8 de noviembre de 2011 22:12 hs

Las empresas uruguayas mantienen una alta exposición al riesgo cambiario y no toman resguardos suficientes para evitar impactos de las variaciones bruscas de la divisa, en una economía fuertemente dolarizada donde la cotización del billete verde tiene especial incidencia en la salud de las firmas productivas.

De acuerdo a un reciente estudio, 94% de las firmas locales no utiliza instrumentos financieros de derivados –como la compra o venta de dólares a futuro– para cubrirse de las oscilaciones del tipo de cambio, y uno de cada cuatro empresarios no conoce la existencia de esas herramientas.

“El uso de instrumentos derivados para el manejo del riesgo de tipo de cambio ha registrado un fuerte desarrollo en varios países de América Latina (…), en Uruguay, sin embargo, el mercado de derivados del tipo de cambio ha tenido un escaso desarrollo a pesar de la adopción de un régimen de tipo de cambio flotante desde 2002 y el alto grado de dolarización y apertura financiera de la economía”, señala el trabajo titulado Exposición cambiaria y uso de instrumentos derivados en economías dolarizadas: evidencia microeconómica para Uruguay, realizado por los investigadores Victoria Buscio, Néstor Gandelman y Herman Kamil y al que accedió El Observador.

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El derivado cambiario permite a la empresa asegurarse un precio para la compra o venta futura de moneda extranjera de forma de reducir la incertidumbre.

De acuerdo a un relevamiento realizado en 2009, solo 6% de las firmas declaró utilizar derivados cambiarios, lo que estuvo en línea con lo registrado en una investigación de 2004, donde el guarismo se situó en 7%. “Eso sugiere que no ha habido un cambio en la tendencia hacia un mayor uso de derivados en empresas en los últimos cinco años”, dice el estudio.

Principalmente, las firmas que utilizan los derivados son las de mayor tamaño y las que presentan un perfil exportador.

La mayor participación de las empresas grandes “está asociada a los costos fijos de mantener un programa de cobertura, que incluyen la obtención de información y la capacitación del personal”, razón que a su vez “desincentiva a las firmas pequeñas a usar estos instrumentos”, señala el texto.

De las compañías con más de 100 empleados, 7,5% manifestaron realizar operaciones con derivados cambiarios, al tiempo que las firmas de entre 50 y 99 trabajadores la participación se ubicó en 3,9%, y en 3,2% para las de hasta 49 empleados.

El sector de transporte y comunicación fue el que más interés mostró por el uso de instrumentos de este tipo –firmas que evidencian un elevado componente en dólares de sus costos por el uso de bienes de capital importado y tarifas en moneda local–, con 12% de los consultados en esas ramas de actividad. Los rubros de la construcción y la industria manufacturera mostraron también una inclinación mayor que la media al uso salvaguardas cambiarias –con 8,3% y 6,7% respectivamente–, mientras que el guarismo registrado por el comercio fue menor (4,7%).

El principal motivo esgrimido por los empresarios que usan derivados cambiarios fue el de cubrir ingresos operativos en moneda extranjera, básicamente por exportaciones –en la mitad de los casos– y para cubrir costos operativos –en 25% de las respuestas–.

Pero como se dijo, 94% de los consultados no hace uso de estos instrumentos y la cuarta parte de los empresarios desconoce la posibilidad de realizar operaciones con futuros. La razón mencionada con más frecuencia para no utilizar derivados fue la de entender que la firma presenta “poca” exposición al riesgo cambiario (48,1% de las respuestas brindadas). No obstante, esa razón “es en muchos casos llamativa, dado que varias de las empresas presentan descalces cambiarios en sus balances sin tener cobertura cambiaria natural, ya sea ingresos o egresos en dólares”, indica el informe.

Intervención
Otros argumentos dados fueron el uso de otros métodos para atender la exposición cambiaria (47,1%), o la creencia de que el gobierno intervendrá para reducir la variación cambiaria (39,6%).

Victoria Buscio, una de las autoras de la investigación, expresó a El Observador que el escaso desarrollo que presentan los instrumentos cambiarios en Uruguay se explica por una “falta de cultura financiera” de las firmas. Indicó además que los empresarios y gerentes financieros consideran a las operaciones futuras en términos de “ganancia o pérdida especulativa” y no como un seguro. La economista subrayó que la falta de operaciones es un problema “más de demanda que de oferta”.

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