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Jorge Giordano durante el clásico del Intermedio

Fútbol > ENTREVISTA

Giordano: "Dicen, 'Rochet es un fenómeno', y ¿quién lo puso? Y todo lo que me costó"

El exsecretario técnico y entrenador de Nacional señaló que se siente importante en el título porque el club continuó con el plan que él y sus compañeros diseñaron

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11 de abril de 2021 a las 05:02

Jorge Giordano no pudo ver en directo la segunda final del Uruguayo entre Nacional y Rentistas porque coincidió con que tenía que darse la segunda dosis de la vacuna contra el covid-19. Vio el final y después pensaba observarlo completo cuando la televisión lo repitiera. Giordano fue protagonista del bicampeonato. Primero como secretario técnico del club desde junio de 2019 y luego como entrenador durante 26 partidos (cinco por Copa Libertadores), ganando el Torneo Intermedio tras una final frente a Wanderers. De su pasaje por Nacional, de los momentos malos, de los buenos, de las virtudes y los defectos, charló con Referí.

¿Se siente campeón?

No solo yo, todo un grupo de gente hizo cosas en su momento para que el equipo culminara con un buen resultado, con el torneo. Mucha gente. Lo que pasa que tengo que analizarlo desde otro lado, porque ingresé al club a gestionar y terminé dirigiendo al equipo. Si uno mira solo el cuadro de cerca ve una cosa, pero cuando se separa ve otro tipo de cosas y en esas sí me siento importante, porque prácticamente se siguió un plan en el cual tuve participación activa y lo abracé y cuando me tocó dirigir lo llevé adelante.

Pero es consciente que la última imagen es la que queda.

Y soy responsable también de todo lo malo que se vio, pero también somos responsables de lo bueno que sucedió, porque el equipo logró todos los objetivos deportivos.

"La satisfacción que tengo hoy es que se pueden construir cosas distintas en el fútbol uruguayo y se puede capitalizar el esfuerzo de tantos entrenadores de Formativas poniendo a los jugadores en Primera división"

¿Qué destaca de su trabajo en el club?

Cuando me contactó Iván (en 2019) yo estaba dirigiendo, después comencé a hablar con Decurnex y vi que cosas que siempre tuve en la cabeza se podían llevar a cabo, vi que estábamos en la misma línea. Ahí ingresé a gestionar y lo primero que hicimos con un grupo de gente, fue un diagnóstico y después escribir un plan. Porque el proyecto puede estar en la cabeza, pero cuando está escrito se vuelve plan. Nosotros lo fuimos empujando desde la secretaría técnica, con algunos desvíos, pero siempre con la idea de que en realidad la coronación de esto es ganar y construir patrimonio. Cuando me tocó asumir como entrenador no me desvié de eso, al contrario, corriendo riesgos que podía pasar lo que sucedió, porque yo tenía claro que si no conformaban las cosas -es raro acá porque los resultados se dieron- no solo salía del equipo sino también del club. No tenía problemas con eso, porque me gustaba el desafío de hacer coincidir lo que uno pregona con lo que hace. Así fue que se conformó un equipo juvenil, donde está de más decir todos los jugadores que salieron y que no hubo incorporaciones y en ese camino de tratar de ganar y conformar patrimonio hay momentos buenos, malos, imprevisibles, dificultades, que uno tiene que ir sorteando y conduciendo. Hasta que llega la parte final del torneo y tengo asimilado lo que sucedió porque es fútbol, por eso ni me quejo y lo entiendo.

Primera charla al plantel como DT, tras la salida de Munúa

Los campeones de la Libertadores sub 20

¿Qué análisis hizo cuando llegó a Nacional en 2019?

A mi me toca analizar el contexto: en el club estuve 20 meses y tengo que analizar toda mi línea de trabajo. Hubo cosas bien hechas, otras que hice mal y tendré que reformular, tanto como secretario técnico o entrenador, pero la satisfacción que tengo hoy es que se pueden construir cosas distintas en el fútbol uruguayo y se puede capitalizar el esfuerzo de tantos entrenadores de Formativas poniendo a los jugadores en Primera división. Cuando ingresé al club analizaba que el equipo salió campeón de la Libertadores sub 20 y no había una población de jugadores en Primera división, eso es patrimonio hundido. Los jugadores andaban por ahí y con la ayuda de muchos entrenadores tratamos de ir rearmando cosas, metodologías. Hoy esos campeones sub 20 conforman la gran parte del plantel. Lo que nosotros diagnosticábamos era que había que poner la heladera en la cocina y la cama en el dormitorio si Nacional quería ir con ese plan. No era nada del otro mundo. Una presencia activa en el lugar de entrenamiento y tener esa visión de no mirar solamente el día a día sino ir proyectando cosas. Nacional ha montado una estructura sólida y tiene muchas más posibilidades de ganar si se mantiene en ese plan.

"Lo otro que se hizo bien fue que en silencio se fueron viendo los retoques que necesitaba el club pensando en competencias internacionales y en el próximo torneo uruguayo"

¿La conformación del plantel con mayoría de juveniles no se apuró con el incidente del hotel en diciembre que promovió la baja de varios futbolistas?

No se crea. Había futbolistas que no iban a continuar en el club porque había que tomar decisiones con estos jugadores jóvenes: o los ponemos o los dejamos libres. Si los deja libre es todo un proceso de trabajo que se hunde. Defendía mucho este proyecto con que nadie te asegura que contratando mucho tengas éxito. Lo que pregonaba era: corramos el riesgo de no contratar, a ver cuál es el resultado. Lo otro que se hizo bien fue que en silencio se fueron viendo los retoques que necesitaba el club pensando en competencias internacionales y para el siguiente Uruguayo. Llegaron los jugadores (D'Alessandro, Gabrielli, Fernández), hoy están incorporados al club y tienen muchos entrenamientos con los compañeros, y se hizo de una manera muy pensada. Eso me parece que será una fortaleza de Nacional.

Con Emiliano Martínez, uno de los juveniles a los que le dio continuidad

Por todo esto que me cuenta, ¿lo sorprendió que lo despidieran por dos resultados negativos en el Clausura?

Uno se va dando cuenta, si bien no manejo activamente ni leo redes sociales ni escucho programas partidarios, había una aureola fuerte, no contra mi como persona, sino que no conformaba lo que estábamos haciendo. Creo que la evaluación de los directivos fue que con la conducción nuestra estaba en riesgo lograr el torneo. Buscaron un cambio para lograrlo.

¿Cree que estaba en riesgo el campeonato?

No creo en eso, sinceramente. Lo respeto, lo acepto, pero un equipo que cambia tres veces en el año el entrenador, es muy difícil que salga campeón. Eso lo tengo presente. Es más, los equipos que cambian mucho de entrenador son los que pelean por la permanencia. Acá se dio un caso raro y lo respeto, no tengo ninguna queja, me sentí importante y cuidado en el club, me brindé de cuerpo y alma en situaciones difíciles que no había soluciones y abracé un proyecto que construyó mucha gente y yo me sentía parte. Ese plan fue aprobado por directiva, que no es menor. La directiva también abrazó el plan. Hoy en día capaz que eso no tiene relevancia, pero son cosas importantes en un club grande como Nacional, donde el día a día te devora y si no ganás los domingos tenés una semana de mierda. Todo eso se fue sorteando y los objetivos deportivos los cumplimos. Después hay una discusión filosófica de que el equipo juega bien o mal, pero entiendo que el equipo tuvo partidos que jugó mal, pero un equipo que está 12 partidos sin perder, ¿algo hace, verdad?

Hubo dirigentes que dijeron que no vieron una reacción anímica de los jugadores durante el partido que perdieron 4-0 contra Liverpool

Puede ser y respeto, yo creo que no es así. El equipo tuvo 40 minutos fatídicos y le costó recuperarse. El análisis de ese partido no se hace como se debe hacer; sí en esos 40 minutos Liverpool podía haber hecho cinco goles, pero después fue otro el partido, donde Nacional generó siete situaciones de gol y no las concretó. Por eso digo, una cosa son los análisis adentro del cuadro y otra cosa separarse del cuadro y mirarlo de lejos. A mi me corresponde ser analítico, objetivo y ver cuáles fueron los errores que cometimos.

Giordano durante el partido contra Fénix

La insistencia con Brian Ocampo

También el miércoles después de la final contra Rentistas, el vicepresidente Alejandro Balbi destacó su trabajo en el club

Hay un sentimiento encontrado. Tengo buena relación generada por trabajo, y es lo que me pasa a mi, me siento parte y estoy triste. Quiero explicarlo bien: estoy contento porque Nacional ganó, pero estoy con ese sentimiento de que justo cuando se corona el equipo, uno no está. Pero lo más importante es el club, eso siempre lo destaqué. Y también resisto los archivos porque el día que ingresé a Nacional dije que el desafío era construir ‘éxito con patrimonio’. Y eso fue lo que hicimos, potenciando jugadores, creyendo en jóvenes que tienen rendimientos ondulatorios, haciendo algunos cambios que me costaron muchísimos dolores de cabeza, como sacar a Mejía y poner a Rochet. Son decisiones que tienen que tomar los entrenadores, por ejemplo potenciar a Emiliano Martínez, a Orihuela, a Trasante, no quedarme de brazos cruzados con que Ocampo está mal y hay que prestarlo, insistir en que Ocampo tenía que salir y fue una figura bastante importante para lograr el torneo. Esas cosas nosotros las hicimos. No conformamos nunca en el segundo período. Cuando iniciamos en el Intermedio eran todas loas, de la gente, de los programas partidarios. Después el equipo tuvo un episodio grave al que no me voy a referir, y evidentemente cambió la situación. Le costó tomar el ritmo del torneo, pero se le destacaba que no perdía, que tenía ese temple y que los partidos que tenía que ganar los ganó. ¿A qué le llamo los partidos que tenía que ganar? Cuando Peñarol tenía un traspié, nosotros ganábamos y eso para mi era una muestra de carácter, tanto que llegamos a sacar 10 puntos. Esas son cosas que tengo que analizar. Después tengo que analizar también por qué no podíamos lograr un juego mejor, y soy responsable de eso que no salió bien en la segunda parte.

¿Por qué no salió bien?

Porque es fútbol, porque los rendimientos van cambiando, porque seguramente le erramos en algunos trabajos, o en alguna integración del equipo, le erramos en cambios en los partidos, todas esas cosas suceden y no solo a Nacional, a todos los equipos. Nosotros ganamos contra Deportivo Maldonado en Maldonado jugando con tres sistemas distintos y eran halagos por todos lados. Era mucha crema. ¿Quiere decir que yo entre noviembre y marzo me olvidé de entrenar un equipo? No es así, ni conmigo ni con ningún entrenador. Los entrenadores en Uruguay son todos buenos, lo que pasa es que esto es un juego colectivo y es muy difícil estabilizar los rendimientos. Lo otro que la gente no entiende, porque no están dentro del fútbol, lo que miran es el partido y el resultado, es que hay una gran paridad entre los equipos, se rompieron los mitos de que los equipos grandes ganaban corriendo, que hay un gran prestigio de todos los profesionales, que todos los equipos corren. Se terminó que no podíamos jugar dos veces por semana. Se terminó que no sabemos entrenar porque Uruguay tuvo el índice menor de lesiones en Sudamérica. Se terminó todo eso. A mi me tocó una cosa que es innegable, Nacional con gente es 1 a 0. He jugado contra Nacional con el Parque Central lleno y faltando 10 minutos tenés seis córners y cuatro tiros libres, no me preguntes porqué y el cuadro chico los recibe porque la gente influye. Nosotros jugamos todos los torneos sin gente. No son excusas, son cosas de la realidad.

Giordano en el Parque, durante el partido contra River argentino

¿Por qué siguió como entrenador después del Intermedio?

Esos son los imponderables que digo. La final del Intermedio se suspende y queda para enero. En ese período hay entrenadores que se bajan de la candidatura en Nacional y el club analiza que quien mejor que yo, que ya conocía el equipo, que conocía a los jugadores, que teníamos que seguir. Dando ese paso yo sabía que el riesgo era grande, pero igual lo asumí porque abracé el proyecto y lo defiendo. Estoy saliendo del club y lo que estoy haciendo es defender lo que está haciendo el club porque en eso me siento parte. También fue una demostración de que se pueden hacer cosas distintas en el fútbol uruguayo. No me corresponde hablar del presupuesto de Nacional, pero es un presupuesto que debe estar entre los más bajos en la historia del club. Y la conformación de este plantel, del que también soy responsable por las cosas buenas y las malas, tiene un 90% de futbolistas del club, nunca en la historia Nacional tuvo eso. Logró un torneo Intermedio con 17 jugadores del club en 21, y 10 dentro de la cancha en la final con Wanderers. Dio resultado el plan y hubo momentos mejores y peores, y en los momentos peores me tocó salir del club, pero el club siguió con el plan y va a seguir. No tengo rencor, estoy agradecido, pasé por un equipo grande, cumplí objetivos deportivos y en un momento tuve que salir, y respeto las decisiones.

"Gustavo (Munúa) es un gran entrenador, trabaja muy bien, tiene responsabilidad en el torneo porque hizo 28 puntos, pero no resistió la aureola de perder dos finales con equipos chicos"

¿Estuvo bien despedido Munúa después del Apertura? En ese momento usted como secretario técnico participaba en esas decisiones

Sí, o por lo menos opinaba. Gustavo salió por lo que salí yo, por resultados deportivos. Gustavo es un gran entrenador, trabaja muy bien, tiene responsabilidad en el torneo porque hizo 28 puntos, pero no resistió la aureola de perder dos finales con equipos chicos. Para nosotros la final con Wanderers, era muy jodida. Veníamos de perder dos finales con equipos chicos. Era jodida para los futbolistas, para los entrenadores y para los directivos, porque en el fútbol se da ese ciclo: primero protestan contra el entrenador, después contra los jugadores y después contra los directivos. No solo estaba en juego el prestigio de los futbolistas, que el club se jugaba una parada con jugadores jóvenes, el prestigio de los entrenadores y el de los entrenadores. Estaba todo arriba de la mesa, era una final con mucha tensión.

En su calidad de secretario técnico, Giordano recibió a Gustavo Munúa

El proyecto y los entrenadores

¿Volvería a ser secretario técnico?

En el momento me siento entrenador y es lo que voy a intentar seguir desarrollando. Me motivó mucho el proyecto de Nacional, me entusiasmó poder establecer todo esto que venimos hablando, veía como un nicho de oportunidad, me daba la posibilidad después de 10 años ininterrumpidos de dirigir, parar, ver otras cosas, tener otras actividades, me iba a ayudar a seguir formando como entrenador, pero mi pasión es entrenar un equipo y también gestionarlo. Hoy en día no creo más que un entrenador solo entrena, ahora gestiona, asesora y si no trata de crear bases sólidas, sobre todo en Uruguay, para los que vengan, los clubes entran en el gane-pierda y sucede lo que sucede.

"Hay que ser sincero en la vida, yo no tengo una espalda como para que Nacional me aguantara ante toda la crítica, no la tengo"

¿Qué significa la palabra 'proyecto' en el fútbol?

Proyecto es algo que alguien tiene en la cabeza, puede ser una ilusión, un proyecto de vida. Queda fijo cuando se escribe, cuando se aprueba y cuando se tiene la valentía de llevarlo adelante. No quiere decir que ese plan no tenga que tener retoques, evaluaciones. Un plan se desarrolla, se evalúa y se reprograma. Ese es el ciclo de un plan.

¿El cambio de entrenador entra dentro de un proyecto entonces?

Totalmente, a tal punto que Nacional va a seguir con este proyecto, mientras esté esta directiva. De eso estoy seguro. Cuando hay un plan y esto no lo digo por Nacional sino por cualquier institución, si el entrenador no lo abraza, a la corta o a la larga hay un divorcio. Si un club equis tiene proyectado jugar con jugadores jóvenes y contrata un entrenador que quiere traer 15 jugadores, se chocan. El que elige los entrenadores, en general, tiene que pensar muy bien que es lo que quiere para el club. Quiere un entrenador de resultado inmediato, un entrenador de trabajo, un entrenador de renombre, uno formado, uno avezado con experiencia. Todos esos entrenadores existen en Uruguay y son muy buenos. Y muchas veces los entrenadores también dicen ‘no es un club para mi o no es el momento que yo llegue al club’. El gran tema de los entrenadores es que hoy en día contra el resultado no resiste nadie y al resultado se le agregó el mundo real, las redes sociales, los programas partidarios. Yo selecciono, ¿cuáles opiniones califican y cuáles no? Califica la de un periodista comprobado, la de un colega, la de un futbolista, pero hay otras que no, la opinión de mi mamá no califica, esa es la realidad. Estamos en ese mundo, que no es paralelo, es el real. Los entrenadores tenemos que entender que podemos salir de un equipo por presiones de todo lo que nombré. A tal punto es real, que yo ni cerca estaba de Nacional y todo el mundo dice que el presidente Rodríguez ganó las elecciones porque movió bien las redes sociales. Hoy en día hay empresas que abren 40 cuentas de twitter anónimas y estabilizan la opinión. Yo podía contratar una empresa de esas para que estabilizara la opinión, pero no estoy en eso. Me son indiferente y está mal, porque es el mundo real. Cuando yo venía de perder con Liverpool junto a Fernando Giordano, mi asistente, le dije ‘mirá que está fea la cosa’, y me dijo claramente, ‘contra el resultado no pudo Maradona’. Lo sacaron por el resultado. Entonces teníamos claro que podía suceder. A veces no suceden porque hay gente que da confianza, y hay gente que dice que si no cambio pierdo todo. Son las cosas que están arriba de la mesa y las respeto porque las decisiones las toman otros.

Dando indicaciones durante un partido de Copa

En los grandes sucede siempre. Entrenador que no gana, sale, por más espalda que tenga.

Y en los chicos también. Hay que ser sincero en la vida: yo no tengo una espalda como para que Nacional me aguantara ante toda la crítica, no la tengo. La estaba buscando, la estaba formando, la estaba haciendo en base de trabajo. Soy consciente de eso, por eso entiendo las decisiones. Cuando criticaron el partido contra Independiente del Valle recordé lo que decía mi abuelo: ‘con la ajena todos somos liberales’. Resulta que un objetivo era pasar a octavos y no importaba cómo; después que el equipo logró el resultado, ‘ah no, pero jugaron feo’. Y el club dio un paso importante. Todos querían que jugáramos a atacar. Ahí fue la Unión Española a jugar contra otro Independiente del Valle y perdió 6-2 porque lo salió a presionar. Entonces aplica lo que decía mi abuelo. En el living de la casa cualquiera dice ‘este no ataca’, y sí, pero la cabeza que está ahí es la mía, y que el equipo tiene que pasar de fase, y que tenemos que lograr la clasificación, entonces hay que ser estratega. Con la ajena son todos liberales, pero después cuando están en el lugar, no sé si van a ser tan liberales.

También existe el cliché de que Nacional además de ganar tiene que jugar lindo, lo que llaman el paladar del hincha.

Tendría muchas cosas para decir de lo que es jugar bien o jugar mal, pero no quiero hablar porque no estoy en el cargo. Es una discusión filosófica. Pero hay cosas que son reales. Cuando terminó el partido con Rentistas escuché decir que Nacional basó el éxito en Rochet y Bergessio, pero para mi no es así. Para mi hay una cantidad de jugadores que aportan cosas para que Bergessio finalice y una cantidad de jugadores que tratan de que la pelota le llegue lo menos posible a Rochet. Dicen, 'pero Rochet es un fenómeno', y ¿quién lo puso? Y todo lo que me costó. Entonces vos decís, pero loco, primero porque ataja y después no me decís estuviste bien en ponerlo. Vamos a ser justos.

Cuando dice “todo lo que me costó”, ¿se refiere a la bronca de Mejía?

Claro, fue el primer mojón. La primera situación difícil y la verdad, sinceramente, en eso no me caigo, al que veo bien lo pongo y nada más. Te cuesta alguna cosa, pero lo importante como entrenador es no pasarse uno mismo. En Nacional fui yo, con los dos mil errores que cometí y con un acierto, pero fuimos nosotros y morimos de pie. Tengo que corregir cosas, claro. Soy responsable de todo lo malo, si. Calavera no chilla, junta rabia.

¿Cuál fue el mejor equipo de la temporada?

Nacional. Porque en el correr del año fue el que sostuvo más regularidad. Y tuvo partidos muy buenos. Con Gustavo tuvo partidos buenos, no olvidarse que Gustavo lo clasificó a cuartos contra equipos pesados. Yo analizo el año. Tuvo un Intermedio que fue para mi el responsable de la Tabla Anual. En los dos últimos torneos que ganó Nacional los ganó por el Intermedio, por la diferencia que sacó en esos torneos. Después la pudo mantener, hubo partidos mejores, partidos peores. Ahora, en cuanto a juego y paladar de una parte del público, hubo equipos que indudablemente jugaron muy bien como Torque y Liverpool. Fénix tuvo una levantada importante al final del torneo. Pero en regularidad, en todo, Nacional fue el mejor equipo.

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