Por Jean-Marc Mojon, AFPEl gobierno keniata rechazó este viernes organizar de nuevo elecciones generales a pesar de los reclamos de la oposición, que convocó una manifestación en Nairobi que no pudo celebrarse ante el gran despliegue policial.
Según este responsable, una decisión semejante exigiría además una intervención de los jueces.
El líder de la oposición, Radila Odinga, cree que los comicios fueron un fraude, y cuenta con la movilización de sus partidarios para hacer cambiar de opinión al gobierno.
Los comicios se deberían celebrar dentro de tres meses, sugirió este dirigente en rueda de prensa.
La violencia post-electoral, que también tomó tintes étnicos, se concentró en los barrios de chabolas de Nairobi y las grandes ciudades del oeste del país, bastión electoral de Odinga.
Un despliegue similar les obligó el jueves a renunciar al desfile.
La situación en el oeste del país, donde los disturbios llegaron a provocar la muerte de 35 personas quemadas vivas en una iglesia, era también de precaria calma este viernes, según fuentes policiales.
En Eldoret, donde murieron las 35 personas refugiadas en una iglesia, la policía volvió a desplegarse masivamente, sin que se reportaran incidentes, según la misma fuente.
"Hay un elevado porcentaje de esperanza, porque tanto el ODM como el gobierno han indicado que están abiertos a negociaciones", indicó por su aparte el mediador y Premio Nobel de la Paz, el sudafricano Desmond Tutu.
En cambio las autoridades keniatas, conscientes de la importancia del turismo, insistieron en que la seguridad de los turistas estaba garantizada.