En Uruguay hay 60 familias que lloraron la muerte de un ser querido a causa del coronavirus. En algunos casos, los pacientes ya sufría de otras comorbilidades importantes como cáncer, diabetes o enfermedades respiratorias crónicas. Para otros, la muerte cayó por sorpresa. Cualquiera fuera el caso, en esta última semana el gobierno informó más muertes por el virus que en cualquier otros siete días del año.
Entre el 26 de octubre y este martes 3 de noviembre, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) informó ocho muertes. Cinco en Montevideo, dos en Rivera y una en Canelones. Todos mayores de 69 años. Una seguidilla de defunciones que el país no había vivido hasta el momento.
La única racha similar se había registrado a fines de abril, en los comienzos de la pandemia. Del 25 al 30 de abril, se reportaron cinco fallecimientos. El segundo mes de emergencia sanitaria fue el que, hasta el momento, registró un récord de fallecidos: 17 en total. Octubre, en tanto, fue el segundo mes con más muertes: 10 confirmadas.
Sin embargo, el crecimiento es acorde a la escalada de casos que sufrió el país en las últimas semanas: tras un pico de infectados hubo un aumento de internaciones en CTI y, ahora, como era de esperar, se observa una suba en la cifra de fallecidos.
De todas formas, en el Ministerio de Salud Pública (MSP) están tranquilos porque no enfocan su mirada en los datos crudos de los últimos reportes sino en el panorama general: la tasa de letalidad (la cantidad de muertes entre la cantidad total de infectados) es baja y se mantiene en el 1,9%. Es decir, de cada 100 casos positivos de covid-19, solo dos mueren.
Además, al observar la curva de la letalidad con el paso de los meses, el número actual es de los más bajos reportados desde fines de abril. El mayor porcentaje de letalidad se registró el 18 de julio, cuando la cifra alcanzó un 3,2%. Pero desde fines de agosto hasta ahora, la curva viene en descenso.
Por otro lado, desde el MSP entienden que el aumento de casos (y con ellos el aumento de muertes) se debe, en parte, a la "búsqueda activa" que están realizando desde la cartera y a la gran capacidad de rastreo con la que cuentan. Las autoridades aseguran que por cada caso nuevo que detectan, logran aislar rápidamente a unos 25 contactos por infectado.
Esta nueva ola de covid-19 en Uruguay, a su vez, presenta una realidad que se ha repetido en otros países del mundo: hay más contagios pero son menos graves.
Según explicó días atrás a El Observador el infectólogo Homero Bagnulo, la literatura especializada se refiere a cuatro hipótesis que explican esta menor letalidad.
En primer lugar, los diagnósticos se están haciendo de forma “más precoz” y eso ayuda a atender a los pacientes antes de que la enfermedad se agrave.
Junto con esto, Bagnulo explicó que el tratamiento actual a nivel internacional en las salas de cuidados intensivos es mejor del que había cuando comenzó la pandemia y no se conocía la enfermedad.
Además, los especialistas apuntan al aumento de camas de CTI como un factor que disminuyó la letalidad. Ante la necesidad ocasionada por la pandemia, los sistemas de salud de todo el mundo se focalizaron en el crecimiento de las unidades de cuidados intensivos.
En el caso de ASSE, el organismo contaba con 112 camas antes de la pandemia en todo el país. Ahora posee un total de 155 camas, de las cuales 149 están operativas.
Las otras dos teorías manejadas por Bagnulo refieren a la edad de los infectados y a las medidas de prevención. El infectólogo aseguró que buena parte de la población de riesgo en los países más afectados ya falleció a causa del covid-19. Según contó, los estudios internacionales aseguran que han fallecido el 25% de los ancianos residentes en geriátricos estadounidenses y hasta el 40% en España.
Por último, señaló que el distanciamiento social y el uso generalizado del tapabocas generaron un efecto positivo para reducir las muertes por coronavirus.