30 de diciembre de 2014 17:32 hs

Los conciertos protagonizados por DJs se ubican en una categoría a medio camino entre un toque y una fiesta. Hay parte del público que lo vive con intensidad de un espectáculo en vivo, unos que se preocupan más por sacar fotos y selfies, y otros que podrían estar escuchando cualquier música y bailarían igual.

Eso pasó en las presentaciones de David Guetta en Punta del Este en los últimos dos veranos y también este lunes con Deadmau5, en el parking exterior del Conrad Resort & Casino frente a más de 5 mil personas.

Sin embargo, la diferencia entre ambos fue rotunda. Como DJ comercial y radial, Guetta no pasó temas que no fueran conocidos (si no era suyo, era de otro artista) y mantuvo siempre la energía en lo alto. En cambio Deadmau5, dedicado al house progresivo, se centró en crear climas instrumentales y a jugar con el movimiento del público. De hecho, por momentos la intensidad disminuía tanto que parecía que el show iba a terminar y al segundo los beats volvían a explotar al máximo. Y, lejos de apelar a la simpatía del público, el DJ se concentraba en su trabajo y lo que estuviese sucediendo sobre su mesa, interrumpiendo solo en ocasiones para arengar apenas a la masa.

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Si bien se trató de una fiesta donde otros DJs participaron, el grueso del público fue a ver a Deadmau5. Algunos grupos de asistentes lucieron orejas de ratón –unas hechos a mano, otras al estilo Minnie Mouse–, mientras que otros se lucieron con réplicas muy fieles de la icónica máscara del canadiense. Del otro lado del vallado también la fiesta tuvo a su audiencia. Unas decenas de personas miraron o más bien escucharon los shows y bailaron a la distancia.

Arriba y abajo del escenario

Ya antes de empezar el set de Deadmau5, parte del público se acodaba en el vallado ubicado bastante cerca del escenario, ofreciendo vista privilegiada. Fueron los propios espectadores quienes alertaron de la presencia del DJ, luego de que entrara por el costado del escenario apenas saludando y sin presentación alguna.

Con su clásica máscara negra con ojos luminosos, el DJ se colocó detrás de sus bandejas. Las mismas estaban cubiertas por completo por una pantalla LED, mientras otras 17 pantallas más pequeñas se ubicaban detrás de él, en los costados del escenario e incluso sobre el andamiaje de las luces.

Si bien se trataba de una interesante disposición, que se prestaba para un sinfín de juegos visuales, el arte de las pantallas no supo estar totalmente a la altura de las circunstancias. Si por momentos fue repetitivo e insípido, por otros supo estar al servicio de la música y sus vaivenes. Pero nunca consiguió potenciar el espectáculo.

El sonido también le jugó en contra a un show que, desde el primer momento, dejó prendado a gran parte del público. A medida que uno se alejaba del escenario, iba notando una apatía casi generalizada con lo que estaba sucediendo en el escenario. Incluso una chica extranjera llegó a preguntar si ya había empezado Deadmau5 cuando hacía una hora que estaba pasando música.

Durante la primera parte del espectáculo, tanto cerca como lejos de los amplificadores, el sonido se sentía latoso y sucio, despertando algunas quejas entre la audiencia. El mismo DJ luego explicó en Twitter lo que parece haber sucedido: el sonidista sacó hacia el público la mezcla que debía sonar solo en los monitores del artista. Recién para la segunda mitad del show ese problema fue solucionado, y ahí sí, la música pudo disfrutarse como se debía.

Su set estuvo compuesto por viejos hits como Ghosts ‘n’ Stuff, pero también muchos temas de su más reciente disco, While (1. Ejemplos de ello fueron Avaritia, una mezcla que generó un baile masivo, la electrizante My Pet Coelacanth y Terrors In My Head, cuya intención casi tenebrosa (acompañada esta vez adecuadamente con lo que sucedía en las pantallas) se quebraba con un tranquilo interludio de piano.2)

Deadmau5 ofreció un sólido final que en parte redimió los problemas del inicio. Allí sonaron You There?, que sufría insistentes interrupciones que parecían cortes de electricidad, el popular The Veldt, una de las escasísimas canciones que tenían voz, y Strobe, el alto punto final de un show que finalizó como empezó: con el DJ retirándose silenciosamente del escenario y saludando al público, resguardado por su máscara.

Luego de que el DJ se retirara y empezaran a levantar sus equipos en medio de un silencio incómodo, la fiesta continuó. Una lluvia de papeles plateados cayó al ritmo de Save the World de Swedish House Mafia, un tema que sí permitió cantar a todos los presentes.

EO Clips

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