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Empresa uruguaya dedicada al cáñamo analiza irse a EEUU por la burocracia estatal

La nueva legislación sobre el cannabis abrió una oportunidad para la industria del cáñamo pero que, hasta ahora, no ha sido aprovechada

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17 de septiembre de 2018 a las 05:00

Una planta milenaria utilizada para diversos fines, utilizada para fabricar vestimenta, combustibles o papel, que sufrió el prohibicionismo reinante en el siglo XX por su parentesco con la marihuana y comenzó a resurgir en los últimos años, abrió una oportunidad para la industria uruguaya con la nueva legislación aprobada en 2013. El cáñamo, la planta de cannabis no psicoactivo, presenta una “ventana de oportunidad” que hasta ahora Uruguay no pudo aprovechar y que la burocracia amenaza con desmantelar. 

En diciembre de 2014, el Poder Ejecutivo reglamentó el cultivo de Cannabis no psicoactivo y en su artículo 1º definió al cáñamo como las plantas o piezas de plantas de los géneros Cannabis, hojas y puntas floridas que no contengan más de 1% de THC (principal componente psicoactivo). Pero a cuatro años de esa legislación, que ubicó a Uruguay en la vanguardia de América Latina, los empresarios se chocaron con la burocracia estatal y una sola empresa logró concretar la venta de un producto con cáñamo en las góndolas uruguayas y exportar a España. Pero el camino no fue para nada fácil. 

En abril de 2017 la yerba con cannabis estaba pronta para llegar a los supermercados. Cuando el producto llegó a las góndolas, como una yerba compuesta más, generó la alarma de las autoridades. El Ministerio de Salud Pública (MSP) entendió que para vender una yerba compuesta con un 2% de cannabis no psicoactivo era necesaria su habilitación. A pesar de que el producto no tiene un gusto diferente ni genera ningún tipo de efecto en el consumidor. Entonces, como llegó, se fue.

Y tuvo que pasar un año y medio para que el producto volviera a estar a la venta de los uruguayos en los los supermercados. Desde mediados de agosto dos marcas venden “yerba mate con agregado de cannabis de uso no psicoactivo (cáñamo), según dice la advertencia que figura en el paquete.  

La yerba con cannabis es el único producto con cáñamo producido en Uruguay que está disponible para el público. El aceite cannábico que se vende en las farmacias y que tiene un 2% de CBD es realizado con cáñamo importado desde Suiza al igual que otros productos que están a la venta.

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La empresa BCDB, con capitales uruguayos y argentinos, ingresó en el mercado del cáñamo cuatro años atrás y hace uno y medio que tiene sus casi 4.000 plantas a la altura de Neptunia. Se trata de la compañía que le suministran el cáñamo a la yerbatera para que Consentina y La Abuelita se presenten como yerbas con “agregado de cannabis no psicoactivo”. Y tienen otros 25 productos en elaboración que incluyen desde barras de cereales, miel hasta alfajores con cáñamo. 

Pero si las autorizaciones para esos productos son tan lentas como con la yerba, la empresa analiza instalarse en Estados Unidos donde muchos de estos productos ya están habilitados., dijo a El Observador Rodrigo Puente, director técnico de la empresa. “Hemos sido tentados para radicarnos en el hemisferio norte”, apuntó.

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“Una de las grandes demoras que tiene este proceso es que al ser declarado medicina el CBD, existe un control exhaustivo y eso hace que los tiempos no sean lo que los emprendedores queremos”, agregó y apuntó que entre CBCD y la yerbatera emplean a más de 100 personas entre trabajo directo e indirecto. 

En el primer intento de venta, la empresa logró exportar algunos kilos a España que tuvo una muy buena demanda y hace un mes, ya con la habilitación del MSP, partió una nueva exportación con 750 kilos de yerba con cannabis. 

En total son diez las empresas que están habilitadas por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para la plantación de cáñamo industrial. La mayoría manifiesta la intención de exportar la materia prima pero ninguna todavía logró concretar más que ventas de prueba. Hay otras cinco que están en proceso de habilitación y tres que tenían el permiso para plantar se bajaron del negocio. “Eran empresas que no tenían el respaldo financiero para soportar vaivenes. La seca del año pasado fue muy grande”, dijo a El Observador Sergio Vázquez, asesor de la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP. 

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Si bien el MGAP es que otorga las autorizaciones para los proyectos de cáñamo industrial, cada producto que pretende salir a la venta debe pasar por el análisis del Ministerio de Salud Pública. El Observador consultó al MSP respecto a cuántos productos con cáñamo están tramitando autorizaciones para salir al mercado pero desde la cartera dijeron que se trata de información reservada que no se puede difundir. 

BCBD Medicinal también apuesta a desarrollar el aceite cannábico en Uruguay y para eso está importando la maquinaria necesaria para que el MSP le otorgue la habilitación. 

Oportunidad

En 2016 un informe denominado Cáñamo Industria: ventana de oportunidad para Uruguay, elaborado por la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), detalla las ventajas normativas que Uruguay tenía respecto al resto de los países de la región y la oportunidad que se generaba para el país a raíz de los avances normativos. Sin embargo, hasta ahora esos avances legales no pudieron ser del todo aprovechados. 

“Más allá de la viabilidad, rendimiento y rentabilidad del cultivo, existe una ventaja competitiva inicial dada por el marco legal uruguayo”, dice el informe. Solo 30 países en el mundo tienen habilitada la producción del cáñamo y ninguno se encuentra en América Latina. 

“En este sentido, Uruguay presenta ventajas competitivas en la región, dado que es el único país de América Latina que ha habilitado oportunamente el cultivo con procedimientos claros. Las reglamentaciones aprobadas recientemente juegan como atractivo u oportunidad para empresas que quieran asegurar o incrementar su producción en contra estación”, agrega. 

Sin embargo, esa ventaja competitiva no ha logrado ser explotada. Para Catalina Rava, autora del informe, a pesar de la oportunidad generada hasta ahora la industria no ha logrado desarrollarse, según dijo a El Observador. Sin embargo, aseguró que el principal problema es “agronómico”. 
 

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