10 de abril 2024 - 5:03hs

El presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Fernando Pache, afirma que el escenario actual ofrece mejores condiciones para importar y distribuir productos que para elaborarlos. Por eso señala que es necesario desarrollar una política de produción nacional. 

Pero sin ella y en el día a día, los empresarios enfrentan altos costos operativos o los vaivenes que provoca un tipo de cambio desfavorable. También afrontan obligaciones que se exigen a la industria local y medidas sindicales que, desde su visión, son desmedidas y se aplican sin razón alguna. 

Al describir una relación casi tóxica señala que muchos empresarios sufren el síndrome de Estocolmo con los sindicalistas que tienen en sus fábricas. “Es tal el acostumbramiento a tener que lidiar con acuerdos y arreglos con los sindicatos que se terminan haciendo amigos”, dijo.

A continuación, un resumen de la entrevista que Pache realizó con El Observador.  

Más noticias

 En el cierre de 2023 la producción industrial terminó con crecimiento de 1,5%. ¿Más allá del número puntual en qué situación se encuentra el sector?

Vamos a tener un pequeño aumento, pero vemos una situación de falta de competitividad que crece, con un tema de atraso cambiario importante que ya es notorio. Eso afecta todo los procesos industriales. Había  expectativa de que en el segundo semestre de 2024 pudiéramos ver un crecimiento mayor por la esperanza de que subieran los precios de los commodities. Pero en el segundo semestre de 2023 los precios de los principales que exporta Uruguay fueron cayendo y también disminuyeron los volúmenes (exportados). China por segundo año consecutivo no fue el principal mercado de exportación. Brasil subió. Siempre fue muy hincha de no abandonar el dialogo con el Mercosur. Lo tenemos que seguir apoyando y atendiendo. Nos preocupa la falta de concreción de los acuerdos internacionales en comercio exterior. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de la industria -en un orden importante- está en el aumento de las exportaciones y de la apertura de los mercados. Mientras no tengamos eso, para un mercado tan chico como el uruguayo, estamos siempre dividiendo la venta entre los mismos jugadores.

¿Tendría que haber una mayor diversificación de mercados?

El mejor acuerdo que tenemos es con Basil. Hay uno muy bueno con México, pero no luce respecto a los volúmenes que tenemos con Brasil o el Mercosur.

Foto: Leonardo Carreño.

¿Se debió impulsar más el acuerdo con China?

El gobierno fue sumamente proactivo. Estuve en la vista que realizó el presidente (Lacalle Pou) y el Poder Ejecutivo en noviembre del año pasado y volví gratamente sorprendido. Más de lo que esperaba sobre lo que es el gobierno chino. Pero soy consciente de que ese acuerdo viene de la mano con el visto bueno de los otros socios del Mercosur. Pasa lo mismo con el Reino Unido. Quiere un acuerdo con Uruguay, pero no cree que sea adecuado firmar algo sin el visto bueno del resto de los socios.

Creo que la intención de los acuerdos de libre comercio ha sido un poco ambiciosa para Uruguay. Quizás hubiera sido mejor apuntar hacia algo más pequeño, intermedio pero seguro, para después, con las puertas abiertas, ir viendo otros escalones para agregar. No se dio así y se está tratando un acuerdo por el total del universo arancelario y eso posiblemente trajo frenos en general.

¿Actualmente la industria nacional cuenta con alguna protección respecto al ingreso de productos extranjeros?

Diría que casi en cero. En los últimos 15 años hemos visto la facilidad que hay para importar en Uruguay. Ni que hablar en los últimos tres con Argentina. Cualquiera de los países vecinos no tienen esa facilidad. Evidentemente no hay medidas visibles que se tomen para lograr la defensa de la industria nacional frente al producto importado y distribuido. Ahora Argentina está subiendo sus precios, sus costos productivos, y quizás eso sea una defensa en sí misma. Pero se lo vamos a deber más a Argentina que a medidas nuestras.

¿Faltan controles a la mercadería que ingresa a Uruguay?

Acá no hay una política de produccción naconal hace muchos años. Hay varias empresas que van disminuyendo su producción, su personal, se instalan en Brasil y mandan los productos terminados para Uruguay. Para la importación seria Uruguay es fácil. Se importan galletitas, colchones, productos plásticos, bolsas de agua caliente y en 15 días hay un producto en la góndola.

¿Eso entonces fomenta que empresas que se dedican a producir cierren y opten por la importación?

Industria que cierra no abre. La mayor decisión es, justamente, la de cerrar. Hay una cantidad de sorpresas que el empresario trata de no descubrir antes. Ahora, una vez que las descubrió qué necesidad hay en volver a producir si Uruguay es un país abierto para la importación y distribución. El mercado interno ya se tiene; el uruguayo se maneja por marcas, es fiel con las reconocidas. Entonces, hay una cantidad de cosas que el empresario descubre y ya no tiene problemas. Más de uno se arrepiente de no haber cerrado antes.

Foto: Leonardo Carreño.

¿Cómo está el relacionamiento en el día a día de los industriales con los sindicatos?

No estoy viendo grandes conflictos. Sí fogonazos de líderes sindicales no tan alineados con la central sindical y seguramente con una visión de un metro y medio y no de largo plazo. Si hay algo que necesita una industria para tomar la decisión de cerrar e importar es que la hostiguen. Conoce que en el último año perdió 20%, 30% y hasta 40% en ventas por el contrabando y la diferencia cambiaria. Paralelamente con eso hay un tipo de cambio más saludable para importar. Y como tiro de gracia tiene conflictos laborales que muchos no tienen motivo específico. Algunas medidas que se han tomado están basadas en que si no hay un diálogo de reducción de jornada laboral se hace un paro.

No escuché comentarios de industriales que me digan que el sindicato le pidió una reunión para ver cómo se produce más y cómo la fábrica puede ser más competitiva para mantener la fuente de trabajo segura. Eso no lo escucho. Cuando vienen los conflictos, el empresario o decide vender su empresa o no tiene más ganas de trabajar en ese nivel de hostigamiento y decide cerrar e importar. Hay medidas sindicales sin un motivo real, se generan porque están aburridos de no tener nada que generar.

¿Eso como lo toman los empresarios?

Hay muchas empresas que han cerrado por hartazgo. No es solamente el problema sindical. Está adentro de un combo. Hay un costo carísimo, un tipo de cambio que no es favorable y sobre el pucho hay paros perlados. Entonces, importo y distribuyo. A su vez, ahí sí me juega a favor el tipo de cambio bajo. No se me llueve la fábrica, no tengo problemas de medioambiente. No tengo que tener el médico certificador interno en la empresa que me impusieron, no tengo que tener prevencionista. Ya está. 

Este es un país de gente mayor, la mayoría de la juventud se va. Muchos sindicatos por rama de actividad no se dan cuenta que los patrones, dueños, jefes, accionistas o directivos también son veteranos y también se cansan. No tienen ganas de ir a trabajar a los 75 años con medidas sindicales todos los días. Porque ya están hechos y lo que no hicieron hasta ahora ya no lo van a hacer. Entonces no pueden ir todos los días a generarse una úlcera a la empresa cuando tienen todas las condiciones armadas para importar y distribuir que para seguir produciendo.

¿Y todo eso no se ve desde el lado de los sindicalistas?

No se dan cuenta, porque por lo general estos delegados sindicales son gente joven. Y mucha de la gente joven hoy mira hasta pasado mañana. No mira la conservación de 20 años de trabajo en una empresa. La gente joven y preparada cambia más de trabajo que de camiseta. En mi generación eso no se vivía. Era hacer carrera adentro de la empresa. Pero acá el concepto es otro: exprimamos la naranja y cuando se acabe nos vamos para otro lado.

Es tal el acostumbramiento de los empresarios a tener que lidiar con arreglos y acuerdos que terminan siendo amigos de los sindicalistas. Y los llaman como si fueran colaboradores de la empresa. Porque ese día el sindicato transó en que no lo va a castigar tanto. Yo le digo a más de un colega amigo que tiene el síndrome de Estocolmo. Porque logra tener un diálogo que convierte a quien le ha hecho la vida amarga en un compañero más de trabajo. Cuando así debería haber sido originalmente, sin todo lo que pasó en el medio.

Temas:

Fernando Pache empresas industriales Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos