Hubo una época en que en Montevideo los espías de las grandes potencias corrían como ratones, donde los grandes líderes políticos del mundo llegaban a la ciudad y la gente los podía ver “en vivo”, un tiempo en que los empleados que trabajaban en el centro se iban a almorzar a sus casas, donde el mítico dirigible Zeppelin dibujaba eses sobre el cielo, donde los políticos dejaban sus firmas en el sótano del mismo prostíbulo de Pocitos.
Espías corriendo por Montevideo
El periodista Álvaro Sanjurjo Toucón publicó Montevideo sin vergüenza, un libro de crónicas con hechos, costumbres y personajes reales dignos de película