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El Zucará: "Hoy mi militancia está en las canciones"

Julio Víctor González festeja medio siglo de carrera musical

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15 de octubre de 2017 a las 05:00

Cuando Julio Víctor González se suba al escenario de la Sala Zitarrosa el domingo a las 20.30 horas, habrá transcurrido medio siglo desde aquella vez que se ubicó frente una cámara de televisión en Rocha. El momento que marca el inicio de su vínculo profesional con la música y, por tanto, los 50 años de su carrera.

En ese tiempo, tanto con su compañero en el dúo Los Zucará, el fallecido Humberto Piñeiro, como en su faceta solista, González ha creado canciones como La maldición de Malinche y producido un extenso repertorio que repasará en el show aniversario, junto a sus novedades discográficas, en las que colaboran, por ejemplo, sus hijos, Martín y Daniela.

¿Cómo han sido estos 50 años de música?

Increíbles. Parece mentira que haya pasado tanto tiempo, pero han sido muy ricos y variados. Es una vida intensa y hermosa, cada vez me gusta más y disfruto más lo que hago. Cuando uno vive en la dirección de los sueños, de su talento, de lo que más le gusta hacer, no tiene más remedio que ser feliz.

¿Cómo fue el primer día de estos 50 años?

Inolvidable. Hacía solo dos meses que estábamos ensayando con Humberto Piñeiro y no teníamos ni siquiera nombre para el dúo. Nuestro debut fue ante las cámaras de canal 4 en la transmisión de la elección de Miss Rocha, en un club que estaba enfrente a casa, donde ensayábamos. Nos escuchaban y nos invitaron porque necesitaban un número local folclórico para acompañar a Anselmo Grau, que iba con la delegación como artista invitado. Teníamos dos canciones, una de Humberto y otra argentina, pero ni las sabíamos. Tenía un recitado larguísimo, una historia muy aburrida que hacía Humberto. Yo tenía un susto espantoso. Y después lo fuimos a ver, porque era grabado, lo miramos en un y fue increíble.

¿El show de la Sala Zitarrosa es un repaso y muestra de lo nuevo?

Sí, va a ser más que nada un repaso, pero también va a tener novedades, porque esa noche se presenta el disco nuevo, así que vamos a tocar seis o siete de esas nuevas canciones.

¿Qué se puede adelantar del disco?

Se llama La casa nueva y para mí es muy importante. De mis discos solistas es el que más me colma y que más me gusta escuchar. Lo empezamos con mis hijos hace siete años. Que ellos toquen y canten es, para mí, un sueño cumplido. Y por otro lado está la temática que aborda. Para mí lo urgente hoy no pasa por cuestiones políticas o del sistema, lo urgente es salir del sistema, mostrar que hay otros caminos. De repente tengo canciones que tratan sobre lo mismo, pero me digo que son para mí mismo, que las compongo para convencerme de ser coherente y hacerle justicia a lo que dice la canción.

¿Es diferente entonces componer hoy a hacerlo en los años 1970, en una situación política radicalmente diferente?

Ni hablar, no tiene nada que ver. En aquella época que éramos militantes –aunque nunca fuimos de la militancia de izquierda en los comités de base, sino desde las canciones–, la lucha era política y queríamos cambiar el mundo. Adorábamos a figuras como el Che Guevara. Pero no tiene nada que ver con lo que hoy me sucede a mí por dentro. Recuerdo el pasado y lo veo como inútil, ya no me interesa nada que venga por el lado de los cambios electorales o políticos. No es que estoy por fuera de todo, porque me gustaría que surgiera alguien que sea más fiel y coherente con el sueño de siempre, pero descubrí que ellos (los políticos) no pueden. No por malos, sino porque el sistema los lleva a mentir y a alejarse de los cambios reales. Entonces hoy mi militancia y mi aporte, por poco que sea, está en las canciones.

¿Por qué le llevó siete años grabar el disco?

Primero porque grabamos en la Usina Cultural de Castillos, que siempre está llena de proyectos, entonces es difícil encontrar horas de estudio. En un momento paré el disco para dedicarme a otras cosas, como grabar un trabajo que hicimos con Enrique Cabrera y que todavía no salió. Siempre nos gustó musicalizar poemas, así que nos juntamos y decidimos hacer algo con eso: primero en vivo y después en estudio. Son poemas recitados como introducción y luego otro cantado. Es como un collage de poesía. Nos falta muy poco para terminarlo, así que ahora vamos a dedicarnos a eso.

¿Cómo es la relación con sus canciones más populares?

Hago que vayan mutando y cambiando, pero depende el momento. A veces las odio, otras veces no. Para mí lo ideal es lograr crearlas de nuevo y me da buen resultado; cambio la versión, los arreglos y las canto con otros colegas para refrescarlas. Cuando las hago solo es otra película.

¿Cómo ve la evolución del folclore uruguayo en este medio siglo?

Ha cambiado bastante. Cambió la realidad y el canto popular de aquel momento tenía una impronta de canción de protesta, de hacer algo para ayudar a salir de la dictadura, que fue determinante. Y eso ahora va por otro camino. Lo que veo es que la música folclórica del interior tiene un estancamiento, aunque hay mucha gente joven haciendo temas propios. Pero se repite el formato, la fórmula. Más allá de todo hay grupos y solistas muy buenos, muy populares. Montevideo es distinto porque hubo un gran desarrollo de la música popular después de la dictadura, con una gran cantidad y calidad de artistas en el rock, entre los trovadores, en varios géneros.

En una entrevista con Montevideo Portal en 2016 comentó que sentía que había una injusticia con el legado de Los Zucará. ¿Lo sigue manteniendo?

Sí, pero creo que no va por el lado de la gente, sino más por el lado oficial, del Estado. Al estar siempre en Rocha a nosotros nos pasó que sentimos que no teníamos la misma presencia. El resto vino todo para acá. Pero, también al quedarnos, abrimos la puerta para que otros artistas de Rocha también se queden allá, como Carlos Malo o Solipalma.
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