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Grupos de vecinos, sindicalistas y militantes del Frente Amplio hacen resurgir las ollas populares

En la sede de AEBU se cocinan 200 bandejas diarias que luego se distribuyen en los barrios más necesitados 

Olla popular organizada por los vecinos en el Cerro de Montevideo

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29 de marzo de 2020 a las 05:02

Entre bolsas grandes, bols y coches de bebés estaba Silvia, que hacía una cuenta y organizaba la comida en el suelo. A una amiga que la acompañaba le alertó que eran 16 “gurises” los que tenían que alimentar, y que darles solo una banana no bastaba. “A ella sí o sí le tengo que dar”, dijo, y señaló a una niña que, junto a otras 20 personas, aguardaba por su porción de comida. La espera era en la puerta del Dale Gaucho, el bar de La Teja que el mediodía de este jueves dejó de ser un bar de parrilla y minutas para transformarse en un local con olla popular.

En la cocina estaba la dueña del bar, Daniela Pereyra, cocinando junto con su hija las dos bolsas de cinco kilos de fideos y el tuco –de chorizo, carne y panceta– que eran el menú solidario del día. La hora fijada para comenzar a repartir era a las 13, pero algunos se habían adelantado. “¿Cuántas porciones quiere?”, preguntó Pereyra a una exvecina del barrio que ahora vive en frente a la terminal del Cerro.

Pereyra le completó su táper de Crufi con las moñas con tuco y le dio un poco de pan. Era de las primeras porciones que entregaban en el día, de las 100 que prepararon.

Olla solidaria en el Bar Dale Gaucho, en la Teja

Algunos llegaban sin el envase y tenían que ingeniárselas para buscar uno y poder llevarse el alimento. Cerca, a no más de 20 metros, había un contenedor de basura y allí algunos recogían bidones de agua para cortarlos y recibir los fideos.

“Muchísimas gracias. ¡Qué Dios la bendiga!”, le dijo a Pereyra a través de la ventana una de las mujeres que había ido en busca de alimentos. “El martes estamos de nuevo”, le informó la dueña del lugar.

Pereyra es la propietaria del bar junto a su esposo, Luis Ramos, desde hace ocho años. Cuando vieron que en otros lugares empezaron a organizar ollas populares, se dieron cuenta de que ellos también tenían la posibilidad de ayudar. “Y, hasta que se pueda, vamos a seguir ayudando”, contó Ramos.

No había pasado ni una semana desde que Uruguay declaró la emergencia sanitaria y las ollas populares habían resurgido de la mano del PIT-CNT y en algunos comité de base del Frente Amplio. 

Tal como habían advertido algunos economistas, pese a los años de crecimiento económico algunos uruguayos estaban muy vulnerables y cualquier complicación los podía dejar golpeados. 

Changadores, feriantes y trabajadores informales son las personas más afectadas por el parate en el que está buena parte de Uruguay por los crecientes casos de coronavirus. Las medidas de distanciamiento social aconsejadas por el gobierno afectan especialmente a los trabajadores que no tienen seguro de paro y que integran la economía informal. Quienes viven con el dinero que recaudan día a día necesitan “algún tipo de sustento adicional al que venían teniendo”, analizó el sociólogo Rafael Porzacanski.

Ese sustento adicional se ve reflejado en las ollas populares que por estas semanas están en auge principalmente en Montevideo. El PIT–CNT fue uno de los impulsores de estas jornadas solidarias. El secretario general, Marcelo Abdala, dijo en un video institucional publicado en el canal de YouTube de la central este martes 24 que el PIT-CNT se encarga de organizar la entrega de canastas en “barrios de la ciudad que lo necesitan”, sin dar mayores detalles.

La Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), la Federación Uruguaya de Magisterio y la Asociación de Funcionarios Judiciales del Uruguay fueron los primeros sindicatos en unirse para preparar los alimentos.  En la cantina de la sede de AEBU, en la Ciudad Vieja, se cocina para 200 bandejas diarias que son distribuidas en barrios carenciados, contó el dirigente de AEBU Fernando Gambera.

También se organizó una olla popular en un club político de la lista 699000 de Rafael Michelini. Si bien la organización de la olla la hace el consejo vecinal, pidieron la llave del local donde algunos de los voluntarios son militantes y otros no.  Empezaron el miércoles y ese día entregaron 900 platos de comida.

Sandra Lazo, senadora del MPP y vicepresidenta del Frente Amplio, dijo que el partido como tal no está organizando las ollas aunque sabe que hay dirigentes que están colaborando, o algunos comité de bases o de la Juventud del FA.

Las ollas populares tuvieron un auge durante la crisis del 2002 y fue la modalidad solidaria que encontraron muchos uruguayos en situación de pobreza para alimentarse. Pero en este 2020 hay diferencias.

“Lo terrible del coronavirus es que nos impide juntar gente para sumar esfuerzos. Es contraindicado pedir que vengan 20 personas a un lugar y juntarlos para hacer ollas populares como en otras épocas. Sería un mensaje contradictorio porque estamos de acuerdo de que hay que pedirle a la gente que se quede en su casa”, dijo Gambera.

Porzecanski también encontró diferencias entre las dos crisis: la actual tiene un “impacto inmediato” mientras que en la anterior –la que “tenemos a mano en nuestra memoria”– las urgencias se dieron de forma “gradual”. El covid-19 provocó esta situación adversa “que impacta de forma empinada”, explicó. Es decir, “la caída de la actividad es mucho más pronunciada en el corto plazo”.

“Son crisis ambas, tienen impactos en la economía. Pero son muy diferentes en su naturaleza. Es cierto que ambas tienen como común denominador, al menos en parte, los factores externos” que las provocaron, comparó el director de Opinión Pública y Estudios Sociales de Opción Consultores.

Lazo coincide en que no es lo mismo esta crisis que la de 2002. “La solución ahora es un diálogo nacional”, dijo.

 

El sindicalista Gambera cree que, si bien las formas de organizar las ollas es distinta a las de hace 18 años, en esencia “es lo mismo”. “Tienen en común que es una forma colectiva de dar una mano a los que lo necesitan”, resumió.

Puntos solidarios diversos

Un grupo de amigos se juntó en La Esquina del Sabor, en la intersección de Barcelona y Grecia, en el Cerro, y pensaron en hacer una olla popular. En menos de 48 organizaron la jornada solidaria de este martes 24 y la de la tarde para este sábado 28. “Dejamos de lado las ideas políticas, las camisetas”, dijo Daniel Callegari, uno de los organizadores. Le cuesta sacar la cuenta de cuántos táperes completaron en la olla solidaria. “Agotamos todo. ¡Cuatro ollas!”, comentó. Callegari se sorprendió con personas que llegaron desde Progreso o desde el Barrio La Boyada, que queda del otro lado de la ruta 5, cerca de la sede de Rampla Juniors.

Los platos solidarios se reparten en varios barrios de Montevideo y también en el interior del país. Algunos cocinan el almuerzo o la cena, otros entregan pizzetas y otros, como Matías Crosa, en su rotisería de Villa Muñoz,  prepara desayunos. “Hago algo calentito de mañana para empezar el día. Con el hambre no se puede pensar y con la panza llena la peleás distinto”, contó sobre la iniciativa.

Olla popular organizada por los vecinos de Villa Española

También están las ideas como la de Casavalle De Pie, un colectivo que nuclea algunas ollas solidarias de los barrios Borro, Unidad Casavalle, Plácido Ellauri, 1° de Mayo, Grutas de Lourdes. Alejandro, el referente del grupo que prefirió no decir su apellido, contó que muchas de las iniciativas quedan para el fin de semana porque en los días hábiles los niños comen en las escuelas.

Este jueves en La Teja hombres, mujeres y niños esperaban en la calle para poder completar los táperes con un “guiso solidario”. Entre ellos estaba Silvia, quien hacía cálculos de cuánto pedir. Lo importante, dijo, es conseguir alimentos para los niños porque los mayores con mate “se manejan”. 

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