Opinión > EDITORIAL

Errada e inútil gota de agua

Quitar subsidio a la cerveza aportaría apenas US$ 5 millones de los US$ 100 millones que requieren obras del Hospital de Clínicas

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31 de julio de 2017 a las 05:00

La decisión del Parlamento de reducir el subsidio a la cerveza para financiar obras en el Hospital de Clínicas aumenta las crecientes cargas del Estado al sector privado para asignar apenas una gota de agua al torrente de recursos que se necesita para remodelar el tambaleante centro universitario de salud. Es una claudicación del sistema político que todos los partidos, con la honrosa excepción del Partido Independiente, hayan votado la disparatada propuesta del diputado de Unidad Popular, Eduardo Rubio. Se le quitará a la industria cervecera un tercio del subsidio que recibe desde 2007 como crédito para pagos tributarios, lo que representará un ingreso fiscal de poco más de US$ 5 millones anuales para obras de un costo previsto en más de US$ 100 millones.

Rubio esgrimió el peregrino argumento de que “si (la remodelación) arranca, tiene que terminar”. Pero no solo nadie sabe de dónde saldrán los muchos millones de dólares faltantes. El legislador de extrema izquierda también parece haber olvidado los muchos proyectos estatales cuya ejecución comienza y luego se paraliza para siempre por falta de fondos. Y como broche de hojalata a su iniciativa, Rubio logró el respaldo de la bancada del Frente Amplio accediendo, como contrapartida, a votar el baldón proteccionista de incrementar el impuesto a las importaciones, incluido por el gobierno en la Rendición de Cuentas.

A tal punto carece de sustento el respaldo frenteamplista a la propuesta de Rubio, al que se agregaron blancos y colorados, que el Poder Ejecutivo insistió en la única opción viable para rescatar el deteriorado hospital mediante la fórmula de participación público privada (PPP). La ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, rechazó de hecho lo resuelto por la bancada de su propio partido al reiterar la conveniencia de una PPP. En declaraciones a radio Uruguay, la ministra sostuvo que “debería insistirse en la posibilidad de la PPP porque me parece que no ha sido bien entendida por parte de las personas que han estado en contra”.

La intervención de privados para remodelar el Clínicas surgió el año pasado como la opción lógica y única para evitar el colapso del hospital. Pero esta vía fue rechazada hace pocos días por los tres órdenes de la Universidad de la República, propietaria del centro asistencial, por considerar que se trataba de una privatización.

El cuestionamiento es fruto de la arraigada oposición ideológica a que el sector privado ayude a financiar lo que el Estado no puede solventar por falta de recursos, prefiriendo que obras necesarias no se hagan o se hagan mal o queden a medio hacer. Igual futuro espera al Clínicas con el plan Rubio.

Si comienzan algunas obras con lo quitado a la industria cervecera, no hay seguridad alguna de que se completen dadas la escasez de recursos fiscales. En ese caso, se harán algunos parches que en nada detendrán la pendiente asistencial en que se ha derrumbado el viejo hospital. Y a menos que la industria, especialmente Fábricas Nacionales de Cerveza que representa el 95% del mercado, absorba lo que el Parlamento le ha quitado, el costo será transferido a los consumidores en aumento de precio, en otro golpe estatal al bolsillo de los uruguayos.

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