25 de marzo de 2024 5:00 hs

Las fusiones y adquisiciones de empresas tuvieron un freno en 2023 luego de períodos de mayor dinamismo. Para este año las perspectivas son más auspiciosas aunque un hecho puntual puede influir en el ánimo de los inversores.

El año pasado terminó con 23 operaciones y una baja en la cantidad respecto al año anterior. El segmento de M&A perdió lugar luego de años de mayor dinamismo. Previamente se habían concretado operaciones en el rubro de las fintech, servicios financieros y comercio digital. También hubo en retail y en la industria, básicamente en la frigorífica y la citrícola.

El Instituto Uruguay XXI indicó que para 2024 se espera un mayor número de transacciones en los sectores de tecnología, retail, consumo masivo e industria, aunque aclaró que este tipo de operaciones llevan un tiempo prudencial, tanto para anunciarse como para concluirse.

Un informe de la consultora PwC sobre fusiones y adquisiciones detalló que el 2023 fue muy complicado para la actividad de M&A en general ya que la actividad global de ese mercado cayó 17% en monto y 6% en volumen. Así llegó al valor operado más bajo de la última década y fue el peor año para esta actividad desde la crisis financiera de 2008.

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En el análisis sobre la región esa situación se agudizó al registrarse un descenso de 35% en el valor y de 13% en volumen, como resultado del contexto geopolítico y la desaceleración del comercio, factores que influyen directamente en la economía mundial. Pero el magro desempeño regional no se trasladó a Uruguay.  

Compraventa de empresas

Rodrigo Ribeiro, socio del departamento de consultoría de KPMG, dijo a El Observador que a nivel local se observó en los últimos años un movimiento muy fuerte de inversión extranjera directa (IED), con aportes de fusiones y adquisiciones de empresas y también de proyectos greenfield. Con eso obtuvo cifras récord para las características del país que además logró afianzarse como lugar seguro para la llegada de inversiones extranjeras.

La situación de Uruguay contrastaba con lo que ocurría en Colombia, Perú, Chile, Brasil y Argentina. “Sucedió algo distinto para Uruguay en medio de la locura que había en el barrio”, dijo.  

Según su visión, el panorama global cambiará en 2024 por el recorte de tasas de interés anunciado por la Reserva Federal (Fed, banco central) de Estados Unidos. Días atrás el organismo mantuvo su expectativa de bajarlas 0,75 puntos porcentuales durante este año. Entonces eso generará una mayor disponibilidad de fondos para transacciones comerciales, con mayores inversiones a nivel global. Algo similar ocurrirá en la región.

 En ese contexto, Uruguay volverá a un nivel medio desde condiciones extremadamente favorables que tuvo en años anteriores. “No va a tener la misma velocidad pero tampoco va a ser un año malo, sin transacciones”, expresó.

En PwC estiman que Uruguay continuará consolidándose como alternativa confiable, estable y sustentable, tanto para inversores extranjeros como locales.

Priscilla Pelusso, socia de Exante, comentó que el comienzo del año fue auspicioso, con una cantidad de transacciones que se están desarrollando y que, probablemente, se materialicen en el correr de los próximos meses. Explicó que 2023 no fue bueno para la actividad de fusiones y adquisiciones aunque repuntó sobre el final.

Igualmente, el bajo desempeño llegó luego que el 2022 se consolidara como el mejor de los últimos cinco.

“Si sigue la tendencia observada en los últimos meses del año pasado, lo más probable es que en 2024 tengamos más transacciones de las que tuvimos en 2023”, mencionó.

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En la misma línea opinó Agustina Bomio de Bragard Abogados. El estudio jurídico tiene abiertos actualmente varios procesos de due diligency y también transacciones más avanzadas y por tanto prevé un año con buen desempeño.

Sectores más dinámicos

El informe de PwC destacó la participación de la tecnología y la energía dentro del segmento de las fusiones y adquisiciones. En el primer caso el dinamismo llegó por transacciones en el rubro del software. En el segundo por operaciones en energía eólica y solar.

Estimó que sectores como tecnología, energía, consumo y los agronegocios ya se encuentran consolidados y por tanto se espera que continúen siendo generadores de transacciones durante este año. “La exportación de servicios y talento en materia de tecnología y la diversificación energética con el desarrollo del hidrógeno verde como nueva tecnología, colocan Uruguay como destino atractivo para las industrias del rubro”, señaló el socio de la consultora, Richard Moreira.

Ribeiro expuso que la tecnología, la logística y la agroindustria son sectores que ofrecen ventajas comparativas y por tanto en ellos podrían observarse futuras operaciones.

Pelusso recordó que rubros como el consumo masivo, distribución, alimentos, tecnología y fintechs, y agronegocios e industria frigorífica fueron los más destacados del año pasado. Desde su visión, la tecnología es un sector que cobró trascendencia en Uruguay y por eso seguirá siendo atractivo para la actividad de M&A. En el mismo lugar ubicó al consumo masivo, que también está atravesando procesos de compraventa.  

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Para Bomio, los sectores con más movilidad son los asociados a la cadena alimenticia en todas sus fases como producción, importación, distribución, comercialización mayorista y minorista y exportación. Coincidió en que los rubros vinculados a la tecnología, la innovación y el software podrán atraer inversores.

El año electoral

Una interrogante es cómo reaccionarán los inversores en 2024 por ser un año electoral. Hay antecedentes regionales sobre la cautela que han mostrado en períodos de este tipo, postergando decisiones a la espera de conocer el signo político del futuro gobierno. En Uruguay, si bien las elecciones generan cierta incertidumbre, no parecen ser un elemento clave a la hora de las definiciones.

Ribeiro señaló que a nivel local esa incertidumbre pasará más por ver si habrá un gobierno de centroderecha o de centroizquierda, pero añadió que ninguna de las dos opciones será un factor decisivo que pueda afectar las inversiones.

Para Bomio la llegada de un año electoral siempre influye, aunque aclaró que en Uruguay eso ocurre en menor medida. “Es un país estable donde la seguridad jurídica y la protección de los inversores no está en juego. De todas maneras, siempre hay un grado –mayor o menor- de especulación”, afirmó.

Pelusso le restó  relevancia al año electoral. “No va a incidir en las decisiones de los inversores. Uruguay se ha caracterizado por su estabilidad económica y política. La institucionalidad va más allá de los diferentes gobiernos”, concluyó.

 

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