10 de enero de 2013 12:58 hs

El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) todavía no ha analizado la controversia instalada entre el Ministerio de Salud Pública (MSP) y los ginecólogos respecto a la práctica del aborto y el alcance de la objeción de conciencia.

El Comité Ejecutivo del sindicato se reunirá el próximo 21 de enero y es probable que allí el tema sea analizado, dependiendo de cómo se encuentre la situación y de si algún integrante propone estudiarlo. No obstante, Gerardo Eguren, vicepresidente del SMU, dijo a El Observador que hasta el momento no se ha recibido ninguna denuncia al respecto.

La polémica sobre la objeción de conciencia se disparó luego de que el MSP corroborara la cantidad de ginecólogos en todo el país que se ampararon en ella para no practicar abortos. En algunos departamentos, como Salto, no hay un solo ginecólogo dispuesto a realizarlos y las mujeres que desean someterse a esta práctica deben ser derivadas a otros departamentos.

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Esto llevó a que el subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo planteara modificar la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo para que la objeción de conciencia se tuviera que presentar por escrito – y no solo de palabra – de modo de que los profesionales expliquen claramente los motivos de su decisión. En el MSP existe la sospecha de que muchos de los ginecólogos que se niegan a realizar aborto no lo hacen por convicciones personales o religiosas, sino por estar en contra con algún punto de la ley o por otros motivos.

El planteo despertó la inmediata reacción de los ginecólogos, que señalan sentirse presionados por el MSP e incluso analizan denunciar al Estado y a Briozzo ante el Comité Internacional de Derechos Humanos por violar el derecho de objeción de conciencia, dado que entienden que la misma no es necesaria hacerlo por escrito. Además, muchos denuncian que han recibido amenazas para no anteponer el recurso.

A título personal, Eguren señaló que no le parece mal la idea de presentar la objeción de conciencia por escrito, sin embargo, añadió que no es “imprescindible”. Cada médico “es suficientemente capaz como para decir no lo quiero realizar y no lo realizo”. El profesional comparó el caso con el de una operación. “Si no quiero operarlo, tengo el derecho de decir que no”.

“Si la relación médico – paciente es la correcta y el médico no comparte realizar el acto médico correspondiente, se lo pasa a otro colega y listo”, agregó.

Sin embargo, el vicepresidente del SMU consideró que el comunicado que este miércoles emitió la asesora del MSP, Iniciativas Sanitarias, advirtiendo que el “incumplimiento” de la ley “puede ser objeto de demandas”, es “un disparate”.

Eguren también se refirió a la posición instalada dentro del Frente Amplio, según la cual si el aborto fuera una práctica médica paga, la cantidad de objeciones de conciencia descendería. “No creo que sea así porque no creo que los colegas estén en esa postura”, manifestó. “(La objeción de conciencia) no es un tema económico, es un tema de conciencia”, afirmó.

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