El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), fundado en noviembre de 1993 en Chiapas, el sur de México, da cuenta de un crecimiento de ataques y dice que, de continuar, esa región está “al filo de la guerra civil”
El EZLN, a través de 800 organizaciones de apoyo y más de 1.000 personalidades de todo el mundo, emitió un comunicado que convoca a una jornada internacional de protesta el próximo jueves 8 de junio ante la violencia desatada contra defensores del indigenismo y comunidades originarias de la región del Estado de Chiapas.
El 22 de mayo, un grupo paramilitar atacó la comunidad Moisés Gandhi, parte del municipio autónomo Lucio Cabañas, un territorio con fuertísima presencia del EZLN. Allí fue herido Jorge López Santíz, un dirigente zapatista.
Cientos de intelectuales, artistas, luchadores sociales y periodistas de diversos países –entre ellos Noam Chomsky—firmaron una carta en adhesión a López Santíz, que quedó “entre la vida y la muerte”. El ataque paramilitar se repitió en varias comunidades de Chiapas y a fines de mayo, el EZLN llamó a protestas hasta el 10 de junio, entre ellas la jornada internacional de protesta, que fue firmada por un millar de intelectuales de todo el mundo.
El pronunciamiento advierte que “Chiapas está al filo de la guerra civil con paramilitares y sicarios de los diversos cárteles y los llamados grupos de autodefensas, con la complicidad activa o pasiva de los gobiernos de Rutilio Escandón Cadenas y Andrés Manuel López Obrador”, el primero gobernador del Estado y el segundo presidente de México.
El portavoz del EZLN desde su aparición pública en enero de 1994 es Rafael Sebastián Guillén Vicente, quien por años fue conocido por su nombre de guerra Subcomandante Insurgente Marcos. Desde el 25 de mayo del 2014, en el movimiento insurgente adquirió el apodo de Subcomandante Galeano.
Durante muchos años, el zapatismo evitó pronunciamientos públicos. Sin embargo, a fines de mayo buscó que su voz fuera respaldada por más de 800 organizaciones internacionales y un millar de personalidades del mundo de la cultura, las artes y la política, que han convocado a una jornada de protesta internacional el 8 de junio.
En México, ese jueves habrá manifestaciones entre el Ángel de la Independencia, ubicado en el Paseo de la Reforma, y el Zócalo, la plaza central de Ciudad de México, donde está el Gobierno Federal.
Entre los firmantes del documento contra el paramilitarismo y la falta de cuidado a las comunidades por parte de los gobiernos estatal y federal, además de Noam Chomsky, hay actores mexicanos conocidos como Diego Luna, Gael García Bernal y Daniel Giménez Cacho, así como el director de cine Alfonso Cuarón.
López Santíz sigue herido de gravedad y el ataque fue obra de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (Orcao), un grupo paramilitar que ataca desde hace años a las comunidades zapatistas.
El Estado del sur mexicano es preso de “interacciones notables entre delincuencia organizada, grupos armados y evidentes vínculos con los gobiernos y empresas”, dice el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas publicado a fines de mayo. Allí se detallan los desplazamientos forzados, las detenciones arbitrarias, torturas y agresiones a defensores de los derechos humanos y periodistas.
El documento de esa organización dice que en esa región hay 147 guarniciones o asentamientos militares cercanos a sus comunidades y, sin embargo, los paramilitares se mueven con impunidad.
El ataque de la Orcao, señala el comunicado, “responde a una dinámica de despojo de las tierras zapatistas y de otras comunidades indígenas a la luz de los proyectos gubernamentales”. El EZLN se refiere a un proyecto del gobierno federal llamado Sembrando Vida, que proporciona fondos a cambio de producción agrícola.
“Programas como Sembrando Vida y otros similares propician la confrontación entre comunidades históricamente despojadas de sus tierras y sus derechos, ya que son utilizados como mecanismos de control político y moneda de cambio para que organizaciones como la Orcao accedan a supuestos beneficios que estos programas brindan, a costa del robo de las tierras recuperadas autónomas zapatistas”, expresa el documento.
Esta denuncia se hizo pública en Ciudad de México, a través de una rueda de prensa con presencia del actor Daniel Giménez Cacho, protagonista películas de Alejandro González Iñárritu.
“El Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que ha mantenido la paz y ha desarrollado su proyecto autonómico en sus territorios y que ha tratado de evitar el choque violento con paramilitares y otras fuerzas del Estado mexicano, es hostigado, agredido y provocado constantemente”, leyó Giménez Cacho.
Agregó que “desde el final del siglo XX, y hasta ahora, el EZLN ha optado por la lucha política por caminos civiles y pacíficos, a pesar de que sus comunidades son atacadas a balazos, sus cultivos incendiados y su ganado envenenado. A pesar de que, en lugar de invertir su trabajo en la guerra, lo han hecho en levantar hospitales, escuelas y gobiernos autónomos que han beneficiado a zapatistas y no zapatistas, los gobiernos desde Carlos Salinas hasta López Obrador han tratado de aislarlos, deslegitimarlos y exterminarlos”.
“Esta guerra es en contra de los pueblos originarios de este país”, añadió Carlos González García, del Congreso Nacional Indígena (CNI). “Lo que está pasando en Chiapas de manera escandalosa en la región en la que se encuentran las comunidades zapatistas es parte de toda una política y toda una realidad que está viviendo nuestro país desde hace años. Hay una creciente militarización desde el 2018, como no se había dado nunca”.
González García advirtió que Sembrando Vida se utiliza como “herramienta de control” en las regiones en las que el “Gobierno federal impulsa megaproyectos estratégicos, tal es el caso del Tren Maya o el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec”. El objetivo de los gobernantes, advierten los zapatistas, es restarles autonomía a las comunidades.
El 30 de mayo, en una columna del diario La Jornada de México, un periódico cercano a López Obrador, el periodista Luis Hernández Navarro, de larga trayectoria, comenzaba su artículo así: “No es exageración. El polvorín chiapaneco puede estallar en cualquier momento”.