Cuando el fiscal Alberto Nisman presentó su denuncia en enero, Héctor Timerman declaró: “La Cancillería emite este comunicado y no se va a prestar al show mediático de Nisman y los medios de comunicación que lo promueven”. A dos meses de la muerte del fiscal sus palabras resultan una paradoja, pues el caso tiene todos los elementos de un perfecto espectáculo, al margen de si fue buscado o no por su protagonista.
Tras la muerte del fiscal apareció un micromundo de show que cada pocos días adquiere nuevas dimensiones y revitaliza la atención. En la historia ya hay modelos, chicas hot, homosexualidad, cumbias y chismes de todo tipo. Los políticos se cruzan con los famosos y por momentos se hace difícil distinguir entre los programas televisivos de información y los de farándula.
La primera espectacularización del caso fue apenas apareció muerto el fiscal, con reacciones públicas de personajes tan diferentes como Adrián Suar, Axel, Jorge Rial o Juana Viale. Todos ellos intervinieron y en ocasiones se les dio el mismo espacio que a los expertos en investigación o involucrados en los hechos.
Luego llegó la intervención de la presidenta Cristina Fernández –también considerada teatral porque fue en silla de ruedas debido a un esguince en el pie, algo que muchos consideraron exagerado–, que llegó a deslizar la hipótesis de que Nisman era homosexual y que tenía un vínculo íntimo con el técnico informático Diego Lagomarsino. El senador Salvador Cabral, oficialista, declaró en el mismo sentido y habló de un supuesto crimen pasional cometido por el joven cuando vio al magistrado con alguien más. Lagomarsino lo desmintió y su abogado anunció que citaría a la mandataria.
El capítulo más jugoso del show, empero, es el que vincula al fallecido fiscal con modelos y una red de protitución VIP, algo que fue señalado por el jefe de gabinete Aníbal Fernández. El jueves de mañana, cuando llegaba a su trabajo comentó sobre las fotos de Nisman con modelos que circulaban en internet: “Son fotos recientes con prostitutas VIP. ¿Quién pagaba eso? Porque con su sueldo no alcanzaba para pagar eso”. Denunció que el fiscal tenía una “troupe que no trabajaba y que cobraba” y que en salidas nocturnas tomaba “el champán más caro”.
El viernes el centro de Buenos Aires amaneció con afiches de la foto de la fiesta y la leyenda “#Todos Somos Nisman?”, en una dimensión más de la espectacularización de todo, que es la llegada a las calles. No se sabe quién los hizo, pero llegaron a más gente.
La testigo, la modelo y la chef
No faltan en la trama las mujeres que acaparan la atención de los medios de prensa. La primera fue Natalia Fernández, una camarera que fue testigo del operativo policial y que denunció irregularidades ante Clarín. El piquetero Luis D’Elía la acusó por Twitter de buscar fama para integrarse en el programa televisivo de Marcelo Tinelli. Ella lo desmintió, como también se desmintió a sí misma cuando la fiscal la citó por segunda vez. Nunca se comprendió del todo por qué había dicho ante los medios algo que no ratificaría ante la Justicia.
En febrero surgió otra chica, la modelo Florencia Cocucci, que tenía cierta relación amorosa con Nisman y que aparecía en una foto donde se los veía a los dos sonrientes en la playa. Estos días pasó de ser una desconocida a convertirse en modelo en una producción de fotos sexy de la revista Caras.
Los expertos en chismes no tardaron en identificar a una amiga suya con un perfil aún más espectacular. La prensa argentina la llamó “la cocinera hot”, porque se dedica a divulgar videos de cocina en los que aparece con poca ropa. Se llama Antonella Balague y su nombre artístico es Jenn. No hay ningún vínculo claro entre ella y el difunto, pero el apodo atrae.
Con ritmo de cumbia
Lo que no le podía faltar a la historia para ser un verdadero espectáculo era la musicalización, y la tuvo por partida doble.
Mauro Lecornel, que en el último tiempo ha compuesto cumbias alusivas a momentos de la actualidad argentina, hizo un tema en honor a Nisman. “Solo él sabe la verdad”, comienza diciendo el cantante, que a lo largo del estribillo insiste con que “hay que investigar”.
Su éxito quedó en parte opacado por una música de La Solano Lima, que se centró en otro de los personajes mediáticos de la historia: Walter, el cerrajero. La prensa le dio amplia cobertura al hombre con camisa desabrochada que reveló una verdad incómoda para el gobierno y a los artistas les faltó tiempo para convertir la historia en una cumbia de denuncia.
A la canción no le faltan verdades: “El gobierno lo niega pero hay cosas inciertas (…)/ Contradijo al gobierno con un simple laburo/ Se pusieron nerviosos/ Les dejó el culo sucio”, delatan los cantantes.
Pero el video que más visualizaciones tuvo en Youtube –casi 100.000 registros- no fue el oficial sino uno montado donde la presidenta aparece bailando esa canción. Las imágenes corresponden a un acto en el que bailó la canción “Bombón Asesino”, pero como el ritmo es similar no se detecta tan fácilmente el engaño y parece que la mandataria está disfrutando con una melodía que la critica.
La cumbia “oficial” de Lecornel, sin embargo, tiene unas 170.000 reproducciones y el ritmo es más fácil de incorporar. Después de un rato escuchándola ya queda en el inconsciente un latiguillo que recuerda que el verdadero problema no es el del show sino el otro, el del fallecimiento que a más de dos meses sigue sin resolver: “Hay que investigar, murió un fiscal, el fiscal Nisman / Que se haga Justicia, lo ruega la Argentina”.