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Cómo incluir flores en tus ensaladas para que sean más sabrosas

Un toque de color y antioxidantes para la primavera

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20 de septiembre de 2018 a las 05:01

Por Lic. en nutrición Maren Torheim *

Llegan los días en que tu cuerpo te llama a comer más fresco, liviano y verde.  Pero si al momento de hacerte una ensalada solo pensás en lechuga, tomate y con suerte un poquito de rúcula es hora que actualices tu repertorio y disfrutes del mundo de sabores que trae variar con otras hojas verdes, semillas, condimentos diferentes, alguna que otra fruta de estación y flores.

Las flores comestibles se usan en la cocina mediterránea, tailandesa, mexicana y de muchos otros lugares del planeta desde siempre. Y más recientemente también nos estamos animando los uruguayos. Tal vez las viste por allí sobre un postre o algún plato gourmet y es posible que no las hayas comido pensando que era solo decoración. Anímate porque dan textura, un toque de sabor y sus colores brillantes están llenos de antioxidantes.

Algunas flores comestibles que podés encontrar son: borraja, capuchina, pensamiento, taco de reina, hibisco, lavanda, jazmín y diente de león. Muy importante a la hora de obtenerlas es asegurarnos que sean cultivadas y cosechadas como alimentos porque de otro modo pueden tener sustancias químicas tóxicas. Obvio que lo mejor es cosecharlas de tu propio jardín – o terraza – y lo bueno es que con dos o tres flores ya cambiamos el aspecto y el aporte de nuestro plato. En mi caso, en la época de la abundancia de tacos de reina, me cortaba un buen ramo para adornar la cocina y al mismo tiempo usaba las flores para agregarle casi a cualquier comida.

Animate a sumarlas a tus ensaladas de siempre o probá con esta receta que amamos.

Receta:

* Rinde: 2 porciones.

Ingredientes:

  • Quinoa negra, 1/2 taza cocida
  • Boniato horneado, 1
  • Lechuga, 4 puñados
  • Rúcula u hojas de mostaza, a gusto
  • Flores comestibles, 10 a 15 (dependiendo del tamaño)
  • Queso de cabra, 4 cucharadas 
  • Semillas de girasol, 2 cucharadas
  • Aceite de oliva, 2 cucharadas

Instrucciones:

La base de esta ensalada es la quinoa negra, que se cocina de la misma manera que la roja o la blanca. En sabor son prácticamente iguales, pero es posible que sientas la variedad oscura un poquito más amarga. 

  1. Como primer paso tenemos que enjuagarla bien antes de ponerla a hervir. Yo la pongo en un bowl con mucha agua purificada, la froto con las manos hasta que veo que literalmente hace espuma y la enjuago. La proporción es una parte de quinoa por dos de agua, aunque como todo, hay que encontrarle el punto y hay quien usa partes iguales de grano y agua. 
  2. Se pone en una olla con el agua fría y se deja cocinar hasta que absorbe toda el agua, a fuego medio. El tiempo de cocción es unos 15 minutos. Cuidado porque, al igual que el arroz, se quema fácil una vez que ya se cocinó.
  3. Dejala reposar con la tapa puesta unos minutos y luego usá un tenedor para “esponjarla” antes de que se enfríe ya que tiende a apelmazarse.

* Tip extra: siempre que puedas, usá agua filtrada o mineral para cocinar.

Paralelamente:

  1. Pelá y cortá el boniato en pequeños cubos de 2 cm aproximadamente.
  2. Aceitá una asadera con aceite de oliva o coco, colocá los cubitos de boniato y llevalos al horno unos minutos hasta que estén apenas dorados.
  3. Lavá tus verdes y cortalos de la forma que te quede más cómoda.

Cuando tengas todo pronto, serví la quinoa como base, sumá los verdes, el queso de cabra, condimentá con oliva y, por último, espolvoreá las semillas de girasol (pueden ser tostadas) y las hermosas flores.

Estás listo para disfrutar tu plato auténticamente primaveral.


 

TanVerde -- www.tanverde.com

* Lic. en nutrición Maren Torheim

Autora del libro “Como comer sano para adelgazar”, Maren trabaja desde hace más de 30 años en policlínica y piso en uno de los sanatorios más importantes del país. Se formó en Uruguay y también en el extranjero, profundizando en la dieta cetogénica para el control de epilepsia. 

Siempre ha priorizado el trabajo en equipo, trabajando desde hace más de dos décadas en un equipo interdisciplinario con un cardiólogo y psicólogas para el cambio de hábitos, y con neurólogos y neuropediatras en la dieta cetogénica.

Más recientemente Maren se dedica a un emprendimiento familiar de alimentación detox y saludable, ofreciendo cursos online con coaching nutricional en TanVerde.

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