“No elegirá esposa, al rey no le caben más mujeres en el palacio”, dijo a El Mundo una de las jefas de seguridad del Palacio de la Reina Madre minutos antes de que comenzara el reciente baile de las vírgenes de Suazilandia (Reed Dance). Sin embargo, el rey lo hizo una vez más y amplió su ya ancho harén.
Mswati III, el último rey absoluto de África, eligió finalmente entre todas las jóvenes que participaron en la fiesta a la que será la decimoquinta reina de su empobrecido reino.
El monarca, de 45 años, se casará con Sindiswa Dlamani, 18 años, a la que conoció en el controvertido y famoso baile. La nueva esposa pasará a formar parte del harén de elegidas que vive en la más absoluta riqueza. De ella se sabe que se graduó en la Escuela Secundaria Sant Francis, de Mbabane, y que es una de las finalistas del concurso de belleza de Suazilandia Miss Patrimonio Cultural.
Además, la prometida llevaba durante el baile plumas rojas en la cabeza lo que está reservado sólo para las jóvenes que tienen linaje real.
Según informa El Mundo, el anuncio volvió a desatar una oleada de críticas a una figura, la del rey, a la que se le calcula una fortuna superior a los 200 millones de dólares mientras la ONU cifra en un 70% los habitantes del reino que viven por debajo del umbral de la pobreza. Eso no impide los constantes signos de ostentación del monarca, que apareció en la fiesta con un Rolls Royce rojo y que tiene avión privado y diversos palacios distribuidos por su pequeño reino.
De sus 14 matrimonios anteriores, tres terminaron en fuertes rupturas. Una de sus ex llegó a denunciar que estaba secuestrada en Palacio donde sufría abusos físicos y psíquicos de los propios guardas tras ser encontrada en la cama con el anterior ministro de Justicia. Otro famoso caso fue el de la sudafricana LaGija que finalmente consiguió este verano huir a su país tras denunciar también un real secuestro y un maltrato constante en su matrimonio.