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Guía para asistir (bien) a una persona con discapacidad visual

La Unión Nacional de Ciegos contó a El Observador algunos errores frecuentes y explicó cómo lograr experiencias satisfactorias 

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17 de diciembre de 2018 a las 05:00

Por Santiago Perroni

Hay gente que ve a una persona con discapacidad visual esperando para cruzar la calle y no la asiste por miedo a hacerlo mal. Otros deciden ayudarla pero lo hacen de manera atropellada. También están los que les hablan fuerte como si también tuvieran una discapacidad auditiva; es común incluso que no sepan cómo saludarlos. La voluntad suele estar pero la mayoría de los uruguayos no saben cómo tratar con personas ciegas o con baja visión. 

Autoridades de la Unión Nacional de Ciegos (UNCU) explicaron a El Observador algunas buenas prácticas para que el relacionamiento sea útil y amable. 

¿Cómo ayudo a una persona con discapacidad visual a desplazarse?

Si ves a una persona que lleva un bastón blanco o verde en la esquina de una calle transitada es probable que necesite de tu ayuda. El bastón blanco identifica a los ciegos y el verde a quienes tienen baja visión. Es frecuente que muchas personas con baja visión prefieran usar el bastón blanco porque tienen dificultad para moverse.

Hay que tener en cuenta que hay miles de tipos distintos de baja visión y hay personas con más o menos independencia a la hora de moverse: es por eso que existe la posibilidad de que rechacen tu ayuda. 

Jamás se debe tomar a la persona y ayudarla sin consultarle. A lo mejor no te precisa y solo está esperando a alguien en la esquina. Siempre tenés que preguntarle si necesita tu ayuda y, si la acepta, lo ideal es ofrecerle tu codo para que lo sujete y así se pueda guiar. Al cruzar no es necesario dar instrucciones y hay que adaptarse al ritmo del otro. “A veces nos agarran y nos llevan como un paquete”, dijo a El Observador Patricia Vázquez, que es ciega hace 17 años y trabaja en la UNCU. 

Para caminar en otros lugares el sistema es similar. Como la persona está tomando el codo de quien la asiste, es innecesario indicarle que se mueva a la izquierda o a la derecha porque naturalmente percibe los cambios de orientación gracias a los giros que hace el cuerpo del guía. Para pasar por un lugar angosto, el guía debe ir por delante y avisar en caso de que haya obstáculos. Para darle a entender que los dos no pasan por determinado lugar, alcanza con llevar el codo hacia atrás para que la persona con discapacidad visual se coloque por detrás.

Para bajar o subir una escalera, conviene preguntarle si prefiere sostenerse del codo o tomar el pasamanos. No hay que anunciar cada escalón, pero sí el primero, el último o alguno que tenga una forma irregular. 

¿Cómo ayudo a que se tome un ómnibus?

Es posible que una persona con discapacidad visual pueda ver que se aproximan coches pero no podrá identificar los números. Es por eso que hay que preguntarle qué ómnibus se va a tomar y avisarle cuando llegue. No es necesario ir relatando el número de cada ómnibus que pasa. Si llega tu ómnibus y esa persona aún espera es fundamental avisarle a quien espera tu aviso que te vas, así puede pedirle ayuda a alguien más. “Si no hay gente en la parada, me guío por los ruidos y paro todos los ómnibus para preguntarle al chofer cuál es”, explicó Vázquez.

Para ayudarlo a subir hay que guiarlo hasta la puerta y llevarle la mano, en la que no sostiene el bastón, hacia un pasamanos. 

Si trasladamos esta situación a un auto o un taxi, simplemente hay que abrir la puerta, aproximarse con él y llevarle su mano a la puerta. Ahí tomará noción de la altura del techo y podrá ingresar por sus propios medios.

¿Cómo le indico la posición de un objeto?

No hace falta llevarle un objeto hasta la mano; basta con guiar a la persona hacia este. Eso sí, hay que evitar frases como “está ahí” y es preferible usar otras como “está a medio metro tuyo, a tu izquierda”. También podés golpear el objeto para que lo ubique por su sonido. 

¿Cómo relacionarse con personas con discapacidad visual?

El saludo debe ser natural, aunque si vas a acercarte a darle un beso es bueno anunciarse antes para no tomarlo por sorpresa. Es fundamental saludar con palabras. Un “buenos días” le puede dar a un ciego una noción de dónde está quién le habla. En el caso de los hombres, también es importante decir que le vas a dar la mano. Así la persona sabe que tiene que estirar la suya. 

Si le vas a hablar en una reunión en la que hay varias personas, es conveniente llamarlo por su nombre antes o tocarle el brazo. 

“Trabajo hace tiempo acá e igual a veces le sigo errando. No hay que tener miedo a equivocarse. A veces de distraído me pasa que estoy hablando con Patricia. Después me voy al baño, sin anunciarle, y ella sigue hablando conmigo”, dijo a El Observador Ruben Oroz, psicólogo de RedMate, programa coordinado por la UNCU. 

De compras

Patricia Vázquez puso como ejemplo que una tienda de ropa les pidió asesoramiento sobre cómo debería ser el piso de la tienda para ser accesible. La UNCU valora que las personas con discapacidad puedan tener la oportunidad de explicar cómo quieren las rampas, pisos y barandas, aunque no siempre todo salga bien. En este caso los maniquíes que pusieron en el camino le complican la movilidad a Vázquez.

Si trabajás en una tienda o acompañas a alguien con discapacidad visual a comprar ropa tenés que facilitarle el objeto para que lo toque e identifique su textura. Además, hay que describirle el color y aconsejarle con sinceridad si le queda bien o si no le favorece. 

Al darle el vuelto o dinero, contá las monedas y los billetes sobre su mano. 

¿Qué no hacer?

Uno de los errores más frecuentes se da cuando una persona ciega o con baja visión está acompañada de alguien. Hay quienes le hablan al acompañante en vez de dirigirse directamente a la persona con la que quieren interactuar. Por más que suene ilógico es común que se dirijan al acompañante con frases como “¿no querrá una silla?” o “¿ella que quiere comer?”. 

También es hiriente para estas personas escuchar frases como “ay pobrecita, tan joven y ciega”. Y lamentablemente las escuchan con frecuencia. Las personas ciegas no suelen tener problemas auditivos y mucha gente inconscientemente piensa que no los escuchan, por lo cual les hablan a los gritos. 

Se tiende a generalizar usando el término ciego, cuando la gran mayoría de las personas catalogadas como tales en realidad no tienen ceguera, sino baja visión. El término correcto para definir a las personas con problemas de visión es “persona con discapacidad visual”, una denominación que nuclea ambos tipos de discapacidad y hace énfasis en su rol de persona. La Unión Nacional de Ciegos, al igual que otras organizaciones internacionales, buscan erradicar palabras como “no vidente” o “minusválido”. 

Según dijo Oroz, no hay que usar términos como “pobrecito” u otros diminutivos, que dan a entender que quien tiene discapacidad visual es inferior. Muchas veces son las propias familias que buscan proteger a sus hijos y, tratándolos de manera distinta, les limitan sus libertades de manera que no logran desarrollar una vida independiente fuera de sus casas. Tampoco hay que maximizar sus logros. “A veces agarras un vaso de agua, te felicitan y te preguntan cómo hiciste para no volcarlo”, explicó Vázquez. Para Oroz ambos tratos son igual de perjudiciales. 

Es frecuente que la gente no tome conciencia de que las personas ciegas y con baja visión también tienen una vida sexual activa. Vázquez contó que una vez una mujer en la calle se sorprendió al ver a una ciega embarazada y le preguntó quién le había hecho eso, como si se tratara de una violación. El padre del hijo era su marido. "Se tiende a infantilizar a los que tienen discapacidades", dijo Oroz.

“No hay que tener miedo de preguntar y curiosear. Preguntarle al otro cómo le gusta que se refieran a él, cómo ve, cómo no ve, cómo sueña. Hay que animarse a romper esas barreras porque a veces da miedo acercarse a personas con discapacidad y no debería ser así”, explicó Oroz. 
 

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