3 de diciembre de 2013 22:24 hs


Los gestos hablan. Ayer los grandes silencios, los rostros adustos y las expresiones de preocupación de las autoridades de la educación valieron mucho más que las innumerables explicaciones e interpretaciones que intentaron dar a los resultados de las pruebas PISA 2012, organizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sus gestos fueron mucho más fieles a la realidad que sus palabras.

Y es que los resultados de las pruebas PISA 2012 divulgados ayer dieron a Uruguay una nueva mala noticia en materia educativa: el país cayó ocho puntos en el ranking de la OCDE en comparación con 2009 y pasó de ubicarse en el lugar 47 al 55. Además, empeoró su desempeño en la tres áreas que evalúa la prueba (matemática, lectura y ciencias). En matemática el resultado obtenido en 2012 fue 409 puntos, cuando en 2009 había sido 427. En lectura, la última evaluación arrojó 411 puntos, mientras que hace tres años había alcanzado un puntaje de 426. En tanto, en ciencias, Uruguay obtuvo en 2012 416 puntos y en 2009 427. En las pruebas PISA, el puntaje promedio obtenido por los países de la OCDE se ubica en 500 puntos.

Las pruebas PISA miden las competencias de los estudiantes de 15 años. Es decir en qué medida los jóvenes incluidos en el sistema educativo están preparados para participar e incorporarse en la sociedad como ciudadanos reflexivos, críticos y comprometidos. Por esta razón, los puntajes por sí solos no aportan demasiado. Para leerlos en necesario hacerlo con la escala de niveles que maneja la OCDE. En este caso fue del nivel menos 1 al 6 y cada uno de ellos coincide con el desarrollo de las competencias. El nivel menos 1 es el más básico y el nivel 6 es el que supone una mayor habilidad o destreza de competencias. El nivel 2 es considerado por la OCDE como el umbral de competencias. Es decir, los alumnos que se ubican en este nivel poseen solamente las competencias básicas para insertarse en la sociedad.

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En este sentido, los resultados de la evaluación de 2012 dan a Uruguay una nueva mala noticia. Por primera vez, desde 2003 –primer año en que Uruguay participó de estas prueba– el puntaje de los alumnos en alguna de las áreas coloca al país en el nivel menos 1.

Hasta ahora Uruguay siempre se había ubicado en el nivel 2 tanto en matemática, como en lectura y ciencia. En 2012, el país se mantuvo en este nivel en lectura y ciencia, pero desciende al nivel 1 en matemática. Esto quiere decir que el promedio de los estudiantes uruguayos no cuenta con las habilidades básicas en esa materia para insertarse en el mundo del trabajo actual.

Repetición y omisión
El ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, calificó ayer los resultados como “preocupantes”, pero destacó también que los indicadores nacionales muestran que “el sistema educativo viene avanzando”. Sin embargo, el presidente del Codicen, Wilson Netto, rechazó que se hable de “malos resultados” y de “deterioro”. Por el contrario, puso énfasis en la inclusión y en la extensión del sistema educativo a estratos sociales a los que antes no llegaba. “En primer lugar (hay que destacar) cómo se ha incrementado la cobertura en jóvenes de 15 años. Hoy hay más jóvenes de 15 años que asisten al sistema educativo formal. Esto es que desde 2003 a 2012 hay en el sistema 6.000 estudiantes más de 15 años”, explicó.

A su vez, señaló que los índices de repetición también influyen en los resultados obtenidos en la prueba PISA. Entre los 65 países evaluados, Uruguay se encuentra entre los cinco con mayores niveles de repetición. Tal es así que al momento de rendir la prueba, el 60% de los estudiantes uruguayos se encontraba cursando cuarto año de liceo y el 40% estaba en Ciclo Básico (primero, segundo, tercero de liceo), ya que había tenido una o más experiencias de repetición, ya sea en Primaria o en Secundaria.

Los datos de PISA 2012 muestran que la diferencia de puntajes entre los alumnos que cursaban cuarto año en el momento de la evaluación y los que lo hacían en primer año es de 150 puntos a favor de los primeros. La diferencia es tal que cuando se observa el desempeño de los alumnos que tuvieron una adecuada trayectoria escolar (sin repetición) los niveles alcanzados equiparan al de los países de la OCDE (450 y 500 puntos, respectivamente).

Como la repetición, los niveles de omisión (ejercicios sin hacer) también constituyen un factor que empeora los resultados de Uruguay. Si bien en muchos ejercicios, los estudiantes uruguayos obtuvieron mejores puntajes que el promedio de los países de la OCDE, los niveles de omisión terminaron por opacad el resultado final.

La situación es tal que en algunos casos los registros de omisión de los estudiantes uruguayos son cinco veces mayores al del resto de alumnos de los países de la OCDE.

Mari Sánchez, del departamento de Evaluación y Estadística de la ANEP, explicó a El Observador que este dato da cuenta de que también hay un problema de actitud. Los estudiantes uruguayos no se sienten comprometidos con sus estudios y eso se traduce a la hora de realizar las pruebas. Algunos no lo hacen porque se ponen nerviosos, dijo.

Más allá de estas interpretaciones, el consejero del Codicen por la oposición, Daniel Corbo, salió al cruce de las afirmaciones de Netto y exhortó a no ser “autocomplacientes”. “El 50% de los alumnos de Shangai (que obtuvo los mejores resultados) se encuentran entre el nivel 5 y 6 de OCCE. En Uruguay es al revés: el 50% de los estudiantes se encuentra por debajo del umbral de las competencias, entre el nivel 1 y menos 1. Entonces esto preocupa”, manifestó el jerarca en público.

Corbo destacó que mientras creció el número de estudiantes que se encuentran en los niveles más bajos del ranking, decreció la cantidad de alumnos que se encuentran en los niveles más altos. “Hoy estamos en el nivel 6, solamente con una representación del 0,1%. Esto quiere decir que solo seis de los alumnos de la muestra están en el nivel 6 y del total de alumnos de la edad, solo 40. Uruguay no está construyendo ni siquiera una élite intelectual”, dijo.

Por su parte, la consejera del Codicen, representante de los maestros, Teresita Capurro, destacó el trabajo que realizan los docentes y les pidió “renovar el compromiso”. No obstante, se preguntó: “Estos chiquilines, ¿son hijos de quién? Ingresaron al sistema durante la crisis económica de 2002”, se respondió. A ese mismo aspecto aludió el consejero Néstor Pereira, representante de los profesores, quien además agregó: “Las próximas pruebas PISA van medir (las competencias) de los niños que nacieron en plena crisis social y económica. No podemos conformarnos con decirles: naciste en un hogar pobre”.

Las soluciones
Si hubo un punto en el que coincidieron las autoridades fue que el sistema educativo quedó obsoleto y se necesitan reformas estructurales urgentes. “Tenemos un sistema educativo que sufrió un proceso complejo durante un par de décadas, que viene recomponiéndose y viene llegando a más gente, pero se necesitan más cambios”, aseguró Ehrlich.

Por su parte, Netto adelantó que la ANEP viene trabajando en una nueva concepción de la enseñanza de educación media, que contemple la flexibilidad y diversidad de propuestas.

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