La primera dama de Brasil, Marisa Leticia Rocco, ha prohibido las conversaciones políticas en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de los presidentes brasileños, según reconoció en una entrevista publicada hoy por un diario.
La esposa del líder socialista dijo igualmente que, pese a acompañar a Lula en prácticamente todas las ceremonias de la Presidencia y en todos los viajes oficiales, y a tener una oficina vecina a la de su marido, se abstiene de dar su opinión en asuntos del Gobierno.
La aparentemente discreta primera dama dijo que a veces, cuando es solicitada, ayuda al mandatario y a los ministros en algunas cosas, pero que sólo hasta donde le es permitido.
En un extenso reportaje, O Globo informó de que, a diferencia de la ex primera dama brasileño Ruth Cardoso, que trabajó en los proyectos sociales del anterior presidente, Fernando Henrique Cardoso, Marisa Leticia ha preferido funciones más hogareñas.
Recientemente fue objeto de una polémica debido a que cultivó un cantero de flores rojas con forma de estrella en los jardines del Palacio de la Alvorada, lo que suscitó críticas debido a que la estrella roja es el símbolo del socialista y oficialista Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.
(EFE)