El diputado blanco Jorge Gandini advirtió que el gobierno ha evitado prohibir el uso de tragamonedas en bares o cantinas pese a que existe una mayoría parlamentaria que está dispuesta a apoyar esa restricción y sostuvo que los gestores del negocio del juego ilegal tienen una clara influencia en el oficialismo.
“Estos grupos mueven enormes cantidades de dinero sin ningún tipo de control ni pago de ningún impuesto. Y su influencia dentro del sistema político y dentro de algunos partidos del gobierno es muy clara. Hay diálogo, vinculación, lobby… El juego clandestino siempre intenta vulnerar la barrera de todos los partidos políticos”, dijo Gandini (Alianza Nacional) a El Observador.
Además, sostuvo que el proyecto de ley que ahora intenta impulsar el oficialismo tiene muy pocas probabilidades de ser aprobado ya que, para empezar, contará con la oposición de las intendencias municipales.
El director nacional de Casinos, Javier Chá, había dicho que el gobierno resolvió regular y controlar el mercado ilegal de las máquinas tragamonedas porque la eliminación no tiene apoyo político en ninguna de las bancadas parlamentarias. “La filosofía que inspira el proyecto oficial es desarrollar una regulación severa y restrictiva para que disminuya un fenómeno que creció a lo largo de los últimos 20 años”, sostuvo.
En realidad, en el Parlamento fueron presentados varios proyectos, provenientes de todos los partidos, para prohibir el uso de los tragamonedas en bares, cantinas o almacenes. Uno de ellos pertenece a Gandini, otro a la diputada colorada de Vamos Uruguay, Alma Mallo, y un tercero al diputado frenteamplista Walter De León. Este legislador ya dijo a El Observador que no votará la nueva iniciativa del gobierno porque no está dispuesto a “legalizar una actividad clandestina que estimulará la participación de menores, porque en los hechos no habrá capacidad para controlar nada”.
Por su parte, el diputado Gandini desafió al gobierno a enviar un proyecto que proponga prohibir la explotación de slots. “Estoy seguro que va a ser aprobado con votos de todos los partidos. En el Frente Amplio hay varios legisladores que están dispuesto a apoyarlo”, sostuvo. Señaló que, por el contrario, la propuesta redactada por la Dirección Nacional de Casinos y el Ministerio de Economía corre serios riesgos de naufragar en el Parlamento. Y no sólo por la oposición de parlamentarios oficialistas. “Las intendencias van a hacer sentir su molestia. Ese proyecto les otorga a las intendencias la tarea de fiscalizar el juego pero ese es un trabajo que no le corresponde a los municipios. Los intendentes no se van a querer hacer cargo de estas tareas que requieren una fiscalización férrea que traerá aparejado varios conflictos”, sostuvo el candidato a jefe comunal por Montevideo.
El gobierno pretende autorizar un máximo de tres slots en negocios como bares o cantinas, sin exigir contraprestaciones, salvo el pago de un impuesto de dos Unidades Reajustables (hoy $ 1.306) mensuales por maquinita.
Economía estima que el negocio que se pretende regular abarca a 18.000 tragamonedas, que tienen una recaudación mensual promedio de entre $ 12.000 y $ 16.000 por unidad. Por tanto le cobrará entre 8% y 10% aproximadamente.
El proyecto de ley de Gandini que propone la prohibición absoluta de los slots truchos recuerda en su exposición de motivos que hay una iniciativa similar de quien fuera Presidente de la República, Tabaré Vázquez, firmada también por el exministro de Economía y Finanzas, Álvaro García, y el exministro del Interior, doctor Jorge Bruni. “Presentaron este mismo proyecto de ley, tipificando el ‘juego clandestino’ como una figura delictiva específica”, dice en el texto.
“Coincidimos en lo difícil de regular con eficacia esta actividad. Ello implicaría asegurar que en estas máquinas (ubicadas en los rincones más escondidos de todo el país), no jugarán niños, ni se estimulará la propensión por los juegos de azar desde edades tempranas”, se señala en el proyecto.