El mundo cambió en 2008. A partir del colapso financiero originado por la crisis de las hipotecas en Estados Unidos, hace más de tres años, la incertidumbre se apoderó de la primera potencia mundial y luego cruzó el Atlántico para instalarse en Europa. Entonces, los países desarrollados pasaron la posta del motor económico mundial a naciones medianas en ascenso, que pronto recibieron el calificativo de “emergentes”.
El comercio exterior de Uruguay reflejó los cambios que se procesaron en el orden económico mundial durante el período. Las colocaciones hacia las nuevas potencias se dispararon al tiempo que las ventas a los países desarrollados se desaceleraron, derivado del empantamiento económico que exhibían esas naciones.
En el pasado quinquenio, los llamados BRIC (Brasil, Rusia, India y China) multiplicaron por más de dos veces y media sus compras a Uruguay. Las exportaciones de bienes a esos mercados en 2011 sumaron US$ 2.712 millones, tras un fuerte aumento de 177,1% en cinco años, sensiblemente superior a la suba general de las ventas del período, 101,1%, según datos de Uruguay XXI.
En 2006, uno de cada cuatro dólares que el país vendía al exterior tenía como destino algunos de los cuatro principales emergentes, mientras que cinco años después la relación pasó a uno de cada tres.
La región representó para el comercio exportador uruguayo el segundo bloque de mayor dinamismo y el primero en términos de volumen colocado.
Las ventas hacia Brasil, Argentina, Venezuela, Paraguay y Chile –los principales socios comerciales de la región– totalizaron
US$ 2.876 millones el año pasado, lo que significó un alza de 143,7% respecto a 2006.
Desarrollados
Por su parte, los mayores compradores europeos vieron debilitarse su actividad en los últimos cinco años, que incluyó una recesión en 2009, y las colocaciones uruguayas a esos destinos evolucionaron en igual sentido.
Las operaciones hacia Alemania, España, Italia, Reino Unido y Países Bajos en 2011 alcanzaron US$ 941 millones, lo que representó un incremento de 65,4% con relación al registro de cinco años atrás.
De ese modo, la participación de los mayores mercados europeos en la estructura exportadora local pasó en cinco años de 14,3% de las ventas a 11,7% .
En tanto, las ventas de bienes a Estados Unidos, país que se ubicó como segundo socio comercial del país en 2006, se desplomaron en el pasado quinquenio.
De acuerdo a los datos oficiales, las colocaciones locales a la primera potencia mundial ascendieron a US$ 246 millones el año pasado, nivel 53% inferior a lo verificado cinco años antes.
Otro de los principales mercados, considerado por países, que mostró una caída de las ventas fue Chile, con 14% entre 2006 y 2011.
En tanto, Venezuela, China, Paraguay, Brasil y Países Bajos fueron los cinco destinos más dinámico del período.
Productos
El fuerte avance de las exportaciones uruguayas hacia China, observadas en el quinquenio, se explicaron por el auge de la demanda de soja.
El oleaginoso, con una presencia marginal en los campos uruguayos hace una década atrás, fue ganando espacio de la mano de la creciente llegada de capitales argentinos que apostaron por esos cultivos, cuyo precio parecía no tocar techo.
Ya en 2006 las ventas de soja al exterior sumaban US$ 158 millones, y cinco años después esas operaciones se ubicaron US$ 710 millones, lo que implicó un valor 350% superior.
Los cereales, aunque a menor ritmo, exhibieron una evolución similar en el comercio exterior del país. En 2011, las ventas de arroz, trigo, maíz, cebada, sorgo y otros granos ascendieron a US$ 780 millones, lo que significó un aumento de 238%.
Las ventas de madera también mostraron un fuerte dinamismo en el período, con una suba de 145% que las situaron como el quinto producto de exportación en 2011, con US$ 474 millones.
En tanto, las colocaciones derivadas de la actividad ganadera exhibieron un dinamismo sensiblemente menor, incluso con caídas en algunos rubros. La carne, el principal producto de exportación, experimentó un alza de sus ventas en el quinquenio de 24,7%, con operaciones que alcanzaron US$ 1.259 millones el año pasado.
En el caso de los lácteos, las ventas crecieron prácticamente a la par de las exportaciones totales (101,2%), las de lana 11,8%, mientras que las colocaciones de cuero cayeron 29,8%, según la Unión de Exportadores.