La decisión del gobierno de José Mujica de apelar a la caja del Estado para financiar promesas electorales que comenzarán a sentirse en el año electoral, como la rebaja del IVA o el aumento de la licencia maternal, trajo de vuelta al debate público viejas prácticas de gobiernos blancos y colorados, muy criticadas por la izquierda desde la oposición. Eso que en la jerga política se llama “carnaval electoral”, se transforma rápidamente en la fórmula perfecta de los partidos rivales para acusar al gobierno de turno.
En carnaval electoral, todos apretaron el pomo
En el manejo de los dineros públicos previo al año electoral, todos los gobiernos recurrieron a la caja