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Estrecho, un mostrador gastronómico para sibaritas

Con solo 21 asientos sobre una barra larga, Estrecho se esconde tras una fachada modesta que suele pasar desapercibida

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31 de julio de 2018 a las 05:00


Bénédicte Buffard y Alejandro Morinigo, ella francesa, él uruguayo, fueron los responsables y artífices de la fundación de este ingenio gastronómico que desafía el escueto metraje de un angosto local sobre la peatonal Sarandí. Tras una fachada modesta que pasa frecuentemente desapercibida al viandante, se esconde un tesoro gastronómico que los habitués de la zona conocen y frecuentan, con la devoción de quien sabe de los placeres garantizados.

Tras el regreso a Francia de los fundadores, Cali Dienmarch y Jessica Franco, entonces cocineros del local, tomaron las riendas de la propiedad respetando el espíritu gastronómico con el que fue concebido.

Una amplia barra recorre longitudinalmente el espacio. De un lado, la línea de cocina expuesta a la vista del cliente. Del otro, veintiuna banquetas alineadas en perfecta simetría. Cocinero y comensal en estrecha y permanente convivencia. Sin trastienda, almacén, ni pasadizo secreto, cuanto ves es cuanto hay. Un hándicap para los propietarios en lo referido a la gestión de stock y una garantía para los clientes por la permanente entrada de producto fresco.

La propuesta gastronómica de Estrecho se ancla en las bases técnicas de la cocina francesa en su versión más evolucionada y recibe influencias tanto orientales como norteamericanas. No en vano Cali se formó gastronómicamente trabajando en diversos restaurantes en Nashville (Tennessee). Bajo la premisa what grows together goes together -lo que crece junto va junto-, Cali diseña los platos de Estrecho respetando la coherencia de los productos del territorio a los que agrega tintes foráneos.

La carta, que se renueva en cada estación, incluye platos como el filet mignon con tomates antiguos sellados, pastel de quinoa y aceite especiado con eucaliptos, y la pesca del día, con calabacín rostizado con canela, kale, salsa de cilantro y yogurt picante. Entre los platos más ligeros, la ensalada de campo con lechugas crespa y morada, queso azul danés, huevos de codorniz, bondiola crocante, durazno asado, avellanas, pollo y aderezo de eneldo, y la baguette de salmón ahumado con palta, láminas de pepino y mayonesa de wasabi. La propuesta se complementa con el plato del día, producto de la creatividad del momento y el género disponible en el mercado.

En nuestra visita nos deleitamos con un cammebert pasado por la sartén potenciado con una salsa a base de azúcar, agua y ajíes servido con una luna de pan tostado y brotes, y como plato principal, un lenguado dispuesto sobre un pastel de cabello de ángel con sésamo, cebolla roja, sriracha (chili fermentado) y miel, con una sutil y fina salsa con wasabi, mostaza de Dijon, crema y leche, y coronado con unas peras al vino blanco. Una delicia que ofrece sabores y tintes nuevos en cada bocado.

La carta de vinos incluye etiquetas uruguayas, argentinas y francesas y una selección interesante de vinos a copeo con caldos de las bodegas Artesana y Salentein.

Estrecho es ya un clásico de la peatonal Sarandí, frecuentado por ejecutivos de la zona y turistas accidentales, que encuentran en este breve pasillo gastronómico, sorpresas culinarias de magnitud memorable.

Estrecho
Sarandí 460, Ciudad Vieja, Montevideo.
Abierto de lunes a viernes de 12:00 a 16:00 horas
Tel: 2915 6107

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