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Pablo Darscht, director general de Inefop

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Entrevista de Daniel Castro a Pablo Darscht: la inserción laboral de Inefop en tecnología “es superior al 80%”

Pablo Darscht, director general de Inefop, destacó los resultados de Uruguay Bootcamp, el modelo de formación intensiva con habilidades digitales 

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13 de noviembre de 2022 a las 05:05

Quién no ha escuchado hablar de la falta de trabajadores en el sector de las tecnologías? Pero de la misma manera que hay un tiempo para el lamento, hay otro para tratar de revertir esta situación. Así lo entienden quienes están llevando adelante Uruguay Bootcamp, un modelo de formación intensiva que, precisamente, quiere atender la escasez de personas con habilidades digitales, estimados en unos 3.000 puestos de desarrolladores vacantes según la Cámara Uruguaya de la Tecnología de la Información (CUTI).

El sistema no es nuevo, porque se registran experiencias que llevan más de una década en Estados Unidos; pero lo novedoso es la velocidad de expansión que se ha observado en los últimos años en todo el mundo, y que ahora aterriza en Uruguay con un plan que llevará adelante el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), y para el que destinará una inversión inicial de unos $ 65 millones en un lapso de 24 meses. Esto tiene mucho que ver con el debate sobre el futuro del trabajo, dice Pablo Darscht, el director general del Inefop.

Enfrentar el debate sobre el futuro del trabajo siempre es un ejercicio interesante pero muy complejo y con una incontable cantidad de aristas. Sin embargo hay situaciones que suceden hoy que claramente nos están mostrando algo. Vivimos un presente digital, todo hace pensar que eso se acentuará en el futuro, y tenemos déficit en las profesiones asociadas a esos temas. ¿Cómo se responde a esta aparente paradoja?
Últimamente estoy insistiendo mucho con que hay que hablar del presente del trabajo, porque el futuro del que hablamos ya está. Y esa realidad del trabajo implica que prácticamente todos estamos inmersos en la transformación digital de lo que hacemos. En el instituto hemos estado trabajando desde que llegamos en cuáles son los aportes que se pueden hacer en capacitación para facilitar que la gente adquiera habilidades digitales. Tenemos toda una gama de intervenciones en ese sentido, y ahora estamos lanzando el programa de Bootcamps que apunta a la punta de la pirámide, digamos.

¿Qué significa eso, exactamente?
Claramente no es imaginable ni siquiera –creo yo– en el futuro de mediano plazo, una sociedad donde todo el mundo se dedique a programar computadoras. Lo que ocurre es que como cada vez se necesitan mas programadores, ahí aparecen muchísimas oportunidades laborales. Esta es una situación complementaria y distinta, porque es la otra cara de esa necesidad sí generalizada, de que todo el mundo adquiera habilidades digitales básicas. Eso lo estamos abordando con otros instrumentos.

¿Uruguay Bootcamp va a un segmento específico, de personas que ya cuentan con algunas de estas habilidades, entonces? 
Claro, lo que estamos planteando es cómo podemos ayudar a que una parte de esas 3.000 vacantes de programadores que la CUTI plantea, puedan ser cubiertas por personas que no necesariamente están en medio de una carrera universitaria para ser ingenieros en informática o telecomunicaciones, sino personas que miran con afecto la posibilidad de trabajar en este sector, pero ya con una formación de base de bachiller o hasta una profesión tradicional, como puede ser un contador o sociólogo, abogado, etcétera. O sea, personas que quieran reconvertirse y vean con interés reinsertarse en el mercado de trabajo de las tecnologías de la información, pero no pueden asumir estar tres o cuatro años estudiando estos temas para insertarse laboralmente. Ese es el segmento al que apuntamos, ya sea personas jóvenes o personas que estén en cualquier parte de su vida laboral, y que les simpatice esta posibilidad. Estos programas de bootcamps están demostrando en el mundo que son idóneos para que en períodos de tres a seis meses de capacitación muy intensiva –se le dedica el día– se llegue a un estándar que sea interesante para las empresas que desesperadamente están buscando este expertise.

¿Con entrenamiento presencial, virtual, híbrido?
Eso depende de cada uno de los bootcamps que acreditamos. Acá en Uruguay están acreditados Holberton School, Hack Academy, Senpai Academy y la UTEC. En el caso de Holberton, es híbrido, aunque más inclinado a lo presencial, y en los demás más virtual, lo cual me parece muy interesante por la llegada al interior.

Las altas tasas de inserción laboral son el mayor estímulo, seguramente.
Los ejemplos de bootcamps que tenemos en Uruguay manejan la cifra de inserción laboral como superior al 80%, lo que para nosotros, en Inefop, suena como música, porque ese es nuestro trabajo: tratar de que la gente no solo se capacite, sino que con esa capacitación consiga trabajo. Entonces, si 8 de cada 10 que lo intentan lo logran, es una apuesta casi sin riesgo.

¿Cómo se interactúa con la industria de las TI para sumar personas a las organizaciones? ¿Cómo se da ese ida y vuelta?
Estuvimos mirando y analizando con mucha atención las experiencias en el mundo con respecto a los bootcamps, y a las políticas públicas que utilizan los bootcamps con los mismos propósitos que queremos desarrollar nosotros. Y nos pareció que el modelo es un todo complejo, donde el secreto para tener éxito es tratar de distorsionar lo menos posible.

¿Cómo es eso?
Es decir, tratar de no hacer cosas que quiten o agreguen incentivos que no son los que queremos, porque el sistema, así como está, funciona. Por eso el enfoque que tomamos es el siguiente: nos parece que la herramienta es valiosa, de hecho en Uruguay hoy existen cuatro bootcamps u organizaciones que dan este tipo de formación con buen suceso. Y eso ya es una limitante, porque si solo trabajamos con esos cuatro, no llegamos a la cantidad de egresados que queremos. Por lo tanto, uno de los objetivos del programa es atraer bootcamps de primer nivel, de clase mundial, que vengan a Uruguay a ofrecer sus servicios. Ahora, para saber con quién sí y con quién no, diseñamos un proceso de acreditación de los bootcamps en Inefop, para lo cual estamos trabajando con referentes de la industria, varios de ellos son directivos de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), pero en general son empresarios reconocidos por sus pares en Uruguay, a los cuales les pedimos en un proceso de acreditación, que nos indiquen si ellos o sus empresas contratarían a los egresados de un determinado bootcamp. Si la respuesta es afirmativa –que tampoco es una respuesta binaria, sino la conclusión del análisis que hacen sobre la propuesta pedagógica– y estos bootcamps tienen antecedentes, pasan al estatus de acreditado. Allí se firma un acuerdo y les decimos “trabajen como si Inefop no existiera”. Y ahí les pedimos que consigan alumnos. Hay que decir que una de las características de los bootcamps es que los procesos de selección de alumnos son bastantes rigurosos, pero es lo que les permite garantizar que la tasa de éxito luego será buena.

Siempre sobre la base de que los alumnos tengan cierta base. ¿Qué beneficios obtienen si son seleccionados?
Sí, hay ciertos requisitos básicos, cierta capacidad de pensamiento lógico, ciertos conocimientos mínimos o familiaridad, diría yo con las cuestiones de informática, que estos bootcamps chequean. Los candidatos que son admitidos pueden dirigirse a Inefop a solicitar una beca, y ahí está el aporte del instituto. La beca tiene como objetivo que la gente pueda vivir durante los meses que dura la capacitación. Los bootcamps en el mundo, y también acá en Uruguay, ofrecen la posibilidad de que el costo de la formación se pague una vez que las personas se inserten laboralmente.

Profundicemos ahí.
Decimos “¿Querés hacer el bootcamp?”. Muy bien. Entonces allí firmamos un contrato y les decimos que cuando logren la inserción laboral sobre la base de lo que aprendieron, empiezan a repagar esta formación. Allí, las personas de situación socioeconómica medio baja reciben un apoyo mensual del instituto, que pueden utilizar para pagar parte de la matrícula o para manutención, en eso nosotros no nos metemos. 

Son $ 65 millones en 24 meses los que se destinan a esta iniciativa, ¿a cuánta gente impacta?
Con este programa esperamos aumentar la oferta de butacas de bootcamps en Uruguay. Nos proponemos que en los dos años próximos egresen 1.000 personas. De esas 1.000 personas, nos proponemos que las becas lleguen a 400. O sea que nuestro objetivo es apoyar a 400 personas, pero el punto es que se abra la oportunidad de que sean muchos más. Esta es una primera línea del programa, pero hay una segunda, porque vimos durante la preparación de esto, mientras conversábamos con la gente del sector empresarial, que ellos no solo están interesadas en contratar a quienes salen de los bootcamps, sino también a articular entrenamientos similares pero internamente. Dicen que prefieren reclutar a los candidatos, formarlos de tres a seis meses, y que ya queden trabajando en la plantilla.

¿Y cuál es el papel de Inefop allí?
A las empresas que tengan ese enfoque de reclutamiento, les ofrecemos subsidios del 70% del costo de esa formación, y en el costo se incluyen los salarios que se les pagan a los estudiantes, porque el modelo significa ingresar a la empresa, donde se comienza a recibir una retribución desde el primer día, pero con esos primeros meses de formación. Entonces, el costo que implica ese salario es equivalente a la beca que pagamos en los otros casos. 

¿Hay experiencia local de este modelo?
Hicimos alguna experiencia que se asimila mucho a lo que estamos buscando, y fue con la empresa Globant durante el año 2020. Esta es una historia muy interesante porque Globant no hacía “game testing” o testeo de juegos de computadoras en Uruguay, sino que lo hacía por ejemplo en Argentina con una actividad presencial. En un momento en que en pandemia Uruguay estaba abierto y los argentinos cerrados, consideraron interesante traerlos a Uruguay. Nos presentaron un proyecto para abrir esa rama de negocios en Uruguay, lo que implicó un cofinanciamiento con participación de Inefop para más de 200 personas –casi todas jóvenes–, que finamente terminaron contratadas por Globant. Este es el esquema que estamos patrocinando en paralelo con las becas. Son las dos líneas de trabajo del programa.

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