13 de octubre 2019 - 5:00hs

Pocos dirigentes gozan del respeto local e internacional del sistema político como Enrique Iglesias. El contador ha sido una de las figuras claves desde el retorno de la democracia, ya sea en puestos de gobierno como en los principales organismos internacionales (Cepal y BID, entre otros), desde los que ha estado permanentemente en contacto con los gobernantes uruguayos para colaborar y brindar soluciones ante distintos asuntos. 

Fue uno de los hombres elegido por el exsecretario general de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, para reformar la carta del organismo y es, además, miembro del Club de Roma uno de los círculos más destacados del mundo. Su prestigio es tal, que en 2004, en las elecciones en las que el Frente Amplio terminaría accediendo a la Presidencia, y pese a que nunca ha expresado su filiación partidaria, Tabaré Vázquez le ofreció ser su ministro de Economía, un cargo que no aceptó porque estaba “comprometido” con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aunque le aseguró que colaboraría en “todas las formas posibles”, según dijo en una entrevista con el periodista Gerardo Tagliaferro.

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EFE

A sus 90 años, luego de rechazar ser el representante de Uruguay en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Iglesias aceptó una difícil misión pedida por el presidente: ser el hombre que promueva la paz en Venezuela, a través de un acercamiento entre el oficialismo de Nicolás Maduro y la oposición liderada por Juan Guaidó. La propuesta fue planteada junto a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y lo ha llevado a dialogar con las partes así como con autoridades de otros países aunque aún no ha obtenido resultados.

En las anteriores elecciones, su participación en el ciclo “Uruguayx+” organizado por Vázquez lo llevó a enfriar su relación con los blancos, el partido por el que ocupó su primer cargo de gobierno, cuando el Frente Amplio ni siquiera había nacido. Entre 1960 y 1967, durante los gobiernos nacionalistas, dirigió la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), un organismo interministerial que fue germen de la actual Oficina de Planeamiento y Presupuesto  (OPP) y tuvo entre sus grandes impulsores al caudillo blanco Wilson Ferreira Aldunate. 

En ese cargo coincidió con Danilo Astori, una figura emergente de la izquierda sobre la que tiene un “gran respeto por su capacidad, su honestidad intelectual y sobre todo su compromiso con el país”. Tras este período, la Presidencia volvió a caer en manos del Partido Colorado, pero Iglesias mantuvo su lugar en los organismos de decisión, ya que fue nombrado presidente del Banco Central por Jorge Pacheco Areco. 

Durante la dictadura fue secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y en el retorno de la democracia fue designado ministro de Relaciones Exteriores por Julio María Sanguinetti, dándole un vuelco a la cancillería que permitió la apertura del Uruguay tras años de aislamiento. La Ronda Uruguay del GATT y las relaciones con China son producto de esa gestión. 

Abandonó los lugares en el Ejecutivo para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo y luego encabezar la Secretaría General Iberoamericana (Segib). Según confesó, está escribiendo sus memorias, las cuales aspira a que vean la luz a la brevedad. 

Leonardo Carreño

El excanciller y exministro de Industria, Sergio Abreu, es una de las personas que lo conocen desde hace más tiempo ya que también formó parte de la CIDE. Consultado por El Observador, dijo que Iglesias era un “constructor” con una “enorme visión internacional y actualizada”.  “Se transformó en una figura de referencia, él nunca ha tomado una posición definida por los partidos salvo su condición de ministro”, señaló.

Didier Opertti, que fue canciller en el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti y en el de Jorge Batlle, dijo a El Observador que Iglesias es un “patrimonio” de todo el Uruguay por el papel que jugó en la reapertura democrática y el rol que desarrolló para la reinserción internacional.  “Es una figura que sigue teniendo vigencia. Tiene vínculos personales muy propios que no son transferibles ni imitables. Durante toda su carrera ha sido una persona optimista”, agregó. 
Opertti lo consideró un hombre “muy del mundo” que veía la política interna desde un “visor distinto”, más “internacional y universal” y que seguía haciendo cosas, principalmente desde la Fundación Astur. 

Sin embargo, desde la llegada del Frente Amplio al poder Iglesias pasó a ser una figura aclamada por la izquierda uruguaya y las consultas de blancos y colorados diminuyeron considerablemente. Tan es así que el excanciller participó este miércoles de una presentación organizada por Fuerza Renovadora, el sector liderado por Mario Bergara, denominada “claves para la inserción futura de Uruguay, en la región y el mundo”. La charla que tenía un perfil técnico se dio en el contexto de la campaña política. De hecho, en el afiche-invitación se decía: “Mario Bergara Senador” y más pequeño aparecía el nombre de la fórmula.

Armando Sartorotti

El encuentro tuvo también como disertantes al ingeniero Julio Arzuaga, la economista Alejandra Picco y la embajadora Valeria Csukasi, actual directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de la Cancillería, una de las principales responsables del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y futura embajadora de Uruguay ante el Reino Unido. 

En el auditorio de la sala Magnolio estaban presentes buena parte del gabinete de Vázquez: el canciller Rodolfo Nin Novoa, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, el prosecretario de la Presidencia, Juan Andrés Roballo y el subsecretario de Salud Pública, Jorge Quian.

Cuando el moderador Fernando López D’Alessandro anunció la exposición de Iglesias, Bergara dijo que era el “plato fuerte de la noche”. En su presentación, el excanciller dijo que le parecía “muy bien” que los partidos políticos discutieran estas situaciones y expresó su visión acerca del “cambio de época”. 
Iglesias -quien pondera la capacidad de Bergara- subrayó la importancia del multilateralismo y señaló que tener sistemas como la OMC con reglas claras permiten “estar protegidos en este mundo tan complicado”. “El cambio está en marcha y hay que sobrevivir, pero cuanta más unidad haya en estos temas mejor nos va a ir”, sentenció.

10 años de la Fundación Astur

El excanciller celebró este viernes los 10 años de Astur, la fundación que creó y desarrolla programas cuyo objetivo es mejorar los aspectos sociales, económicos, culturales y políticos de Uruguay. 

El evento consistió de una conferencia denominada “los retos de la actual coyuntura económica mundial” y se desarrolló en una de las salas del edificio anexo a la Torre Ejecutiva. 

La conferencia estuvo a cargo del secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, y tuvo como comentarista a Rebeca Grynspan, una política y economista costarricense que fue su sucesora al frente de la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

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