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El último show de José Luis Perales

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El último show de José Luis Perales fue en Uruguay: una noche de hits, romance y despedida 

En un ida y vuelta de versos entrañables y aplausos interminables, el cantautor español se despidió de los escenarios en un show para el recuerdo en el Antel Arena

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25 de abril de 2022 a las 12:41

Lo hizo una vez más y para siempre. José Luis Perales enamoró a su público que esta vez lo esperaba en Uruguay —más precisamente en el Antel Arena— para una noche inolvidable, la última del mítico artista sobre los escenarios.

"Nunca pensé estar acá" afirmaba una mujer en la fila previa al ingreso a la platea del estadio. Era el último concierto de su ídolo, que la acompaña desde hace 50 años.

 Aunque gran parte del público que esperaba al cantautor español era femenino y lo sigue desde sus comienzos, no faltó la compañía de hijas y nietas, ni la de hombres que aplaudieron a la par.

La noche del domingo en el Antel Arena fue sin tapabocas ni asientos de por medio, con el regreso de toda la cercanía que la pandemia no permitió.

A las 21:16 se apagaron las luces y un fondo estrellado se apoderó del escenario. Él entró despacio y con la mano en el corazón. En la mitad de "Balada para una bienvenida", estallaron los aplausos. Parecía que el público, que colmaba el estadio, no se aguantaba al final para homenajearlo en su noche de despedida.

"Buenas noches y bienvenidos a una noche de música y encuentro. Gracias por estar aquí", dijo en el primero de tantos intercambios con su público.

A sus 77 años, José Luis Perales se oye fuerte y claro. El pasar del tiempo no le robó la dulzura de sus palabras en Me llamas, uno de sus grandes éxitos que provocó un estallido de aplausos al ritmo de la música. Perales agradeció emocionado mordiéndose el labio inferior y llevándose el puño al corazón cada vez que el público lo ovacionaba.

El romanticismo no tardó en apoderarse del estadio. "Espero que la recordéis todavía", dijo en la antesala de los primeros acordes de Celos de mi guitarra, uno de sus primeros éxitos —escrita en 1973—que fue coreada de principio a fin por los presentes. 

 Todos los aplausos parecían de una última canción, la complicidad flotó en el aire de una última noche que quiso alargarse más de la cuenta para esquivar la despedida.

Sus baladas efectivas no se hicieron esperar. En Quisiera decir tu nombre un saxo perfectamente ejecutado por Carlos Sagaste lo acompañó y, a continuación, realizó la introducción de El amor, una de sus letras más acarameladas que fue cantada al unísono por los "peralistas", como se hacen llamar sus fanáticos.

La sonrisa no se le borró del rostro en toda la velada. La inyección de energía llegó de la mano del hit Y tú te vas, que los espectadores acompañaron con los brazos al cielo y el español retribuyó acercándoles el micrófono para que entonaran las últimas palabras.

 Enseguida se escucharon los primeros "José Luis, José Luis", un reconocimiento a viva voz que se repetiría en varias oportunidades en honor al artista. Él se dejó ovacionar, recordó su pasado en la ciudad de Cuenca, donde todo comenzó, y admitió que al principio que no quería ser cantante ni componer para otros artistas.

"Era muy feliz escribiendo, no sabía para quién. Un día pensé: y tantas canciones, estaría bien que alguien las cantara. Ese milagro sucedió en el grupo más fantástico que ha habido en España, ellos eran Mocedades", reconoció, y enseguida entonó Le llamaban loca.

También recordó a Carlos Saura, director de Cría Cuervos, cuya banda sonora fue Por qué te vas. "La culpa (del éxito de la canción) no fue mía tampoco de la película o por Saura, el éxito de la película lo consiguió un chica pequeña con una gran voz” dijo en alusión a Jeanette. Mas adelante recordaría también a Miguel Bosé, con quien escribió Creo en tí, y a Raphael.

"No soy Paco de Lucía en la guitarra ni tengo la voz como (Enrico) Caruso", advirtió antes de hacer el primer solo —impecable— de la noche. Con su guitarra que fue acompañada por aplausos al ritmo del instrumento interpretó Ámame y Qué pasará mañana. El momento acústico fue cerrado con su guitarrista Borja Montenegro.

En ciertos momentos hablaba en susurros como queriendo guardarse para lo importante: sus canciones que por la calidad de la interpretación bien podían estar sonando en cassette de los 80, pero era él, en vivo, con la misma voz de siempre, inalterada.

Hoy me acordé de ti, Melodía Perdida y Amada mía fueron seguidas por largos aplausos, "te amo", "te quiero" y "no te vayas" eran algunos de los gritos que hacían eco en el Antel Arena.

"Estos días grises del otoño me ponen triste, / y al calor del fuego de mi hoguera te recuerdo hoy", segundos después el estribillo de Canción de otoño hizo explotar el estadio y el público se puso de pie para acompañar a los músicos que saltaban en el escenario ante la potente voz de Perales.

 Una ovación de pie y después Ella y él, y a puro rock sonó Gente Maravillosa con un guiño en su letra: "En Uruguay he encontrado por fin gente maravillosa". 

"Es mi canción más querida" dijo al respecto de que Que canten los niños y agregó: "Escribí esta canción soñando que mucha gente la cantara, no por la vanidad del artista simplemente para que sirve de alguna manera para tocar el corazón de la gente, hay muchos niños que son felices y muchos que pueden llegar a serlo".

"Es mi último concierto, precisamente aquí en Uruguay y estoy feliz por eso, porque en el tiempo que los he visitado he pensado que es una gente bastante especial, bastante generosa. Gracias por eso", expresó. El público, una vez más, lo aplaudió de pie. 

Con sus ojos llenos de lágrimas continuó: "Ha sido un año difícil para todos, pero haber tenido esta oportunidad de acabar esta gira que es la última y en este lugar, lo llevaré en el corazón. Muchas gracias", dijo dándole paso a Balada para una despedida, el tema final.

Como de costumbre, la insistencia del público clamando su nombre dio frutos. Uno a uno fueron regresando los músicos. Un solo de percusión al que se le sumó la batería, luego el piano, las guitarras, el saxofón y, cuando su banda completa lo esperaba sonando, regresó con una nueva noche estrellada y todo el público esperando de pie.

El velero fue la elegida para iniciar los bises ante cientos de linternas encendidas en los teléfonos móviles. Con besos y reverencias al público dio paso a su número uno Y cómo es él, que gran parte del público grabó en sus celulares.  "Cada vez que te beso me sabe a poco" la primera estrofa de Te Quiero despertó los suspiros finales en el Antel Arena.

Se encendieron las luces y José Luis Perales agradeció hacia todas direcciones con una sonrisa imborrable, la misma que lo acompañó durante las dos horas de show.

Unas rosas rojas entregadas de sorpresa anunciaban el inminente final. No faltó el reconocimiento a sus músicos y en un abrazo a sí mismo que simbolizó el abrazo a todo el auditorio confió: "Esta noche no me quiero ir sin cantarles una última canción, la compuse pensando en un día como el de esta noche, simplemente la cantaré. Gracias por esta noche y por tantas veces".

Solo con su guitarra interpretó Me iré calladamente, y en varios rostros empezaron a brotar las lágrimas. Dejó su guitarra a un lado y la miró un instante con cariño. Retrasó lo más posible su descenso del escenario, ni él ni el público querían que ese momento llegara, pero llegó. Entre besos voladores, gritos y aplausos, Perales desapareció por donde vino en la que fue su última noche sobre un escenario. Sus baladas seguirán sonando cada vez que se hable de amor.

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