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3 de abril de 2012 22:33 hs

Un centro de alto rendimiento con un área edificada de unos 10 mil metros cuadrados proyectado por el Ministerio de Turismo y Deporte en el predio del parque Roosevelt. Un estadio multidisciplinario de la Federación Uruguaya de Básquetbol (Tatú celeste), un complejo de la Asociación Uruguaya de Tenis y el estadio de Peñarol para 40 mil personas, todos proyectados en el mismo parque. Un nuevo estadio de Fénix para 15 mil personas. La remodelación y ampliación –hasta 15 mil espectadores– de Belvedere, el escenario de Liverpool. Los proyectos que ya se concretaron y transformaron en la última década: Parque Central, Biguá, Malvín, Urunday Universitario y Carrasco Lawn Tennis. A impulsos de la bonanza que vive el país, del interés de los uruguayos por practicar deporte y el entusiasmo que promueve la ilusión de organizar el Mundial de fútbol de 2030, la infraestructura deportiva está cambiando en el país y aquellos viejos edificios van dejando paso a modernas instalaciones y a proyectos que proponen poner a Montevideo y Canelones en una órbita diferente a partir de 2015 en materia deportiva.

“Esto que veo en Uruguay me hace recordar a la situación en la que estaba Barcelona antes de los Juegos Olímpicos. Tienen una infraestructura que se quedó hace 50 años y que hoy ya no es práctica. Hay muchos edificios que están vetustos”, dijo a El Observador el español Juan Andrés Hernando, presidente de la Asociación Iberoamericana de Infraestructura Deportiva cuando visitó Uruguay en 2010 para realizar un diagnóstico.

Liverpool anunció para la celebración de su centenario, en 2015, la remodelación y ampliación de su estadio. Por esa razón formó una comisión que preside Adrián Leiza y que comenzó a trabajar en procura de lograr la financiación.
Peñarol tiene todo en carpeta. Espera que le autoricen el predio.

Fénix, que debe dejar el terreno que ocupa actualmente en el parque Capurro, tiene en manos un proyecto, en el marco de la transformación edilicia propuesta para esa zona de Montevideo. El estadio para 15 mil personas será construido en un predio ubicado en Gil y Coraceros, detrás de la sede, que tiene 2.000 metros más de los que actualmente dispone la cancha de Capurro.

Ilusionados, los dirigentes de Fénix, esperan disfrutar de las obras que permitirán una transformación en la zona.
El básquetbol proyecta el Tatú celeste, el frustrado escenario multidisciplinario proyectado para el parque Batlle y para el que el presidente de la FUBB, Ney Castillo, anunció que tiene interesados de Catar dispuestos a invertir US$ 40 millones en el proyecto.

Al mismo tiempo, el gobierno quiere desarrollar un centro de alto rendimiento que tanto necesita el deporte uruguayo.

“La situación del país, especialmente después de la crisis (de 2002), permitió que esto ocurra. Existe cada vez más interés en invertir y desarrollar esos espacios porque el deporte ocupa un lugar importante”, explicó el director nacional de Deportes, Ernesto Irurueta. “Hay una fuerte inversión pública, y existe la inversión privada que permite este cambio, al tiempo que el país tiene una intención de ordenamiento. Ya no se construye un gimnasio al lado del otro”, destacó, mientras Uruguay quiere cambiar.

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