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Expo Prado en época vacas flacas: menos stands del campo, más Food Trucks

La exposición incorporó tendencias gastronómicas y artísticas

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15 de septiembre de 2018 a las 05:00

Durante una docena de días cada Expo Prado exhibe la evolución genética en las razas bovinas y ovinas, productoras de carne, lana y leche. También en otras utilizadas para el trabajo, deporte o esparcimiento como las equinas. Y a la vez es un rincón de la capital que refleja con eficiencia cómo andan las cosas en el mundo de los agronegocios.

En años de vacas gordas, la muestra de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) crece (se llegó a utilizar la lindera cancha de Wanderers), las inversiones en los stands suben y cuesta ver todo lo que se ofrece aún yendo varias veces. En los de vacas flacas, como 2018, el gasto es más mesurado y algunos pegan el faltazo, pero otros asumen que una crisis es una oportunidad e igual están.

Tras la peor cosecha de soja de la historia, con la lechería en caída libre hacia un abismo, escenarios de empate o márgenes levemente positivos o negativos en los rubros carne, lana y granja –quedando en soledad el buen momento forestal–, era evidente que la Expo Prado que concluirá este fin de semana no iba a caracterizarse por un porte mayúsculo, como lo tuvo hace un lustro.

Alejandro Carvalho, director de exposiciones de la ARU, precisó a El Observador que más allá de las crisis o buenos momentos “cada Expo Prado cambia, todas se actualizan”.

“Las variaciones que hay en la sociedad, en los gustos y demandas, las trasadamos porque la gente lo pide. Hay innovaciones y acá se ven en genética, en tecnología para los negocios del campo y la ciudad, en lo digital, incluso adentro de cada stand cada empresa evoluciona”, añadió.

Lo que hace la Expo Prado es, en definitiva, incorporar tendencias y un claro ejemplo es la cartelera de espectáculos: la propuesta artística es actual y no se lleva al cantante que estaba de moda hace 40 años, mencionó.

Lea también: La dama que hace las cocardas para la Expo Prado.

Este año hay menos stands, pero no tanto. “Hay un 98% del predio ocupado”, dijo Carvalho y aclaró: “todos pagando”. Hay 550 espacios con expositores de 3.000 marcas de productos y servicios, ante los ojos de cerca de medio millón de visitantes.

Entre los que están, pocos dan cuenta de una inversión elevada para diseñar y exhibir propuestas. Y entre los que hicieron el esfuerzo para no faltar, las propuestas más ciudadanas le van ganando sitio a las camperas.

En la exposición del campo en la ciudad (la organización se empeña en decir “campo y ciudad” en su titánica lucha por dejar atrás la dicotomía entre ambos escenarios), los food trucks le ganan la pulseada a la maquinaria para el agro, por mencionar un ejemplo nítido. ¿Otro? Las empresas que comercializan contenedores para uso como vivienda o en unidades productivas y/o empresariales, que brotan como hongos.

Entre quienes apostaron a estar, hay aportes de gran valor, como el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Conaprole y la Facultad de Veterinaria.

En el concurso de stands, por la calidad de sus propuestas, un jurado premió especialmente a Santander, Farmquip, INIA, Sociedad de Productores Forestales, Patagonia, Nido, Multiconteiners e ID Diseño.

El espacio Food Park (creado por Glamburguer y Santander) se adueñó del premio de mayor importancia.

Se mantiene una relevante presencia de escritorios rurales y de la banca –pública y privada–, al igual que de stands de sociedades de criadores de distintas razas.

Es variado el programa de conferencias técnicas y comerciales y está intacto el valor que tienen los discursos que se pronuncian el sábado final de cada Expo Prado como plataformas para que la gente sepa qué piensan los productores y qué piensa el gobierno.

Los que llevan años yendo al predio ferial de la Rural en setiembre recuerdan ediciones en las que la muestra de maquinaria, básicamente en torno al ruedo, era tremenda.

También que quedó atrás, hace años, la presencia masiva de firmas importadoras y comercializadoras de automóviles, utilitarios y camiones.

Lo que no cede es la evolución de la cabaña. Con inversiones en genética, nacional e importada, en los galpones y ante los jurados en el ruedo cada vez hay mejores animales. Sí ha disminuido este año la cantidad, aunque no en todos los casos: Aberdeen Angus, por ejemplo, sostiene su presencia mayoritaria entre los vacunos, como el Corriedale entre los lanares y los Criollos entre los equinos.

“La muestra de la cabaña, de la genética, es la esencia del Prado, pero nadie puede desconocer el valor de la sinergia entre el público y la muestra comercial, es una realidad y obviamente la consideramos como un componente muy valioso”, puntualizó Carvalho.

En ese marco, “en un año muy difícil, destacamos la presencia de todos y la fuerza de muchas propuestas”, añadió.

En materia de espectáculos, no abundan los de primer cartel, pero con ingenio a la hora de entretener se han integrado al programa instancias novedosas, no tan costosas, como el Primer Campeonato de Truco de la Expo Prado o un certamen de folklore y malambo.

La Rural, en estos últimos años, viene acentuando un perfil en el que su riqueza mayor es la variedad.

Se pueden ver bovinos cuyos datos esperados de progenie darán hijos productores de las carnes más reclamadas por los mercados, pero también carcasas de celulares; la oveja con la lana más fina, pero también un espacio para aprender a jugar a la rayuela; el caballo más habilidoso para sortear barriles al galope, pero también un puesto para disfrutar de una paella por $ 300; una mezcladora de granos y fardos fabricada en Uruguay y premiada en Brasil, pero también un vino que ganó varias medallas de oro en Europa; y un software que permite controlar desde el celular cómo funciona un cerco eléctrico a kilómetros de distancia, pero también a Agustín Casanova cantando en el escenario del Palco Oficial.

Eso son algunos ejemplos que dan cuenta que en el predio de la Rural del Prado, como las pulperías de campaña, hay para todos los gustos. Y en la ciudad.

Las cifras

$ 1,5 millones fue el precio máximo este año para disponer de un stand en la Expo Prado, con una inversión mínima de $ 40.000.

98% ocupado están los espacios para stands en la Rural del Prado, según informó la ARU. Y en algunos casos los espacios libres fueron utilizados para que firmas expositoras tengan un sitio adicional para mostrar sus propuestas.

La frase

“Las variaciones en la sociedad las trasladamos porque la gente lo pide”
Alejandro Carvalho, director de exposiciones de la ARU

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