no llevaran los títulos de "príncipe" o "alteza real".

Tras la muerte del rey Jorge VI que propulsó a su joven esposa el trono en 1952, Felipe tuvo que renunciar a su prometedora carrera como oficial de la Royal Navy. Y para complacer a Isabel, dejó de fumar.

El apoyo de la reina

Una de las últimas imágenes de Felipe, cuando fue hospitalizado este año

A lo largo de su vida, Isabel II se refirió a Felipe como "su roca", y el sostén que la ayudó a sobrellevar la responsabilidad del reinado, poco propensa a las muestras públicas de cariño. Felipe la llamaba "repollo" y juntos tuvieron cuatro hijos (Carlos, Ana, Andrés y Eduardo). 

Más allá de la buena relación con su esposa, Felipe tenía un vínculo distante con su hijo mayor, con quien tuvo uno de sus cruces más fuertes en 1995, luego de que Felipe talara 63 robles del castillo de Windsor, algo que molestó a Carlos, ecologista declarado. 

Descrito como un padre duro y frío, Carlos quedó afectado desde niño por el poco apoyo que encontró en su padre luego de sus malas experiencias en el internado escocés de Gordonstoun, que para el actual Príncipe de Gales fueron traumáticas, aunque su padre consideraba que así se "endurecería".

A lo largo de su vida, Felipe se caracterizó por su humor y por hacer chistes de mal gusto

El duque también era célebre por su humor, sus enojos y un carácter particular. Una vez, un niño le confesó que quería ser astronauta y Felipe le respondió que estaba demasiado gordo para volar.

Cuando se le preguntó si le gustaría visitar la Unión Soviética, dijo: "Me encantaría visitar Rusia, aunque esos cabrones asesinaron a la mitad de mi familia" (en alusión a la suerte de los Romanov, los antiguos zares).

Su entorno le oyó maldecir mil veces su suerte, gruñir contra la pérdida de valores o contra las locuras de sus cuatro hijos en los años 1980, y hasta contra "los malditos chuchos" de la reina, los tres perros que siempre estaban pegándosele a las piernas.

"La gente tiene la impresión de que al príncipe Felipe no le importa nada lo que piensen de él y tienen razón", dijo el exprimer ministro Tony Blair en sus memorias.

Amante de los caballos, impulsor de las carreras de carruajes, de la escritura, de los aviones y los autos, también era fanático de la pintura, tanto como pintor amateur como coleccionista de arte.

En 2017 se retiró de las actividades públicas tras haber participado en más de 22 mil actos oficiales, pero su principal valor fue ser "el único hombre del mundo en tratar a la reina como un ser humano, de igual a igual", explicó una vez Lord Charteris, exsecretario privado de la monarca.

Según admitió, le hicieron falta años de aprendizaje para encontrar su lugar a la sombra de Isabel II y en el corazón de los británicos, pero luego disfrutó de un alto índice de popularidad, al igual que su esposa, junto a la que era habitual verlo, y cuya ausencia ahora será notoria.

Con información de AFP

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