Los funcionarios de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) consumen 2.000 kilos de yerba por mes. Desde diciembre comenzaron a clasificarla para convertirla en abono para plantas y comercializarla.
Si se toma en cuenta que cada 80 gramos de yerba se utiliza un litro de agua, los empleados comunales toman alrededor de 250 mil litros de mate por mes.
Mientras dos discapacitados recorren del piso tercero al décimo del Palacio Municipal, los restantes lo hacen en los dos primeros pisos y en el subsuelo. Según dijeron a El Observador los encargados de la tarea, las unidades que depositan más yerba en los recipientes son Locomoción (donde hacen su espera los choferes municipales) y el área encargada de los talleres.
Rodolfo, que tiene 41 años y trabaja en la recolección –también fue panadero–, dijo a El Observador que la actividad le da “un aire de refresco” porque le permite hablar con los funcionarios.
Además, destacó el ingreso que le genera su trabajo. Los discapacitados cobran $ 2.000 mensuales por la tarea. “Y eso que no estamos en Adeom, porque cuando estemos en el sindicato progresaremos económicamente”, bromeó.
Comercialización
La yerba recolectada es llevada a un vivero de la asociación civil Centro Uruguay Independiente (CUI). Allí, luego de un proceso técnico es convertida en humus, un abono natural de calidad para plantas y frutos.
El producto será comercializado desde 2012. Con esto, los impulsores de la iniciativa esperan convertir el proyecto en autosustentable.
La comuna y un grupo de organizaciones sociales realizan desde diciembre del año pasado el Plan de reutilización de yerba en las oficinas municipales. A iniciativa de la cantina de la IMM, en ese lugar también es separada la borra de café.
El objetivo del programa es clasificar los restos para lograr un sistema que separe el residuo húmedo del cartón y papel. Además busca darle inserción laboral y social a personas que tienen enfermedades psiquiátricas.
La recolección del desecho también es realizada en la sede del Ministerio de Educación y Cultura. La intención de la ONG Grupo de la Esperanza, una de las que trabaja con la IMM en el proyecto, es expandirlo al Palacio Legislativo, a la Junta Departamental de Montevideo y al shopping Tres Cruces.