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Elusiva apertura comercial

Los acuerdos bilaterales generan más actividad y empleo que lo que se pierde, además de inmediatos ahorros voluminosos

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18 de junio de 2018 a las 05:00

La necesidad apremiante de apertura comercial es defendida por las figuras más realistas del Frente Amplio y acaba de reafirmarla el presidente del Banco Central, Mario Bergara. Pero otros dirigentes de la alianza de izquierda persisten en trabarla pese a ser la forma idónea de apuntalar las actuales fragilidades de la economía. El Producto Interno Bruto (PIB) sigue creciendo aunque a menor ritmo que el pronosticado tiempo atrás, sostenido por el consumo interno y las exportaciones. Pero la inversión no llega, cae el agro, se han perdido más de 30.000 puestos de trabajo por caída de actividad y rigidez laboral y el consumo va camino de retraerse por dudas de la gente sobre el futuro y porque el fortalecimiento del dólar encarece muchos rubros. Se agrega la adversa situación regional por los tropiezos que enfrentan Brasil y Argentina, dos de nuestros principales mercados.

El ejemplo más reciente de visión escasa es el Tratado de Libre Comercio con Chile, una expansión modesta de acuerdos ya existentes que sigue a la espera de que se revierta el freno que le impuso el último Plenario del FA. Quienes rechazan los TLC en la fuerza gobernante argumentan que abrir el comercio perjudicará a sectores débiles de la economía, sin tener en cuenta que la experiencia de otros países, incluyendo Chile, demuestra irrefutablemente que generan más actividad y empleo que lo que se pierde, además de inmediatos ahorros voluminosos. Lo destacó Bergara al señalar que el país paga todos los años cientos de millones de dólares en gravámenes de importación, gasto que se evitaría con acuerdos bilaterales con los que "Uruguay tiene mucho que ganar". Un caso claro es China, nuestro cliente principal. Un acuerdo de los dos gobiernos para concluir un TLC fue frenado en el Frente Amplio, dejando a Uruguay en desventajosa posición competitiva con Australia y Nueva Zelanda.

El ministro de Economía, Danilo Astori, el canciller Rodolfo Nin Novoa y Bergara chocan con el muro proteccionista que defienden el Partido Comunista, Casa Grande de la senadora Constanza Moreira y otros grupos menores, cerrados en un proteccionismo con el cual comparten muchas de las concepciones del presidente americano Donald Trump. Aunque Astori sostuvo en defensa del gobierno que la economía no está débil por menor crecimiento de PIB y déficit fiscal persistente, señaló que el país requiere "mayores niveles de inversión" que no aparecen en el horizonte, pese a la ampliación de exenciones tributarias y otros beneficios dispuestos por el gobierno para tratar de atraer capitales productivos.

La encrucijada en que se encuentra Uruguay no tiene otra salida que una inserción internacional real, objetivo que todos proclaman en el Frente Amplio pero que muchos se ocupan de impedir. Un primer paso es habilitar la ratificación parlamentaria del TLC con Chile, que solo cubre el área de servicios, la menos amenazada por la competencia externa, y que además entreabre una puerta hacia mercados del Pacífico. Pero no basta. Es indispensable la búsqueda de más acuerdos bilaterales por fuera del estancado Mercosur. La alternativa es resignarse a que se profundice la caída de actividad y aumente el desempleo, con la consecuencia inevitable de comprometer el futuro de los uruguayos.

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