19 de enero de 2012 18:31 hs

Tras el éxito de La red social, mucho se esperaba del siguiente trabajo de David Fincher. Y el director no defraudó. Esta nueva versión del bestseller de Stieg Larsson, La chica del dragón tatuado, una historia pasada por el matiz de la espectacularidad, en la que el realizador se ha dejado seducir por la nieve sueca.

El tremendo éxito de la trilogía Millenium de Larsson, con más de 60 millones de libros vendidos, no podía pasar inadvertido para Hollywood. Y pese a que ya había una notable adaptación sueca dirigida por el danés Niels Arden Oplev, Fincher se lanzó a aumentar el espectáculo de una historia en la que, sin embargo, no arriesga como en anteriores trabajos.

Zodiac (2007), El curioso caso de Benjamin Button (2009) y La red social (2010) demostraron una muy personal concepción del cine, que en esta ocasión no está tan presente.

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Fincher ha cuidado más los aspectos estéticos del filme –un poco exagerada su manera de subrayar el frío en Suecia– y las actuaciones –especialmente de Rooney Mara, la mejor del reparto, al igual que lo fue Noomi Rapace en la versión sueca–, dejando un poco de lado la potencia y el ritmo de las imágenes.

No obstante, todo esto pasaría inadvertido si el director no fuera Fincher y si no se esperara que noqueara al espectador con un pulso tan tenaz como vertiginoso, característico de sus anteriores largometrajes.

En este primer filme de la trilogía de Larsson, el director tuvo que eliminar mucho del libro original para ganar en espectacularidad. Muchos personajes desaparecen o están apenas esbozados, lo que hace que la historia pierda en profundidad. A cambio, la tensión se mantiene de principio a fin y Daniel Craig y Rooney Mara encarnan a una estupenda pareja de protagonistas. Él interpreta al periodista Mikael Blomkvist y ella, a la enigmática hacker Lisbeth Salander, quienes investigan la misteriosa desaparición de una adolescente hace cuatro décadas.

Ambos están muy bien complementados por un Christopher Plummer cuya presencia se queda corta en La chica del dragón tatuado.

Además, la película cuenta con un comienzo brutal, que combina el estilo clásico con el impacto de lo moderno, de una estética futurista y ambigua que contrasta con la estructura prácticamente lineal de la historia. La apertura está remarcada por una excelente música de Trent Reznor y Atticus Ross que estuvo nominada al Globo de Oro, al igual que Mara en la categoría de mejor actriz, aunque ninguno obtuvo la estatuilla.

De todos modos, según Craig, más conocido como el actual agente 007: "La película va a ser testigo del nacimiento de una estrella: Rooney Mara".

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