Las familias de rehenes israelíes en poder de Hamás desde el ataque del 7 de octubre reclamaron al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que reanude negociaciones para liberarlos, y criticaron su "indiferencia" frente al tema.
"Estamos hartos con la indiferencia y el punto muerto" en las negociaciones, dijo el Foro de Secuestrados y Personas Desaparecidas de Israel en un comunicado emitido a última hora del miércoles.
"Sentimos que cada noche es una ruleta rusa para asesinar rehenes", lamentaron las familias.
También culparon al Mossad, el servicio de inteligencia exterior israelí, de haber impulsado el bloqueo a nuevas negociaciones para liberar a sus familiares
Además, criticaron tanto al jefe del gobierno como al ministro de Defensa, Yoav Gallant, por no haber respondido a un pedido de reunión.
Israel ha confirmado que quedan 135 rehenes en Gaza en manos del grupo islamista Hamás y otras milicias, 19 de ellos ya fallecidos.
La cifra se contabiliza luego de la liberación de 110 secuestrados, de ellos 86 israelíes y 24 extranjeros, cinco de ellos fallecidos, en la semana de tregua en Gaza que comenzó el 24 de noviembre.
Catar, Egipto y Estados Unidos mediaron para ese cese del fuego que duró hasta el 30 de noviembre y en el que, a cambio de los rehenes, Israel excarceló a 240 presos palestinos.
Según la oficina de primer ministro Netanyahu, el grupo de secuestrados que permanece en poder de Hamás tras el canje está integrado por 124 israelíes, 8 tailandeses, un nepalí, un tanzano y un franco-mexicano.
Semanas antes de la tregua el grupo islamita ya había liberado a cuatro rehenes mujeres y el ejército israelí rescató a una soldado cautiva cuando comenzó su incursión terrestre en la Franja de Gaza.
Un vocero de Hamás advirtió el domingo pasado de que ninguno de los secuestrados será liberado a menos que Israel acuerde intercambiarlos por palestinos presos en Israel, además de que podrían morir en los bombardeos ininterrumpidos sobre la Franja de Gaza.
Biden envía a su hombre
La presión de los familiares de los rehenes no es la única que enfrenta en estas horas el gobierno del premier Netanyayhu.
En Jerusalén se aguarda la llegada del asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, enviado por el presidente Joe Biden luego de su inatendido reclamo de que cesen los bombardeos masivos a Gaza que ya han provocado casi 19.000 muertos palestinos, el 60% de ellos mujeres y niños.
Sullivan declaró en un evento del diario Wall Street Journal, antes del viaje, que discutiría un calendario para terminar la guerra y urgirá a las autoridades israelíes "avanzar a una fase diferente de las operaciones de alta intensidad que vemos hoy día".
Biden declaró el miércoles que esa política ya estaba restando apoyo a la respuesta por la muerte de 1200 israelíes en el ataque de Hamás.
Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, replicó que "continuaremos hasta el final (...) Nada nos detendrá. Iremos hasta el final, hasta la victoria".
Y el ministro de Relaciones Exteriores, Eli Cohen, sostuvo que la guerra contra Hamás seguirá "con o sin apoyo internacional", en respuesta a la votación en Naciones Unidos donde 153 países reclamaron un urgente cese del fuego en Gaza por razones humanitarias, pese a la negativa estadounidense de apoyar ese reclamo.
(Con información de agencias)