Opinión > EDITORIAL

El tren está llegando

Se espera que el Ferrocarril Central no se vuelva un error 

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25 de mayo de 2019 a las 05:04

El anuncio del comienzo de la construcción de las nuevas vías para el Ferrocarril Central es positivo. El fracaso de tantos mega proyectos anunciados en los últimos años hace que el mismo se reciba con cautela.

La colocación de la piedra fundamental del Ferrocarril Central que unirá Montevideo con Paso de los Toros con una plaqueta que dice que allí estuvo presente el presidente de la República Tabaré Vázquez, pese que no estuvo, es sintomático de la confusión con que desde el Poder Ejecutivo se manejó un tema vital para el desarrollo del Uruguay.

En representación del gobierno estuvo uno de los ministros con gestión más sólida del gabinete, Víctor Rossi; fuerzas vivas de la localidad y los intendentes de Durazno, Carmelo Vidalín y de Tacuarembó, Heber Da Rosa.

El tren unirá Montevideo con Paso de los Toros y será imprescindible para sacar la pasta de celulosa que producirá la empresa finlandesa UPM siempre y cuando finalmente decida instalarse junto al perdido Pueblo Centenario, en el departamento de Durazno, sobre el Río Negro.

De concretarse la instalación de la mega planta y de utilizar el ferrocarril -según la mayor capacidad proyectada- se transportarían unos cuatro millones de toneladas anuales a un promedio de 30 viajes por día. Es una obra faraónica para Uruguay que de no existir contratiempos se construirá en tres años y costará U$S 1.100 millones a través de préstamos del BID, CAF y Cafam y el Estado pagará US$ 146 millones durante los 15 años que dure la concesión privada. 
Se levantarán más de 40 puentes ferroviarios, 270 kilómetros de nuevas vías férreas y una doble vía de más de 26 kilómetros entre Montevideo y Progreso. A su vez el puerto de Montevideo sufrirá cambios para poder recibir las cargas.

El desarrollo del tren en cualquier país es clave. Los camiones que transportan los troncos de la forestación son grandes responsables del deterioro de nuestro sistema carretero y suena lógico que sea a través del ferrocarril que se transporte la carga.

Si los acuerdos entre el gobierno y la firma finlandesa no estuviesen sospechados como están, con tanta ocultación, silencios e información no abierta a la opinión pública, un proyecto ferrocarril de estas características debería ser motivo de esperanza para el Uruguay.

El entusiasmo del intendente de Durazno Carmelo Vidalín cuando se colocó la piedra fundamental es tan metafórico como exagerado: dijo el jerarca que el “tren es fundamental para que las golondrinas no abandonen su nido, la familia permanezca unida y haya trabajo digno”.

Lo que hace una vía de comunicación como el tren es generar nuevas condiciones para el desarrollo de los emprendimientos, es evidente que revitalizará las estaciones hoy vacías de vida, y llevará la posibilidad de nuevas oportunidades a una región postergada del Uruguay, la acercará a la capital y al puerto.

En la escultura de la piedra fundamental se habla de un encuentro del pasado con el futuro. Es de desear que ya que la decisión está tomada el Ferrocarril Central no se vuelva otro fracaso estrepitoso como tantas obras ambiciosas anunciadas en la última década. 

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