Los que defienden la alianza electoral en Montevideo entre blancos y colorados afirman que, para creer en ella, basta con apelar a la pura matemática, alcanza con sacar cuentas. Es decir, 2 y 2 separados, suman dos, pero si se los junta, son cuatro. Con la Concertación no será sencillo que le saquen al Frente Amplio el gobierno de la capital, pero sin ella parece casi imposible, sostienen.
En cambio, los que observan con menos confianza el futuro de la alianza advierten que la ingeniería política es mucho más ardua que la electoral y, por tanto, no será tan sencillo mantener en pie al novel partido. Además, sostienen, en varios departamentos del interior hubo pactos electorales “de hecho” -sin necesidad de lemas accidentales- en los que, por ejemplo, los simpatizantes colorados apoyaron al candidato blanco con más posibilidades de ganarle al Frente Amplio.
Por su lado, los hinchas de la Concertación dicen que el resultado de las elecciones de ayer debe ser entendido como un primer paso, una primera suma de voluntades que separadas no pueden aspirar a nada pero que juntas son capaces de llegar a su objetivo en un futuro no tan lejano.
Los votos obtenidos son casi los mismos que juntaron blancos y colorados por separado pero, sostienen, ese es solo el comienzo.
Así lo cree, por ejemplo, el líder nacionalista Luis Lacalle Pou (Todos), quien con el resultado de ayer se juega un par de cosas. “Más temprano que tarde a alguno le tocará vencer con este instrumento. A veces nos toca poner un ladrillo y a veces nos toca construir toda la obra. La historia lo dirá, pero cuando todo era un desierto Garcé se animó a poner el primer ladrillo”, dijo Lacalle Pou el martes 5 durante el cierre de campaña de Alvaro Garcé, el candidato blanco de la Concertación.
Garcé fue candidato porque quiso y porque Lacalle Pou, luego de ganar la interna, bajó de la candidatura municipal al diputado Jorge Gandini (Alianza Nacional). Por tanto, lo poco o muchocosechado por Garcé también es responsabilidad de Lacalle Pou y así lo advirtió Gandini antes de la elección. “Los líderes toman decisiones y si son líderes se hacen cargo de ellas”, ha dicho Gandini, quien también adelantó que si la votación era escasa, entonces “habrá que ir por otro camino”.
Algunas agrupaciones montevideanas como la del diputado Pablo Iturralde (Alianza Nacional), ya se expresaron en contra de la coalición y evitaron hacer campaña a favor de Garcé.
Pero, además, en el camino de la Concertación se cruzó el independiente Edgardo Novick, quien desde ayer tiene ediles propios. Se supone que los ediles colorados responderán al Partido Colorado y los nacionalistas al Partido Nacional pero ¿a quién corresponderán los ediles de Novick? ¿al Partido de la Concertación? Si es así, ¿blancos y colorados dejarán en pie una estructura partidaria solo para que le sirva de instrumento electoral al empresario?
Es probable que Novick elija constituir una corriente interna dentro del Partido Colorado con lo que despejará algunas incógnitas acerca de la identidad de sus ediles. Pedro Bordaberry especula que así sucederá. Pero, y esto quizás sea más importante, con su buena votación de ayer –y con sus probables futuros pasos- Novick pone en duda la estrepitosa derrota sufrida por los colorados en Montevideo.
Porque si se confirma que el Partido Colorado contará con su concurrencia en un futuro más o menos cercano, entonces su victoria ayudará a revitalizar a la colectividad fundada por Fructuoso Rivera.
Algunos dirigentes blancos y colorados creen que la alianza que los unió en la capital tiene que expandirse y llegar a las elecciones nacionales, mientras se produce en los hechos en algunos departamentos.
Pero antes de analizar esa posibilidad- todavía peregrina- los partidos tradicionales deberán analizar si lo ocurrido en las elecciones de este domingo valió la pena.